Cobijo Camijanes

Tu espacio de fauna en su estado y hábitat natural

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domingo, 22 de febrero de 2015

Los inviernos de la meseta castellana

Las tierras de la meseta castellana parecen eternamente monótonas, secas y sin aparentes cambios. Sin embargo, mas allá de esa idea preconcebida, se trata de una región que alberga algunas especies faunísticas interesantes, sobre todo teniendo en cuenta las condiciones de escasez, de refugio y alimento, sin pasar por alto la dureza meteorológica. Un clima sustancialmente duro por sus elevados contrastes térmicos y su aridez, provoca una difícil supervivencia para sus habitantes.
Durante este invierno, nos hemos dedicado a conocer un poco más las especies de animales más representativas que en esta estación del año residen, visitan o se mueven por las comarcas que forman este enclave geográfico del noroeste de la península ibérica.
Una de las ideas principales de este post es resaltar aquellos patrones de movilidad que pueden efectuar las diferentes especies de aves durante el invierno. Para ello, hemos resaltado los siguientes parámetros: sedentarios, desplazamientos por la propia meseta, estacionarios, invernantes y pasos en migración.


Avutarda / Otis tarda / Great bustard  en la estepa castellana


Quizás una de las aves más emblemática de este ecosistema de extensos campos, mesetas y cultivos, sea la avutarda. Con su imponente aspecto atigrado, se mueve en bandadas en busca de alimento. Aunque parezca una especie que se pueda encontrar siempre en los mismos enclaves de la estepa castellana, su patrón de movilidad se podría considerar más bien de semisedentario. Efectúa pequeños movimientos, que van desde varios km hasta los 200 km de distancia en algunas ocasiones, todo ello es debido a la disponibilidad alimentaria. 
Las avutardas son especialmente conocidas por ser la especie de ave voladora más pesada del mundo. Lo que supone decir que actualmente es el ser vivo capaz de mover más peso, hasta 16 kg, a través del medio aéreo (sin ayuda externa).


El vuelo del ave más pesada capaz; Avutarda / Otis tarda / Great bustard


Si la avutarda es el perfecto ejemplo del tipo de aves que se desplaza de forma semisedentaria por la meseta, las perdices son el más abundante y claro ejemplo de aves que residen y crían en un mismo territorio.  Con su característico canto invaden de sonidos la meseta, reclamando atención desde los sitios más elevados; que a menudo son rocas, terrones de tierras o pequeñas ondulaciones. Abajo, en los prados y cultivos, esta gallinácea intenta pasar desapercibida mientras rebusca su alimento; ante un peligro, quieta y agachada pretende no ser vista. Curioso es  observarla de cerca y comprobar que luce un colorido bastante llamativo.


Perdiz roja / Alectoris rufa / red-legged partridge


Con el cambio de tiempo, bajan las temperaturas y el frío se hace notar. A la vez que una parte de la avifauna abandona la meseta, comienzan a llegar especies de latitudes septentrionales que migran en busca de alimento y un clima más benévolo. Así se da el caso de los milanos, mientras el milano negro huye al continente africano, su primo-hermano real, aparece para sustituirlo en su atalaya, comerse sus topillos y surcar sus cielos.


Milano real / Milvus milvus / Red kite; en vuelo


De igual manera aparece la avefría. Su nombre parece decirlo todo. Bandadas de varios de estos ejemplares blanquinegros comienzan a invadir los campos para picotearlos sin piedad cuando aparece el frío, las heladas, las nieblas...


Avefría europea / Vanellus vanellus / northern lapwing; en los campos castellanos


Un comportamiento curioso, que se da dentro de algunas especies, es el aumento de población de las mismas durante la época más fría. Al igual que hay aves que sólo podemos observar en la península con el movimiento migratorio invernal, hay otras que a aparte de dicho desplazamiento invernal cuentan con ejemplares residentes que perduran todo el año en el territorio.
Así ocurre por ejemplo con el halcón peregrino. En invierno, su población se ve reforzada en los campos castellanos con los falcos que se acercan del norte del continente, facilitándonos la posibilidad de toparnos con uno. 

Íbamos acabando una jornada de campo cuando el atardecer nos brindó con su magia. El sol ya estaba escondido, sólo quedaba la luz y el color que se va perdiendo segundo tras segundo, De repente, lo que podía ser nada más que un cardo o un matojo fuera de lugar, resultó ser un regalo para la retina al agudizar la vista. Un halcón peregrino se encontraba imponente, en el centro de la inmensa explanada, con sangre en el pico, el buche lleno y plumas esparcidas alrededor, Así es este potente halcón, conocido por todos por su gran velocidad y su mortífera precisión. Pequeño pero matón.


Halcón peregrino / Falco peregrinus / Peregrine falcon; en los campos de Castilla


Intentar acercarse más sería contraproducente, pues estaba claro que la rapaz se había metido un buen festín entre pecho y espalda y su huida ante el acoso habría resultado ser más molesta de lo habitual.

Otra rapaz característica por aumentar su población en esta época del año es la lechuza. La más hermosa de las aves nocturnas; curiosamente blanca pero mortífera en la oscuridad. Ya hemos contado bastante sobre esta especie en entradas anteriores como son sus métodos de caza y demás apuntes interesantes; por lo que dejamos el enlace de este post de rapaces nocturnas pinchando sobre MÉTODOS DE CAZA ó UN BLANCO EN LA OSCURIDAD.
Por ello, aquí no dejamos más que su recuerdo, con esta elegante pose que nos mostró una noche cerrada de grandes nieblas, humedad y frío.


Lechuza común / Tyto alba / Barn owl


Por último, nos queda hablar de aquellas aves que solamente utilizan el medio acuático, como las lagunas que brinda el paraje castellano en algunos rincones, para pararse a descansar o alimentarse. Digamos que se mantienen de paso por el lugar, como cuando nos salimos a un área de servicio durante un largo viaje de autovía. Este invierno, hace una semana aproximadamente, tuvimos la suerte de toparnos con este ejemplar de espátula entre carrizos y espadañas.


 Espátula común / Platalea leucorodia / Eurasian spoonbill; en su ambiente


No son muchas las veces que coincidimos con esta especie tan singular. Destaca por su figura enorme y blanca, pero verla con detalle resalta aún más su particularidad. Su pico grueso y plano, es su arma para comer. Utiliza las aguas poco profundas para meter la mitad de su gran pico en el agua para, con él abierto, moverse de un lado a otro obteniendo los nutrientes necesarios. Es un animal que mezcla caracteres y según se mire da que pensar algo diferente. Por una parte sus ojos son de un color rojo fuerte, que le dan fiereza a su expresión. Por otra, sus largas plumas de la cabeza le dotan de un toque gracioso y divertido. Además como todas las garzas, está dotada de unas largas patas, que de un tono negruzco, le dan ese imponente pero esbelto perfil.


 Espátula común / Platalea leucorodia / Eurasian spoonbill


 Espátula común / Platalea leucorodia / Eurasian spoonbill


La espátula nos dió bastante permiso para hacerle una sesión de fotos. Se veía coqueta y confiada, cosa extraña y que agradece con creces cualquier observador o fotógrafo de naturaleza. Puesto que lo normal es tener 5 segundos para sacar al animal con la cámara o alcanzar a verlo bien con los prismáticos. Casi siempre los nervios y las prisas juegan malas pasadas en estos momentos y el frío que entumece las manos o el vaho que empaña las lentes solo entorpecen más la operación. Es curioso pensar de qué depende que un animal (una vez te ha visto) decida respetarte, marcharse o echarte. Por lo general es un carácter que parece ir atribuido a la especie, pero aún así cada animal es un mundo e incluso cada momento es único; por tanto, la respuesta del bicho siempre es una incertidumbre.

Otra cosa que podemos llegar a odiar los amantes de la naturaleza son las nieblas mañaneras. Te has levantado más temprano que el sol y te encuentras con el panorama de solo poder mirar 10 metros delante de ti. Donde el terreno de las estepas comienza a ondularse, allí donde los campos dan paso a plantaciones de pino de repoblación, son zonas con debilidad para formarse estos tapones blancos entre cielo y superficie. 


Fría mañana castellana


La manera de tomarse todo con optimismo, te hace aprovechar cada situación y sacar lo bueno de ella. Con las nieblas, podemos obtener estampas únicas, que parecen haber salido de cuentos de hadas. Y tienen un hándicap. Siempre esconden algo en su interior. Algo que se va desvelando a medida que el sol sale y calienta la atmósfera, el manto blanco comienza a abrirse y la sorpresa puede ser cualquiera..


Lobo ibérico / Canis lupus signatus / Iberian wolf


Un saludo a todos los amantes de la fauna que os deleitáis con este y otros blogs fantásticos que nos sirven para desconectar de vez en cuando con esas entradas que nos ponen los dientes largos y nos hacen añorar eso que tenemos siempre en mente y que no siempre es posible disfrutar: la naturaleza.




sábado, 22 de junio de 2013

Herpetos de temporada

Los días primaverales de buena temperatura, junto con los primeros del verano, son una fantástica ocasión para salir a buscar anfibios y reptiles en el norte de la península.


Juvenil de lución (Anguis fragilis)


Dependiendo de lo que queramos observar o fotografiar, deberemos ceñirnos siempre a un hábitat y a un momento concreto, unido a unas condiciones meteorológicas y épocas determinadas. Para ello, como ocurre siempre con la fauna en general, el conocimiento de las costumbres y biología del animal se hace necesario si no se quiere ir dando palos de ciego. Por ejemplo, si queremos disfrutar de las culebrillas ciegas, no tenemos más remedio que mirar debajo de las piedras ya que estas desarrollan la mayor parte de su actividad bajo tierra. Son más típicas por el sur peninsular, encontrándose prácticamente en el territorio del país donde no hay luciones. Al finalizar la observación hay que volver a dejar todo como estaba en un principio, es decir, colocar la roca tal y como la encontramos y evitar que el animal huya a sitios desprotegidos por el acoso. Hay veces que los animales sufren verdadero estrés por una manipulación innecesaria para conseguir una composición de cuadro, desprestigiando la situación natural del bicho.


Culebrilla ciega (Blanus cinereus)


Los muros de piedra, unidos a la densa vegetación rastrera proporcionan seguridad y alimento necesario para el lagarto verdinegro. Aunque también pueden ser fácilmente localizables en lugares húmedos y umbríos como los bosques de ribera. Los primeros días del año en que calienta el sol son recibidos por los lagartos que aparecen desprotegidos allí donde den sus rayos.


Lagarto verdinegro (Lacerta Schreiberi)


Durante la época nupcial, los machos exhiben unos espectaculares tonos azulados en los laterales de la cabeza con los que intentarán impresionar y atraer a las féminas.

Se podría decir a modo de regla general, que la observación de reptiles se centra durante las horas de luz. Cuando los días no son muy calurosos pueden estar activos durante gran parte del día, termorregulando su cuerpo y alimentándose. Mientras que en jornadas con temperaturas muy elevadas, como ocurre en pleno verano, su actividad se centra más en las mañanas y las tardes, evitando las horas centrales del día.

Sin embargo, para la observación de anfibios, la noche se convierte en el mejor aliado del naturalista. La necesidad constante de mantener su piel húmeda, hace que su patrón de actividad sea principalmente nocturno. Una vez que la luna asoma por el horizonte, los sapos corredores salen de sus aguardos para comenzar su jornada. Durante la época nupcial, los machos intentarán atraer a las hembras con sus característicos cantos.


Sapo corredor (Epidalea calamita) en las proximidades de las charcas.


Un paseo por el campo, en busca de charcas o pequeños remansos de agua, bajo la luz de las estrellas en una jornada con cierta humedad y una temperatura suave es sinónimo de grandes posibilidades de éxito, herpetológicamente hablando.

Sin embargo, hay algunas ocasiones en que se dejan ver bajo la luz del día. En jornadas de temperaturas frescas con cierta humedad, algunos sapos comunes se animan a salir a primeras horas del día de sus charcas o remansos de agua aledaños para ir en buscar de algunos saltamontes o escarabajos, los cuales están menos activos durante las primeras horas de la mañana.


Sapo común (Bufo bufo).


Estos pequeños animales de pieles húmedas o escamadas no son los más admirados ni buscados, pero son parte de nuestra fauna e igual de interesantes y admirables. Un saludo a todos

sábado, 2 de febrero de 2013

Una semana en el robledal

Como dice el título, queríamos comprobar qué pasaría si estuviéramos vigilando durante 7 días el interior de las profundidades boscosas que nos brinda la Montaña Palentina. Como es lógico no estuvimos físicamente "in situ", ya que sólo conseguiríamos espantar por olor, oído o vista a los animales que por allí se movieran. Tampoco podíamos hacer esperas a distancia porque perderíamos toda la información de la noche.
Así pues, colocamos una cámara de trampeo. Apostamos por quedarnos a media ladera, en una zona falta de vegetación baja. Escogimos la orientación a lo que interpretamos como un paso frecuente de fauna y colocamos lo que serían nuestros ojos durante ese periodo de tiempo bajo un gran roble que dejaba por sus alrededores una alfombra de bellotas. Pasada la semana volvimos, recogimos y resultó una selección de diferentes especies. Ni cebos ni atrayentes, todo al natural, estado salvaje 100%, tal y como se comportan los animales tranquilos en su hábitat cuando no los incordiamos.


Corza (Capreolus capreolus) vigilando el robledal


Esperamos que os guste ver algo diferente, hay que estar pendiente y a veces echarle imaginación... Pero uno se queda sin aliento cada vez que se detecta el brillo de los ojos  y empieza a aparecer algo que se mueve entre la oscuridad, ¿Que será?

Es preferente utilizar unos cascos y subir el volumen de los mismos para captar toda la esencia. En todo el vídeo no hay ningún sobresalto que pueda ser molesto para el oído, pero si algunas curiosidades acústicas... (Por experiencia, aconsejo subir el volumen antes de colocarse los cascos, pues el ordenador suele pegar un pitido de aviso bastante molesto)


Pinchar para ampliar


No revelamos las especies para que tengáis que verlo entero jeje. No, pero así resultará más emocionante y al menos la entrada tendrá esa pizca de interés. Si alguien se queda con dudas, no tiene más que preguntar.
Un saludo a todos!

viernes, 4 de enero de 2013

Y tú ¿Qué haces aquí?

Durante estas vacaciones de navidad hemos podido realizar diversas salidas de campo por diferentes lugares de la geografía española, y en algunas de ellas pudimos observar especies fuera de lugar. Es decir, especies que en condiciones  naturales no deberían encontrarse allí.
A veces los fenómenos meteorológicos juegan papeles fundamentales en la biología de los animales, adelantando o retrasando sus ciclos vitales. Este invierno por ejemplo, está siendo bastante cálido, como nos lo mostraron algunos animales de los montes de la Alcarria (Guadalajara): Los búhos reales que a 25 de diciembre aún no se les oía su característico bu-hú-uu típico del celo; los buitres leonados, apenas habían comenzado a preparar y reponer sus nidos en los cortados situados sobre un embalse... Pero lo más sorprendente era el movimiento de herpetofauna.



Sapo corredor (Epidalea calamita)

Algunos sapos corredores merodeaban  en las inmediaciones de unas cárcavas a la luz de la luna. Por lo general, son especies que se adaptan bastante bien a diferentes ambientes ya sean litorales, (donde suelen estar activos prácticamente todo el año) o de montaña (con un ciclo anual más reducido, entorno a 8 meses). Pero en el centro peninsular, suelen permanecer inactivos un par de meses, que suelen coincidir con diciembre-enero (normalmente meses fríos y secos).



Sapo corredor (Epidalea calamita) caminando


Sapo corredor(Epidalea calamita) en su ambiente


Este año parece que no se cumplen las expectativas. Este suave comienzo de invierno parece estar dando una prórroga a esas especies que generalmente sufren un cambio de actividad o lugar llegado este periodo. En los pinares pucelanos, las abubillas se agrupan en busca de algún insecto rezagado. Cada invierno que pasa parece ser un poco más cálido y tardío que el anterior y esto anima a que cada año se queden más abubillas en la época más dura y escasa de alimento para la especie. Al parecer algunas de ellas encuentran más rentable, energéticamente hablando, permanecer en la meseta castellana durante el periodo más desfavorable, (arreglándoselas como pueden durante los meses  más fríos en los que escasea su principal fuente de comida) en vez de migrar a África.


Abubilla (Upupa epops)

Dejando la climatología un poco de lado, las dos siguientes especies no deberían estar allí donde las encontramos, en medio de un camino y en la oscuridad de una noche cerrada.



Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros)



Totovía (Lullula arborea)

El jóven colirrojo tizón ya se encontraba en su lugar cuando lo vimos, con tremenda quietud parecía creerse que no sería visto encajonado en esa oquedad a nivel del suelo. Pero la totovía para nuestra sorpresa, se comportó como lo haría un chotacabras: apareció volando y se quedó en medio del caminado confiando en su camuflaje, hasta que decidió marcharse.
Cuando algo aparece fuera de lugar, para nada esperas dar con ello y lo normal es llevarse una sorpresa, pero no siempre una alegría. Ayer al mediodía mientras observábamos diferentes aves marinas, vimos aparecer arrastrado por la corriente, un delfín común. Aparentemente no tenía más heridas superficiales que algunas magulladuras, pero pudimos observar como salía sangre de su boca cada vez que el agua entraba y salía de ella, y que tenía la mandíbula inferior partida.



Delfín común (Delphinus delphis) muerto en la playa Gerra (Cantabria)

En algunas situaciones la pregunta que nos surge es ¿Y tu que haces así? Como este macho de ciervo que a 4 de enero caminaba por la montaña palentina sin cuernas (cuando normalmente todos los machos se desprenden de ellas en primavera) y con la lengua fuera. Durante las fuertes disputas de la berrea, algún que otro ciervo puede verse afectado por la rotura de una de las cornamentas, pero nunca habíamos visto un macho sin las dos cuernas a principios de invierno. (Pinchar la foto para ampliar)



Macho de ciervo (Cervus elaphus) sin cuernas a principios de enero



Gracias por esta primera visita y comentarios del nuevo año. Esperamos que hayáis tenido buenas fiestas y una buena entrada de año ¡Feliz 2013!

sábado, 10 de noviembre de 2012

Los secretos de la marta

Los mustélidos son ese conjunto de mamíferos tímidos y escurridizos con los que siempre uno sueña con encontrarse o que te encuentren en lo más profundo de los hayedos y robledales del norte. Claro que no todos los que forman esta familia tienen como hogar y fuente de alimento estos magníficos parajes. La garduña por ejemplo, está considerada una habitante cercana a los pueblos, chozos, graneros y alrededores; el armiño afectuoso de los prados; y la nutria prácticamente ligada a los cursos de agua. La marta en cambio, se desenvuelve perfectamente entre masas forestales, aunque otra cosa es dar con ellas. Como siempre ocurre con los animales (una cosa es que estén y otra que se dejen ver), aún más si tienen hábitos nocturnos o crepusculares. Pero nuestra historia con estos invisibles no empieza en la montaña ni en sus bosques como habría sido de esperar; empieza en las praderas aledañas al curso de un río de poco caudal que en unos cientos de metros sus aguas se mezclan con las saladas del mar cantábrico.
La primera vez que nos encontró un mustélido, fue haciendo alusión al dicho "al que madruga Dios le ayuda"; apenas eran las siete de la mañana y el lugar el ya descrito. Íbamos tranquilamente siguiendo las aguas del río cuando decidimos hacer una parada. Al minuto, una marta apareció tras unas rocas musgosas, y sobre ellas, se paró para observarnos, se dió la vuelta y desapareció.
Estas ocasiones son en las que sientes la naturaleza conectar, el animal te mira y notas sus pupilas sosegadas clavadas en las tuyas, la tranquilidad invade el amanecer, y solo se oye el fluir del río y el piar de un martín.
A finales de verano volvimos a encontrarnos con esta especie por la misma zona. Esta vez eran dos, al parecer hermanos y todavía sin emancipar.


Marta (Martes martes) juvenil en un prado a última hora


Dentro de los mustélidos hay cuatro de ellos que pueden confundirse fácilmente: Armiño, comadreja, marta y garduña. Los dos primeros tienen un tamaño menor y una cola relativamente corta y poco voluminosa. Mientras que los dos grandes tienen la cola de mayor tamaño y poblada como la de un zorro o una ardilla. Entre ellos además, se diferencian por el color del pelaje del cuello "el babero" siendo amarillo-anaranjado en las martas y blanco en garduñas, en las cuales se bifurca y extiende por las extremidades anteriores.
La identificación es fácil si se consigue sacar una foto, pero cuando solo ves su sombra, puede ser realmente difícil acertar la especie que se cruzó. La pareja protagonista apareció de frente mostrándonos su nombre y apellido. Se dedicaban a cruzar la extensión herbácea desde el bosque tupido hasta unos avellanos cercanos al río. Corrían y saltaban en pareja por los campos y cuando la curiosidad les invadía, paraban y husmeaban. Llegaban a erguirse para abarcar más terreno y velar por su seguridad.


 
Marta (Martes martes) juvenil con posición bípeda entre la maleza

 
Gracias a la gran flexibilidad de sus muñecas, las martas tienen la capacidad de subir y escalar árboles como si de una ardilla se tratase. Aprovechando sus cualidades de trepadora y sumado a una gran agilidad, encuentra en los avellanos una fuente de alimento muy nutritiva y diferente a la dieta carnívora estricta que se le puede asociar a este tipo de animales. A parte de cazar pequeños animales también saborean los frutos de temporada, aunque las avellanas de entonces aún estaban verdes. En el siguiente video se puede ver (a contraluz, si es que había algo de luz) con que agilidad se sube a los árboles y se mueve por sus ramas.
Para ampliar, pinchar el recuadro abajo a al derecha. Aunque la pérdida de calidad al subir el vídeo sea notable.


Marta (Martes martes) buscando avellanas


Una de las razones por las que estas especies son tan difíciles de observar es por sus hábitos nocturnos. Verlos a la luz del día es todo un privilegio; cuando esto no puede ser, recurrimos a otras estratagemas para localizarlos, deducir su comportamiento... Así dimos con una marta en medio de un robledal, a unos 1400 ms.n.m. Observamos una marta adulta desenvolviéndose perfectamente por la noche en medio del bosque (en su zona quizá, más habitual de campeo).


Marta (Martes martes) por la noche


Con todo esto llegamos a la conclusión de lo complicado que es atribuir a cierta especie un patrón de actividad, de hábitat y de comportamiento. La marta se dice que vive en la montaña en bosques cauducifolios y que sale de noche. Sin embargo, puedes verlas tanto en un bosque como en un prado, a más de 1000 m.s.n.m. y a prácticamente 0 m.s.n.m, de día y de noche... Como es lógico, el mundo de los animales no son ciencias exactas, siempre pueden sorprender y hacerte cambiar los esquemas. Seguramente para muchos, como para nosotros, ese sea uno de sus encantos.
Esperamos que os haya gustado este pequeño reportaje de la escurridiza marta. Con esto nos despedimos hasta la siguiente entrada.
Un saludo a todos, muchas gracias por vuestros comentarios y visitas.

martes, 17 de julio de 2012

Actividad nocturna

La oscuridad de la noche ha sido desde tiempos inmemorables motivo de misterio, preocupación e incluso miedo. Será por eso, que muchas de las civilizaciones que fueron surgiendo con el tiempo adoraban o mantenían culto al sol, como si se tratara de un dios liberador de las tinieblas. Sin embargo, para muchos animales, la oscuridad es su campo de juego y el tiempo que dura el sol escondido, lo aprovechan para cazar o encontrar su fuente de alimento. Algunas especies, como los cárabos, están totalmente "diseñados" para ser unas máquinas nocturnas de matar, pero otras, simplemente se adaptan utilizando sus sentidos más desarrollados.


Cárabo común (Strix aluco) en medio de la noche


El calor veraniego hace los días largos y agotadores incluso en las montañas del norte. Muchos animales aprovechan la sombra de los bosques para pasar ocultos y frescos perezosamente el día o simplemente no salen de sus madrigueras. Es por ello que a la caída del sol, con el descenso de temperaturas, comienza la actividad. En los mamíferos carnívoros e insectívoros, la búsqueda insaciable de alimento bajo la luz de la luna es posible principalmente gracias al olfato, aunque puedan poseer además una vista adaptada a la oscuridad.


 Luna llena al anochecer


Erizo común (Erinaceus europaeus) buscando alimento por la noche


Zorro (Vulpes vulpes) en la montaña palentina


Otros animales, parece que hartos del día-noche, viven en lugares donde reina la oscuridad y la temperatura nunca se eleva. Los ríos y las aguas subterráneas que discurren por un sustrato rocoso calizo, a lo largo de los años han ido erosionando el terreno generando cuevas y cañones. Esta modificación del paisaje es llamada "karstificación", y aquí es donde se alojan, como es lógico, multitud de murciélagos. Pero también encuentran confort y comida en estas cuevas otras especies animales, como son los sapos.


Interior de la cueva de caliza


Sapo común (Bufo bufo) en el interior de la cueva


El agua se filtra por el techo gota a gota depositando sus minerales, formando normalmente las estalactitas y estalagmitas a través de los años. Aquí no abundaban ni estalactitas ni estalagmitas propiamente dichas, sino que parecía como si hubiera muchas juntas, resultando estas formas tan curiosas.


Techo de la cueva


Curiosa es la siguiente formación aparecida en la pared del interior de la cavidad y que desafía las leyes de la gravedad, con una forma de gancho invertido.


Extraña formación en la pared debida a corrientes en la cavidad


Una explicación, es que la zona se encuentra en medio de corrientes que influyen en la manera de desarrollarse esa especie de "púas". Y es allí entre corrientes y fascinantes formaciones rocosas, en lo profundo de la cueva, donde apareció dicho sapo. Vivía en oscuridad completa y su única fuente de alimento que encontramos eran arañas y pequeños bichos que se desarrollaban en algún charco interior.


Sapo común (Bufo bufo) en el interior de la cueva


Es fascinante ampliar conocimientos de esta fauna con facetas nuevas que aún desconocíamos. La noche, la oscuridad y el misterio que con ello se crea, a nuestro parecer, es la mejor forma. Con este sapo "de las cavernas" nos despedimos hasta nueva entrada.
Gracias a todos los que dedicáis unos minutos a este blog y dejáis algún que otro comentario, un saludo.

sábado, 12 de mayo de 2012

Los verdes de la cantábrica

Hacía ya bastante tiempo que entre unas cosas y otras y con el invierno de por medio, no dedicábamos una jornada de campo a los reptiles, más concretamente a los lagartos, a los cuales teníamos un poco olvidados. Durante el pasado año intentamos localizar, sin éxito, alguna población de lagarto verde por las montañas de la Cordillera Cantábrica. Siempre a altitudes superiores a 1000 msnm, ya que de las otras dos especies restantes del noroeste peninsular, tenemos localizadas algunas poblaciones pero con frecuencia situadas cercanas al nivel del mar. No fue hasta este año, cuando por fin dimos con ellos, una población que a 1300msnm hizo un intento de primavera a mediados de marzo.
Esta época es sin duda el mejor periodo para fotografiar y observar a estos pequeños saurios, ya que es cuando los machos lucen sus mejores galas. Esa explosión de colorido se utiliza con una única finalidad; impresionar a las hembras para intentar aparearse con el mayor número de féminas posible.


Lagarto verde (Lacerta viridis) a través de una oquedad


Andábamos por la linde de un robledal bastante pedregosa cuando algo escapó haciendo ruido entre las hojas secas del suelo. Pensamos que sería otra de las tantas lagartijas roqueras que hay por esta zona, pero cuando sacó la cabeza de entre las rocas en las que se escondió, descubrimos por el tamaño de esta, que se trataba de un lagarto. Acto seguido, fué saliendo en busca de los rayos del sol; haciéndonos ver que se trataba de un lagarto verde.


Lagarto verde (Lacerta viridis)



Después de conocer la nueva especie datada en esos bosques, anduvimos con ojo y fuimos encontrando varios ejemplares más termorregulándose entre piedras. Cuando dimos con los verdes, todavía era invierno y la nieve aún se veía unos metros más arriba. Estos animales, al igual que muchos otros, están condicionados por la climatología y su ciclo de actividad difiere significativamente entre unas poblaciones y otras del norte peninsular. Como es lógico, los ejemplares que colonizan medios a poca altitud extienden su periodo de actividad anual en comparación con los que viven en ambientes de montaña, ya que las condiciones metereológicas son más suaves y favorables en regiones cercanas a la costa. Pero este año ha sido diferente.


Detalle de lagarto verde (Lacerta viridis)


Como en todos los campos, nunca se puede generalizar. Los años "extraños" climatológicamente hablando como este último, con un invierno (seco y no muy frío) y la actual primavera (con nieve, lluvia y fría) influyen en el ciclo de la mayoría de especies animales. En este caso, algunos machos de lagarto verde durante mediados de marzo y coincidiendo con unas semanas de temperaturas demasiado suaves para la época, ya presentaba la coloración típica del periodo de celo, cuando teóricamente debería de ser en abril-mayo. Es curioso, las diferencias que se apreciaban en la pigmentación de la especie entre los distintos machos, algunos con la tonalidad típica del celo y otros todavía con los colores característicos.


Dos machos de lagarto verde(Lacerta viridis): arriba macho pigmentación de celo, abajo coloración normal.


Después de esa pequeña primavera anticipada, el tiempo en el mes de abril fue mucho más frío e inestable, lo que redujo mucho la actividad de los reptiles. Por ello, suponemos que retomarán la época de amorío con más fuerza en estos días de mayo, ahora que el sol empieza a apretar.
Durante esta estación, su periodo de actividad se centra en las horas centrales del día, sin embargo en verano, prefieren las primeras y últimas horas de luz, cuando el sol ya no quema tanto. Si el ecosistema donde viven es muy caluroso, pueden incluso permanecer inactivos durante la etapa estival.


Lagarto verde (Lacerta viridis) soleándose


Estos escamosos, como muchos más de su familia, suelen frecuentar los bloques de piedras situados al margen de praderas, lindes de bosque , bordes de caminos o prados generalmente con exposición sur. Al igual que muchos otros reptiles se suelen situar en lugares resguardados del viento, o por lo menos de las corrientes de aire más frías, lo que les permite termorregularse mejor al sol los días ventosos.


Lagarto verde (Lacerta viridis) con primeros tonos azules del celo














Lagarto verde (Lacerta viridis)


Como último apunte, pretendemos que estas imágenes sirvan para sensibilizar a esas personas, que todavía cuando ven un lagarto o lagartija lo primero que piensna es en cogerlos (que sepan que los lagartos muerden, y bien fuerte). Algunos juegan con ellos un rato y los suletan sin más, esta situación aparte de estresar al animal, puede hacerle perder su larga cola (única defensa frente a diestros depredadores). Pero otros, se los llevan a casa a modo de mascota, y si no muere con el tiempo, este se escapará a la primera ocasión (si se lo llevaron fuera de su distribución natural, lógicamente tendremos un problema). Se empieza por un individuo, la casualidad junta a dos, y así puede estropearse el ecosistema. Algunas introducciones de especies nuevas han acabo con poblaciones de animales. Que sirva de ejemplo, las inclusiones de algunos taxones de peces en diferentes lagunas de la montaña cantábrica, acabando con la trucha autóctona.  O la creciente moda de llevarse como souvenir camaleones como mascota cuando se visita Cádiz. Si actualmente no se distribuyen por la región en que han sido introducidos, la naturaleza es sabia, sabe porque y coloca a cada uno en su sitio.
Esto es todo por el momento, esperemos que os haya gustado esta breve crónica del pequeño saurio verde.
Un saludo a todos los visitantes y gracias por vuestras opiniones y comentarios.

domingo, 22 de abril de 2012

Cuernas; armas que no matan

Normalmente las armas son diseñadas para matar o hacer daño. En el mundo animal, garras y mandíbulas como las de los lobos o veneno como el de las víboras son armas que cada uno presenta a la hora de decidir quién vive y quién muere. El ser humano parece que carente de ellas, ha tenido que ingeniárselas para crearse las suyas propias. Esto nos hace pensar que la gran arma de la que fue dotado el homo sapiens y sus antecesores es sin duda la inteligencia y el raciocinio. Luego ves cada estupidez (incendios provocados, caza de especies en peligro de extinción...),  que dan ganas de planteárselo... Sin embargo, las resistentes y afiladas cuernas que lucen los cérvidos tienen otros motivos más haya de la muerte y el dolor. Son armas de acuerdo con la teoria de la evolución de las especies de Darwin, en la que la selección natural determina los progenitores mejor dotados. Esto quiere decir que estas armas tiene por función aparentar fuerza y salud; y demostrarlo ante las hembras con una embestida cuerna con cuerna con los competidores e intrusos en su harén.


Machos de ciervo (Cervus elaphus) enfrentados durante la berrea (septiembre 2011)

Hay diferentes grandes mamíferos en las montañas del norte ibérico que poseen un par de estructuras óseas en la cabeza, pero solo dos de ellos se denominan cérvidos; el corzo y el ciervo. La familia cervidae se diferencia de los demás ungulados por llevar un ciclo anual de renovación de cornamenta.
Los ciervos, que poseen unas cuernas mucho más grandes que las que llegan a tener los corzos; preparan sus armas para las peleas que se dan en el celo (septiembre-octubre normalmente). Después las mantienen hasta la primavera, momento en el que son desprendidas frotándolas contra los tallos leñosos, para ser sustituidas por un nuevo par (más grande que el anterior si todo va bien) naciendo cada una de ellas, rodeada de un epitelio llamado terciopelo. A su vez, esta piel antes de la berrea se quita para prepar sus mejoradas cuernas de nuevo para los enfrentamientos.
Lógicamente, no es época de mostrar fotos de luchas y escaramuzas, sino del estado actual de los ciervos de las montañas que quedan aparentemente desprotegidos o "desequilibrados" durante unos días.


Ciervos (Cervus elaphus) sin una y dos cuernas


Aparentemente, podríamos ver en la foto un ciervo seguido de una hembra; pero esto sería un tanto extraño y más aún  en esta época. Ya que, si no es durante el celo, hembras y crías van por un lado y machos (solos, o en pequeños grupos) por otro. Si uno aumenta la foto y se fija bien, a un ciervo le falta una cuerna que acaba de tirar y al otro le faltan las dos que ya tiró hace algo más de tiempo.
En las siguientes imágenes se observan los mismo ciervos un rato después, ramoneando entre brezos. El primero (dos fotos) muestra un agujero en su lado izquierdo de la cabeza mientras se acicala y el segundo dos pequeños bultos negros donde comienzan a  salir las cuernas. (ampliar para ver más detalle)


Ciervo (Cervus elaphus) sin una cuerna


Ciervo (Cervus elaphus) con una cuerna


Ciervo (Cervus elaphus) sin ambas cuernas


Mientras tanto, los corzos que tiraron sus pequeñas cuernas durante el invierno, hasta hace poco tenían su cornamenta cubiertas de terciopelo. Actualmente andan quitando el epitelio y las mantendrán a punto hasta el celo, que es en verano.


Corzos (Capreolus capreolus) encarados por desafío territorial con sus cuernas  recubiertas de terciopelo ya desarrolladas


Corzo (Capreolus capreolus) con la cornamenta aterciopelada

Desgraciadamente estos indefensos herbívoros son premios de muchos cazadores y posteriormente, sus cabezas adornos de múltiples chimeneas. Para nosotros es más reconfortante descubrir una de esas cuernas, que tanto ha peleado por asegurar la descendencia de su portador, entre los brezos de un robledal; y pensar que este animal sigue dando saltos por las montañas y formando parte de nuestra preciada fauna, que ver un ejemplar abatido como trofeo.


Cuerna de ciervo (Cervus elaphus)


Como es el caso de la cuerna aquí mostrada. Podría ser de alguno de los ciervos que aparecen en las imágenes anteriores, ya que se situaba en el mismo lugar donde fueron observados estos ciervos. Pero no podría haber sido desprendida este año, esta "pequeña" expresión del paso del tiempo nos dice con sus puntas mordisqueadas y su estructura roída que formó parte de la berrea del 2010.
Sin embargo, el echo de encontrar una cuerna no asegura la supervivencia del animal que la llevaba. Fuera del radio de acción de las personas, el bosque tiene muchas trampas mortales que irán seleccionando a lo largo de los años los ejemplares mejor dotados. Enfermedades, depredadores como los lobos, o el crudo invierno son pruebas que deberán pasar satisfactoriamente para llegar a formar parte de los espectáculos del celo; la berrea del ciervo o la ladra del corzo.
A continuación mostramos un pequeño fragmento de ese ciervo que aún conservaba una de las dos cuernas escondido entre las escobas de la montaña palentina.

Ciervo común (Cervus elaphus) con una cuerna

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