Bienvenidos a Cobijo camijanes, un blog que intenta mostrar la diversidad de fauna en su estado y hábitat natural

domingo 11 de marzo de 2012

Del hayedo al río

Pocos espacios resultan para nosotros, tan relajantes y tan inhóspitos a la vez, como un hayedo en invierno. La tranquilidad con la que puedes pasear por estos bosques abiertos es la mejor medicina para despejar la cabeza y salir de la rutina semanal. Aunque ahora parezca que estamos entrando en la primavera, hasta hace poco el frío lo invadía todo.


Hayedo con las primeras nieves en la Cordillera Cantábrica

 
Entrando al hayedo
Luz y sombras dentro del hayedo

 
Estas formaciones boscosas suelen aparecer en la cara norte de los sistemas montañosos de la Cordillera Cantábrica y Pirineos, ya que reúnen las características adecuadas para su desarrollo. Necesitan fundamentalmente humedad (por eso casi siempre aparecen en laderas con orientación norteña) y la falta de esta variable en el periodo estival es el factor más determinante para su existencia. En los hayedos, no se suelen encontrar apenas especies vegetales diferentes, ya que las hojas están dispuestas horizontalmente, dejando pasar muy poca luz. Los pocos árboles distintos que crecen en el entorno, aparecen en los márgenes de los hayedos. Algunos como el tejo o el acebo son auténticas reliquias de la flora cantábrica.

 Detalle de la rama de un tejo (Taxus baccata)

 
Detalle de la rama de un acebo (Ilex aquifolium)

Los troncos y las ramas de los árboles son escalados continuamente y de forma tranquila pero enérgica, por agateadores y trepadores. Estos paseriformes buscan bajo la corteza y en los huecos que dejan los picos su alimento.


Agateador norteño (Certhia familiaris)

 
En estos bosques de carácter atlántico se da un fenómeno bastante curioso y que afecta al porte de los árboles. La reptación o creep es un movimiento continuo del terreno, en este caso de las laderas, que afecta a la capa superficial y que consiste en la variación del volumen del suelo debido a las constantes hidrataciones y deshidrataciones. El efecto producido sobre la cubierta vegetal es un arqueamiento en la base del tronco, como el que se muestra en la siguiente imagen.

 
Fenómeno de reptación o creep reflejado en un haya (Fagus sylvatica)

La vida en el hayedo tiene dos caras; la diurna y la nocturna. Por la noche, el bosque cobra vida con las constantes idas y venidas de un gran número de mamíferos. Una de las pocas maneras de conocer lo que ha sucedido durante las horas de oscuridad, es la observación e interpretación de algunos de los rastros o pistas que nos dejan muestra de su presencia: ya sean de marcaje de territorio, de haber comido o las huellas  dejadas en el terreno.

Restos de un picapinos devorado por un zorro (Vulpes vulpes)

 
En medio de la matanza, puede observarse un excremento propio del marcaje de territorio. Es muy normal, cuando la nieve hace monótono el lugar, utilizar cualquier defecto del paisaje blanquecino para orinar o marcar de alguna forma su presencia. Cuando no hay nieve, los principales sitios para depositar las heces son rocas o tocones de árboles vistosos.

 
Excremento sobre piedra

 
Los rastros que dejan los animales pueden clasificarse de muchas maneras. Una de ellas puede ser la diferenciación entre las marcas dejadas para ser vistas (las dos imágenes anteriores), y las que quedan en el medio porque no hay más remedio (siguiente tira de fotos).

Excremento de corzo (Capreolus capreolus)

 
Huella de liebre
Huellas: zorro (Vulpes vulpes) izqda. y tejón (Meles meles) dcha.


Rastro de roedor

Mientras que la noche se muestra especialmente movida, faunísticamente hablando, el día ofrece otra cara bien distinta con un silencio absoluto, solo interrumpido en pequeños intervalos de tiempo por los cantos de algunas especies de aves o los brincos de algún que otro corzo.

Corzo (Capreolus capreolus)

 
Los pequeños torrentes que surcan los hayedos vierten sus aguas en cauces que cada vez van acumulando mayor volumen de líquido, dando lugar a las cabeceras de algunos ríos. En un remanso tranquilo procedente del bosque, la nutria encuentra su hábitat idóneo, con pequeñas pozas donde pescar.

 Nutria (Lutra lutra)

 
Con la nutria pescando cuando aún no había despuntado el sol, ponemos el punto y final  a este pequeño reportaje. Gracias a todos por visitarnos de vez en cuando. 
Un saludo.

viernes 24 de febrero de 2012

Limícolas por la ría de San Vicente

Hace ya un par de meses, que dedicamos una entrada a las zancudas en una marisma cantábrica. En esta ocasión queremos mostrar a las pequeñas limícolas en otro lugar diferente al anterior, la ría de San Vicente de la Barquera. Aunque no es uno de los sitios preferidos o elegidos por los "pajareros", ya que existen otros estuarios con mayor diversidad de especies y con alguna que otra rareza (que suele ser el imán para la atracción del gentío), nosotros decidimos echar un vistazo en un lugar bastante solitario, consiguiendo huir de las grandes masas de gente. 
No es que tengamos nada en contra de que se reúnan personas a mirar por los telescopios en los sitios clave, es más, todo lo que sea difusión de naturaleza y concienciación ambiental nos parece genial. Lo que nos fastidia, son las consecuencias que suelen desencadenar las grandes masas humanas debido normalmente a falta de educación y sentido de la responsabilidad, de afortunadamente una minoría. Voces, gritos, basuras, llamadas por teléfono (indispensable su utilización mientras se mira a través del telescopio...), hacen que un día de campo no sea tan especial (por lo menos para nosotros).  No pretendemos dar una clase de ética, sino dejar clara cual es nuestra postura, ya que estamos hartos de encontrar "pequeños vertederos" en lugares dedicados a la divulgación ambiental, y si por ello tenemos que dejar de ver alguna rareza, pues que así sea.
No hace falta resaltar, que hay muchos países, sobretodo europeos, que nos llevan años luz en cuanto a respeto y sensibilización ambiental se refiere y que no tienen el privilegio de gozar de la enorme biodiversidad que presenta la península Ibérica. Por lo que, lo mínimo que podemos hacer es cuidar y respetar este gran tesoro natural.

Siguiendo con el tema, los mejores momentos para disfrutar de estos pequeños inquietos del lodo, son siempre que la marea este baja, quedando pequeños remansos de agua en los que obtienen fácilmente su alimento.


Andarrios chico (Actitis hypoleucos)


Andarrios chico (Actitis hypoleucos)


Las gaviotas reidoras son las aves más agresivas y territoriales del lugar. Cuando alguna especie se adentra en sus zonas de alimentación, no pararan de lanzar gritos de amenaza y lanzarse contra el invasor, hasta haber conseguido su expulsión.


Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) emitiendo su característico sonido.


El archibebe claro, es uno de los más perjudicados por el acoso de las reidoras. Siempre alerta, conoce de antemano que a estas alturas ya no se puede fiar de sus vecinas gaviotas.


Archibebe claro (Tringa nebularia)


Archibebe claro (Tringa nebularia)


Hay otros que pasan más desapercibidos. Manteniéndose más distante y jugando con su mimetismo a favor, el zarapito trinador recorre las orillas buscando pequeños crustáceos. Al igual que todas las aves que se alimentan en marismas, su característico pico está perfectamente adaptado a la búsqueda y captura de alimento en estos ambientes.


Zarapito trinador (Numenius phaeopus)


La cuchara común posee también un pico relativamente curioso con el que filtrará el agua que va dejando pasar, obteniendo de esta manera el preciado alimento. Se trata de un ave migradora que pasa los inviernos en el sur de Europa y los veranos en el norte. El macho presenta un plumaje muy colorido, mientras que la hembra es más discreta.


Macho y hembra de Cuchara común (Anas clypeata)


Macho y hembra de Cuchara común (Anas clypeata)


Por último, os mostramos una panorámica de todo el entorno de San Vicente. La ría no se ve porque estaba cubierta por un manto de niebla. Al fondo aparecen los Picos de Europa.


Panorámica del entorno de San Vicente de la Barquera


Esperamos que hayáis disfrutado, gracias por vuestros comentarios y por visitar nuestro blog .
Un saludo.

sábado 4 de febrero de 2012

Amores de invierno en la Boca del Infierno

A finales de diciembre y principios de enero las rapaces más tempraneras comienzan a realizar las labores típicas del cortejo nupcial. Son días en los que el comportamiento de estas aves cambia por completo, la producción de sonidos envuelve el ambiente, las disputas entre los machos por conseguir aparearse con alguna hembra suelen ser frecuentes (sobretodo si los individuos viven en colonias) y las faenas en la construcción del nido o reparación no cesan. Durante este periodo, el gasto energético de estos protagonistas se incrementa notablemente debido a su constante quehacer diario.


Buitre leonado (Gyps fulvus)

Por todo ello, decidimos que era una estupenda ocasión para visitar una colonia de buitres muy especial, situada en un paraje conocido con el nombre de la boca del infierno, en la provincia de Guadalajara. La buitrera debe su singular localización a un pequeño cortado situado en la isla de un embalse.


Buitrera de la boca del infierno


El pequeño tamaño del cortado y la falta de abundancia en alimento por la zona, hace que la colonia cuente con tan solo 3 o 4 parejas. Aquí la competencia entre machos por las correspondientes hembras es prácticamente nula, ya que cada uno tiene prácticamente asignada su pareja. Los característicos sonidos que emiten las rapaces en otras grandes buitreras no tiene nada que ver con la tranquilidad con que se lo toman aquí. Por decirlo de alguna manera, el periodo nupcial es más pacífico y sereno de lo normal.


Pareja de buitres (Gyps fulvus)


De todas formas, hay actividades que en todos los lugares se desarrollan del mismo modo, haya 1 ó 50 parejas. La reconstrucción de los nidos es una faena bastante cotidiana durante este periodo. Mientras que algunos buitres van a recoger y cortar ramas de pinos o encinas por los alrededores, otros permanecen en la pequeña buitrera a la espera de que vuelva el compañero. Mientras se aburren, posan de forma peculiar.


Buitre leonado (Gyps fulvus)


Buitre leonado (Gyps fulvus)


Buitre leonado (Gyps fulvus)


Entretanto, los encargados de la recolecta de ramas hacen honor a su profesión y se dedican afanosamente a su tarea. Es impresionante el tamaño que pueden alcanzar algunas de las secciones leñosas que transportan. 
A continuación os mostramos un pequeño fragmento de un buitre implicado en su ocupación de leñador.


Buitre leonado (Gyps fulvus) recolectando ramas


El periodo  de cortejo, es precedido por la puesta de un único huevo por parte de la hembra que se encargará de incubarlo durante varias semanas. A principios de marzo comenzarán a salir los primeros pollos (uno por cada pareja) cubierto del característico plumón blanco. La baja descendencia que tienen los buitres se contrarresta con su gran longevidad de aproximadamente unos 25 años. Además los cuidados paternos especiales que recibirá el pequeño mientras no sea autosuficiente, le garantizarán una gran probabilidad de supervivencia.
Por nuestra parte esto es todo hasta el momento, muchas gracias por vuestras visitas y comentarios.
Un gran saludo a todos.

viernes 20 de enero de 2012

¿Cual es el precio del oro?

Para cambiar un poco con la rutina del blog, que no viene mal de vez en cuando, vamos a dedicar esta entrada a un tema bastante complejo y que está generando numerosos problemas ambientales en las regiones en las que se esta llevando a cabo. Como muchos de vosotros ya suponéis, nos referimos a la extracción de oro a cielo abierto. En esta ocasión, la región que se verá afectada por la codicia de administraciones y empresas es un pequeño municipio llamado Corcoesto y que se encuentra situado a orillas del río Anllons, en la provincia de A Coruña.


Situación geográfica del emplazamiento minero. Fuente Google maps.


Antes de nada, lo primero es hablar y desglosar un poco los antecedentes de "Edgewater", empresa encargada de ejecutar el proyecto. Igual el nombre no os suena mucho, pero si mencionamos a "Río Narcea Gold Mines", entidad contratada por Edgewater, seguro que la cosa cambia, sobretodo para los que vivís por Asturias y regiones aledañas.
El pueblo asturiano de Belmonte fue el primero en sufrir las consecuencias de la explotación  de oro. La compañía "Rio Narcea Gold Mines" comenzó a explotar el mineral sin ninguna autorización ni permiso. Su filosofía se basa en la generación de puestos de trabajo y con este arma trataron de convencer a la gente de la zona y a las diferentes administraciones del gran desarrollo económico que iba a suponer a la región. La realidad ha sido bien distinta, han perdido parte del patrimonio natural (contaminación de suelo, aguas, derrames, erosión y acidificación del suelo,talas...) y lo peor de todo es que la empresa no se ha dignado ni siquiera a restaurar el enorme hueco creado. Lógicamente, en el tema económico tampoco fue para tirar cohetes, ya que la mayoría de los puestos de trabajo necesitan de cierta especialización, limitando el acceso laboral de la gente del lugar.
De todas formas, si tenéis un poco de tiempo y curiosidad os dejamos a continuación el enlace de un reportaje que realizó un programa de la cadena de televisión "cuatro" en Asturias en el que se ilustran perfectamente todos los problemas que la compañía originó y los derivados de la extracción del metal.(http://www.youtube.com/watch?v=E1GCUJuUyHs).
Retomando el tema, esta vez la codicia del oro llega a Galicia y al igual que sucedió en Asturias ya han empezado a realizar calicatas en el monte para comprobar el porcentaje de mineral. Estas perforaciones se están desarrollando sin ningún tipo de permiso ya que falta el veredicto de la evaluación de impacto ambiental.
Uno de los pilares básicos del estudio de impacto ambiental es la contaminación que se puede producir sobre el medio natural. Hay que recordar que para separar el oro del resto de minerales se utilizan soluciones de cianuro, acumulándose en balsas y siendo un peligro potencial tanto para cualquier ser vivo.


Riego del mineral extraído con cianuro sódico. Fuente: Asociación Verdegaia


El cianuro es un elemento que se combina fácilmente con otras sustancias, dando subproductos incluso más tóxicos para la fauna. Si este se infiltra en el suelo y con la cantidad de precipitación que recibe la zona, la sustancia llegaría al nivel freático, contaminando las aguas de la región y siendo sumamente tóxico para los peces (principal recurso económico de la comarca).
Menuda paradoja, la empresa minera asegura que va a generar puestos de trabajo, aumentado el desarrollo económico de la zona, sin embargo, si se produce algún percance puede arruinar a todo el gremio de pescadores y mariscadores de la región, llevando a la comarca a la ruina. 
El río Anllons junto con su marisma es un espacio natural protegido por la red natura 2000. Este entorno es  para muchos ornitólogos, el mejor lugar de la península Ibérica para la observación de aves migradoras americanas que llegan al estuario perdidas o desorientadas por los fuertes vientos. 


Estuario del río Anllons. Fuente: Asociación Verdegaia


También hay que resaltar la importancia que tiene este ecosistema para algunas poblaciones amenazadas  de vertebrados que encuentran en este lugar condiciones optimas para vivir. Por lo que a continuación, comentaremos algunos ejemplos de las posibles incidencias que pueden tener algunos de los contaminates   más nocivos, derivados de la actividad minera, sobre la fauna.
La salamandra rabilarga es un ejemplo de especie amenazada, según la UICN presenta una categoría  vulnerable. Los arroyos que recorren los robledales del entorno son el hábitat preferido para el urodelo. La mina se sitúa al lado de estos pequeños torrentes de agua que pueden ser los vectores de contaminación por cianuro, arsénico y metales pesados hacia las sensibles salamandras. Los anfibios realizan parte de su respiración a través de la piel y si cualquier líquido contaminado toca la sensible epidermis, los tóxicos pueden bioacumulararse en el organismo, o causar otros graves problemas, incluido la muerte.


Salamandra rabilarga (Chioglossa lusitanica) en el entorno de la mina


El mirlo acuático desarrolla su vida en la parte más alta del río y en algunos torrentes. El alimento de esta sensible ave se basa fundamentalmente en plecópteros y efímeras (macroinvertebrados indicadores de aguas limpias). Cualquier pequeña alteración en los componentes químicos del río, eliminaría la dieta del mirlo y como consecuencia las poblaciones afectadas migrarían a otro río en el mejor de los casos, sino mueren envenenados antes.


Mirlo acuático (Cinclus cinclus)


Uno de los muchos efectos que tienen los metales pesados (otro de los tóxicos más importantes de la minería con oro), es la bioacumulación en los tejidos de los organismos. Este problema se agrava cuando se transmite a través de la cadena trófica, siendo los consumidores secundarios y terciarios los más afectados. El martín pescador es un consumidor secundario que se alimenta de peces (consumidores primarios), si se encuentran contaminados por sustancias químicas acumulables, se almacenarán en el propio organismo del ave, teniendo efectos secundarios bastante graves.


Martín pescador (Alcedo atthis


La ictiofauna es el grupo más sensible a todos los tóxicos derivados de la mina y en este entorno se encuentran especies amenazadas como la trucha o la lamprea. Como ya hemos comentado anteriormente, la economía local se basa fundamentalmente en la pesca y el marisco. Cualquier pequeña alteración en la marisma, podría suponer la ruina de muchas familias. Basta con echar la vista atrás y recordar desastres como el de Aznalcoyar, o más recientemente en Hungría. 
Por todo esto, surge la pregunta: ¿Cual es el valor del oro?, ¿que precio tiene la naturaleza?, Cualquier entorno natural es un medio intangible que no se puede o no se debería comprar con dinero y que tiene un valor ilimitado e inigualable a cualquier suma de dinero. Es el legado que hemos heredado del pasado y si conseguimos mantenerlo, será el de las generaciones futuras. Por todo ello, las administraciones y empresas deberían mirar mucho más por los valores naturales de la zona (que son la verdadera riqueza), y dejar de lado el afán lucrativo y codicioso. 
Ya se que alguno pensará que esas empresas tienen que existir, dar de comer a los suyos etc...Pero hay algunos aspectos que estas compañías, junto con las administraciones no pueden permitir, como que una explotación a cielo abierto no sea restaurada dejando el terreno estéril, contaminado e impracticable. Otra medida que parecen olvidar y que tendría que estar mucho más controlada, es la realización de actividades extractivas en espacios naturales protegidos, ya que son acciones que destrozan el medio natural.
La verdad es que sientes mucho asco e impotencia cuando por ejemplo vas caminando por la montaña y te vas encontrando auténticos paisajes lunares como consecuencia de las labores extractivas y su abandono. Todo esto, ocurre frecuentemente en espacios naturales protegidos y sino que se lo pregunten a los vecinos de las comarcas leonesas de Laciana y Babia que están hartos del tema. 
El último tirón de orejas, que seguramente moleste a más de uno, va dirigido a algunas asociaciones ecologistas que como Greenpeace no tienen tiempo ni ganas para hacerse cargo de este caso. Algunos vecinos de la zona han intentado contactar con ellos y su respuesta fue que solo se dedican a temas globales, no a problemas locales. Esta frase se contradice totalmente con su famoso lema: Piensa globalmente, actua localmente...Tampoco queremos desvirtuar el trabajo que realizan otros grupos de naturalistas que con mucho menos nombre, pero con muchas más ganas e ilusión que los de Greenpeace, intentan concienciar a la gente de la región de todos los peligros potenciales relacionados con la extracción del oro.
Las ideas están expuestas, a partir de ahí que cada uno saque sus propias conclusiones.
Sabemos que tanto texto puede resultar algo pesado, pero es la única forma de informar cuando se tienen tantos parámetros que abordar y más aún si uno se quiere desahogar un poco. Esperamos que os haya gustado el tema de este pequeño reportaje. Gracias a todos por visitarnos y hasta la próxima.
Un saludo.

martes 3 de enero de 2012

Las cuatro zancudas de Oyambre

Después de estos días de fiestas y reencuentros con la familia, lo primero que toca es felicitar el año nuevo a todos los que os pasáis de vez en cuando por este cobijo. El segundo deber, y que nos trae hoy hasta aquí es retomar algunas fotos que tenemos atrasadas del año anterior, (concretamente del 11 de diciembre de 2011)  que por diferentes motivos no hemos podido colgarlas antes.
Aquel día que marcaba el final del puente de la constitución, nos acercamos a las marismas de Oyambre, ya que hacía bastante tiempo que no nos pasábamos por la zona. La idea era dedicar una jornada entera de "pajareo"por el entorno y ver como estaba el tema de especies hibernantes.
Nada más llegar y después de un vistazo rápido por los prismáticos apareció la gran sorpresa del día, un ejemplar de garceta grande. La verdad es que llama la atención casi sin prismáticos, debido a su gran tamaño (mayor que el de una garza real).  Se trata de una especie que no se suele ver con frecuencia, bastante difícil de observar (por lo menos en el norte peninsular) y las pocas que se observan, son parte de la atracción por estas fechas de muchos aficionados y amantes de las aves, como ocurre en algunas rías de Cantabria y Asturias. Aunque parece que últimamente se están constatando un número mayor de avistamientos con respecto a otros años, lo que sin duda es una gran noticia.


Garceta grande (Egretta alba)


De la garceta grande, a parte de su tamaño, llama la atención su enorme cuello, casi de la misma extensión que su cuerpo.



Garceta grande (Egretta alba)


Su pico alargado de color amarillo y con la punta negra, está perfectamente diseñado para cazar peces.


Garceta grande (Egretta alba), con su característico pico amarillo.


Esta especie de ardeida, suele ir vadeando los charcos que quedan al bajar la marea, si en alguno de esos remansos encuentra comida de sobra, se puede pasar pescando varias horas en un mismo lugar.


Garceta grande (Egretta alba) vadeando una charca.


Garceta grande (Egretta alba)


Siempre que tienes delante un animal de color blanco, el trabajo se va a complicar un poco más.
Una de las grandes dificultades que se encuentra el fotógrafo de la naturaleza cuando quiere plasmar mediante imágenes sujetos blancos durante las horas centrales del día, es la aparición de fotos quemadas por el sol. Hay una gran sobre-exposición, que es bastante complicada de corregir y conseguir buenos resultados, debido a la dureza que presenta la luz cuando incide sobre tonos claros, generalmente blanco. En la siguiente imagen, aparece la especie en cuestión con el lomo un poco quemado.


Garceta grande (Egretta alba)


Supuestamente, hay una forma de evitar este problema y es con la opción manual de balance de blancos que incorporan la mayoría de cámaras reflex. Lo que sucede es que esta alternativa se vuelve algo tediosa, en ambientes donde la luz cambia constantemente. Por lo que la mejor opción, que nosotros encontramos, para fotografiar sujetos blancos son los días nublados.
A parte de la mayor de las ardeidas, pudimos contemplar a otras tres especies de la familia de las garzas compartiendo hábitat y comida.
De apariencia casi similar a su prima la grande, la garceta común es bastante más pequeña, tiene el pico negro y los pies amarillos que en ocasiones pueden aparecer descoloridos por el fango. Tal y como su nombre indica, es bastante más frecuente.


 Garceta común (Egretta garzetta)


La garza común es la tercera protagonista del día. Parece ser, por lo que hemos comprobado en este caso concreto, que esta especie dispone de unos cuantos posaderos fijos que va recorriendo a lo largo del día. Cuando la marea se encuentra en bajamar y durante las transiciones de ascensos y descensos del flujo mareal, la garza  permanece en el mismo lugar durante horas esperando pacientemente para sorprender a su presa (generalmente peces o ranas) al acecho.
Solo cuando hay pleamar o temporal de lluvia y viento, abandona su lugar habitual para adentrarse ría adentro, ya que el gran volumen de agua hace más incomoda la pesca para las zancudas. Todo esto suele ocurrir de forma habitual, pero como ya sabéis con los animales y sobretodo con la etología de estos, nunca se puede generalizar.


Garza común (Ardea cinerea) en su posadero habitual


Hay ocasiones en que la garza sale del margen de la ría, llegando a campos dedicados al cultivo o ganadería y que se encuentran aledaños al flujo de agua. Aquí la dieta de la ardeida cambiará por completo y pasará a alimentarse de pequeños roedores. Estos lugares son también frecuentados por la última de las cuatro zancudas, la garcilla bueyera. Se encuentra bastante ligada a estos ambientes y es fiel seguidor del ganado, ya que aprovecha a capturar los insectos que ahuyentan las vacas, aunque también puede comer ratones.


Garcilla bueyera (Bubulcus ibis)


Es todo un lujo poder disfrutar de estas cuatro especies en un mismo entorno. Ver como una garceta común pesca tranquilamente al lado de una grande, mientras la garza real vigila desde su posadero y un bando de bueyeras sobrevuela la zona en busca de nuevos prados para alimentarse.
Con todo esto os deseamos un feliz 2012 a todos los que nos seguís de vez en cuando.
Un saludo a todos y gracias por visitarnos.  


domingo 18 de diciembre de 2011

Final del otoño en la Montaña Palentina

Durante estos últimos días que nos marcan el final de la estación, las escapadas a la montaña para los que no tenemos la fortuna de vivir en ella, son algo complicadas de planificar. La atmósfera está bastante inestable, como es obvio por estas épocas, y los días en que el tiempo parece estar más calmado existe una gran probabilidad de toparse con un manto denso de niebla. Todo esto siempre es bastante relativo y depende fundamentalmente de los intereses del fotógrafo o naturalista. Seguro que algunos de vosotros preferís fotografiar con niebla, ya que así se consigue un aspecto mucho más invernal y auténtico. Pero si lo que se quiere es hacer una buena espera, lo peor que te puede pasar, metereológicamente hablando, es encontrarse rodeado de una capa blanca que no te deja ver nada a escasos metros.
A continuación os mostramos una imagen que ilustra como la niebla se va metiendo por el valle mientras realizábamos una espera.


Niebla penetrando en un valle de la Montaña Palentina


A parte de los fenómenos climáticos, por estas fechas hay que tener en cuenta que si se quiere observar algo de vida o de movimiento de los habitantes del bosque será bastante más complicado, ya que son tiempos de cacerías y batidas. Estas actividades van a incidir en el comportamiento de los animales, haciéndolos mucho más esquivos.
Teniendo en cuenta las situaciones anteriores y para matar el gusanillo de la Cantábrica, decidimos pasar el día por la Montaña Palentina y sus alrededores. En condiciones normales, hubiésemos ido un par de días como mínimo, para aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece este lugar. Es uno de los mejores sitios de la Cordillera Cantábrica para la observación de ciervos, destacando sobretodo los enormes machos de hasta 11 puntas en una sola cuerna  (lógicamente la berrea allí es espectacular). Pero tal y como está el campo últimamante, variamos un poco nuestro plan para pasar la mañana con los graciosos y siempre inquietos mirlos acuáticos de la cabecera del río Pisuerga, e intentar disfrutar de los mamíferos en la montaña por la tarde.
A medida que iba saliendo el sol y se disipaba la niebla, los pequeños saltarines del río comenzaban a realizar sus tareas como alimentarse, acicalarse y bañarse. Os dejamos a continuación un pequeño vídeo con sus quehaceres diarios.


Mirlos acuáticos (Cinclus cinclus) en el alto Pisuerga


Desde las praderas fluviales aledañas, una hembra de cernícalo común espera la oportunidad de encontrar algún pequeño roedor para desayunar. Mientras vigila desde las ramas deshojadas, nos permite retratarla a placer.


Cernícalo común hembra (Falco tinnunculus)


Cernícalo común hembra (Falco tinnunculus)


Después de una mañana bastante productiva y entretenida, nos dirigimos al lugar donde teníamos pensado realizar la espera. La idea era observar el mayor número de mamíferos posibles, principalmente ciervos, y ver en que grado afectan las batidas de estos días a la vida en el bosque. Lógicamente, ese día, sabíamos de antemano que iba a ser complicado ver algo. Como hemos comentado anteriormente, en circunstancias normales la observación de venados en esta región es bastante abundante.
Hasta que la niebla lo permitió solo pudimos descubrir 3 ciervos (1 macho y 2 hembras) y un corzo. Todos los animales que encontramos estaban echados y bastante escondidos entre la vegetación de la zona, seguramente esperando pasar el chaparron de disparos y cazadores.


Hembra de ciervo (Cervus elaphus) entre brezos y escobas


Corzo (Capreolus capreolus) echado


Como era de prever, el balance fue muy pobre para lo que generalmente suelen ofrecer estas montañas, ni rastro de jabalíes, zorros, rebecos que con cierta frecuencia se dejan ver por la zona... Lo poco que pudimos observar se encontraba en los lugares mas escarpados e inaccesibles del lugar, debido al efecto negativo que tienen las batidas sobre el comportamiento y vida de los animales.
Pero el problema se agrava cuando los cazadores se adentran en zonas protegidas, restringidas al uso público para garantizar la seguridad de los taxones protegidos y en donde se desarrollan los planes de conservación para las especies en peligro de extinción, como es el caso del oso pardo cantábrico o el urogallo.
Si generalizamos y hacemos mención a toda la Cordillera Cantábrica, resulta que de vez en cuando y con el consentimiento de las administraciones, las batidas se desarrollan en plenos territorios oseros y del gran gallo. Lugares donde campan las pocas osas que hay con sus crías y los cada vez mas escasos urogallos intentan sobrevivir a todas las dificultades a las que se enfrenta.  Es vergonzoso que grupos de cazadores con más de 20 perros peinen toda una montaña, donde se sabe con certeza que en ese territorio hay animales protegidos y tanto los celadores como la administración digan que no causan ninguna molestia a las especies en cuestión. Sin embargo, si nosotros queremos dar un paseo o simplemente realizar una espera sentados entre unos piornos (seguramente molestando mucho menos que los cazadores) ya se encargará el forestal de echarnos de la zona y si le pillas con un mal día igual te cae una multa. Pero ya se sabe que la caza mueve cantidades indecentes de dinero y que el primer subordinado y beneficiario de este "deporte" es la administración.
Habrá gente que no esté de acuerdo, pero hay un hecho claro y es que se caza en zonas protegidas y sensibles a la alteración del hábitat. Si está prohibido transitar esos lugares, tiene que estarlo para todo el mundo.
Este echo lo hemos podido contemplar en varias ocasiones en diferentes puntos de la Cordillera Cantábrica. En un caso observamos como una osa adulta, con un comportamiento bastante intranquilo, escalaba apresuradamente las pendientes rocosas de una montaña, mientras que unos cazadores junto con un celador (sin percatarse de la situación) caminaban en sentido horizontal unos 200 metros más abajo.
Con todo esto, que cada uno saque sus propias conclusiones. Pero a nosotros nos parece una pena pasar de un septiembre-octubre envueltos en el encanto sonoro de la berrea a un noviembre-diciembre en los que solo se escuchan disparos de escopeta.
Para finalizar os dejamos una panorámica bastante típica de estos días en la Montaña Palentina.
Un saludo y gracias por visitar el blog.


Panorámica de la Montaña Palentina