Cobijo Camijanes

Tu espacio de fauna en su estado y hábitat natural

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jueves, 10 de febrero de 2011

Días de montaña

Hace unos días, dedicábamos en este blog una entrada que mostraba varios de los rastros que dejan nuestros mamíferos ibéricos. Tras conocer las huellas, el objetivo ahora, es poder encontrar y disfrutar de esos animales tan esquivos que sobreviven al invierno gracias al denso pelo que desarrollan en esta estación. Observar mamíferos durante largos periodos de tiempo no es tarea fácil. Hay que conocer el dónde, el cuándo y tener un poco de suerte. La montaña es un buen "dónde" ya que recoje a muchos de estos seres. El "cuándo" más habitual suele ser, para desgracia de los amantes de la fotografía, la noche o las horas de  menos luz, ya sea atardecer o amanecer.
Siempre podemos también, tener la suerte de que sea el animal el que nos encuentre a nosotros. El problema entonces, suele ser que les asustemos y huyan. Pero se pueden dar ocasiones en las que, el bicho que te ha encontrado no te vea como una amenaza (cosa difícil pues las cazas y batidas se dan continuamente en prácticamente cualquier zona y esto repercute en el concepto que tienen del ser humano) y siga su vida sin importarle tu presencia o incluso mostrando curiosidad ante ella.
Es así como un curioso zorro salió de entre unos piornos, en un día que parecía que ya se acababa por la falta de luz. El raposo quedó mirando tranquilamente y tras una vueltecillas, se echó a descansar.


Zorro común (Vulpes vulpes)


Zorro común echado (Vulpes vulpes)

Ya habíamos disfrutado un rato de su presencia, cuando se planteó la cuestión antes citada. La luz escasea, es prácticamente nula y queremos hacerle una buena foto a nuestro nuevo amigo. Hay dos opciones, usar el flash para conseguir más detalle y claridad (entonces haremos pocas fotos para no cegar al animal, además intentaremos que no mire para que le afecte la luz del flash lo menos posible y para que no le brillen los ojos en la fotgrafía) o no usar el flash y conseguir una foto más natural aunque nos arriesgamos a que salgan movidas y muchas de ellas demasiado oscuras.


Retrato de zorro común (Vulpes vulpes)


Zorro común (Vulpes vulpes) al acecho


La compañia se acabó cuando unos pequeños ruidos a lo lejos le llamaron la atención. Y tras mantenerse unos escasos segundos al acecho salió corriendo en dirección directa al lugar de procedencia de los ruidos. Probablemente lo que le atrajo con tanto interés sería su cena.
Como todos sabemos, el zorro siempre ha sido el reflejo de la astucia. Y por eso antes de marcharse, nos mostró esa palabra en su rotro.


Reflejo de la astucia del zorro (Vulpes vulpes)

Antes del encuentro fortuito con el zorro habíamos disfrutado de un día de ciervos, rebecos y jabalíes. Por la mañana estuvimos por Picos de Europa observando el cambio de pelaje de los rebecos. Cuando las altas cumbres donde suelen vivir están completamente nevadas, bajan a las praderas para intentar encontrar algo de pasto que no este cubierto por la nieve. Estos bóvidos pasan el invierno con un pelaje oscuro.


Rebeco (Rupicapra rupicapra)


Rebeco (Rupicapra rupicapra)


Durante las horas de menos frío del mediodía, aprovechando los ratos de sol pudimos contemplar, ya en la montaña palentina, varios grupos de jabalíes. El más destacado lo formaba una pareja adulta, 5-6 crías y un subadulto. Los adultos pasaron el día moviendo piedras, rasgando troncos y removiendo arbustos en busca de comida. Los rayones correteaban de un lado a otro y trataban de imitar a sus mayores, mientras el bermejo aparecía y desaparecía por antojo.


Jabalí (Sus scrofa)


Pareja de jabalíes (Sus scrofa)


Jabalí con rayones (Sus scrofa)

Con las últimas luces del día se observan grupos de venadas que tranquilamente salen a las praderas. En estas épocas del año, las hembras de ciervo junto con sus crias y algún vareto se agrupan en manadas, mientras que los machos pastan y ramonean de forma solitaria.

Pareja de ciervas (Cervus elaphus)



Como decíamos antes, la poca luz es problema que se evita con luces artificiales, ya sean focos, flashes o linternas. Pero la dificultad se presenta cuando la observación de estos se hace a mucha distancia, y esto se refleja en las fotos.
Un saludo, gracias por comentarnos

miércoles, 5 de enero de 2011

La parada nupcial del águila real

Antes de nada, queremos felicitaros el año y desearos lo mejor a todos los que os pasáis por aquí de vez en cuando, ya que sin vuestras visitas y comentarios todo esto no sería posible. Parece que el 2011 empieza con fuerza para nosotros en cuanto a "bicherio" se refiere, son varias las salidas que hemos realizado durante estos días de navidad y que poco a poco os iremos mostrando el resultado de algunas de ellas.
Aprovechando, que en el día de año nuevo la gran mayoría de la gente está en casa durmiendo la resaca, decidimos realizar una salida a los Picos de Europa, concretamente cerca del Naranjo de Bulnes. El objetivo de la visita era poder observar algunas de las poblaciones de rebecos que viven por la zona.
Nada más llegar al lugar, sacamos los prismáticos y nos pusimos a buscar rebecos desde lo alto de un cortado. Después de un rato intentando localizar algún bóvido en las cimas de las peñas, mi hermano Dani, en una de sus habituales pasadas que realiza con el telescopio por el terreno, localizó a más de un kilómetro de distancia un hermoso ejemplar de águila real. Debido a la gran distancia (con prismáticos no se podía diferenciar del fondo, dados sus tonos semejantes a los del águila) y a la escasez de luz, las imágenes tomadas no son de buena calidad. A parte, esta entrada  no tiene como objetivo mostrar unas fotografías de gran resolución, ya que para nosotros el verdadero valor es poder observar esos grandes momentos que ofrece la naturaleza sin interferir en el ciclo de vida de una especie tan emblemática y en un momento tan delicado.


Águila real (Aquila chrysaetos).


Hasta que no transcurrió un cierto tiempo, coincidiendo con la aparición de otro ejemplar más, no nos dimos cuenta que estábamos asistiendo al gran espectáculo de la parada nupcial (comportamiento específico desarrollado por el macho de algunas especies animales, durante la época de reproducción, hasta conseguir la fecundación de la hembra) del águila real.


Pareja de águila real (Aquila chrysaetos).


Para que de lugar el comienzo de la parada nupcial, tienen que darse una serie de factores como la disponibilidad de alimento o una climatología adecuada. Normalmente en inviernos fríos las crías salen del huevo por abril, mientras que si el invierno es templado los pollos pueden ver la luz a finales de febrero o principios de marzo. Por lo que según el calendario que marca la naturaleza, este invierno no parece que sea tan frío como muchos medios de comunicación intentan hacernos creer ya que la parada nupcial de esta especie ha comenzado antes de lo previsto.
El cortejo se basa en una serie de vuelos que realiza el macho para impresionar a la hembra, una vez dado el visto bueno por la fémina, tiene lugar la cópula.

Vuelo del macho del águila real (Aquila chrysaetos).


Cópula del águila real (Aquila chrysaetos).


Una vez finalizada la cópula, la pareja se mantuvo en su atalaya deleitándonos con diferentes posees mientras la luz se iba disipando poco a poco.


 Pareja de águila real (Aquila chrysaetos).


 Pareja de águila real (Aquila chrysaetos).


Pareja de águila real (Aquila chrysaetos).


Cuando ya es de noche, la temperatura baja con creces y es hora de marchar. Es entonces, durante el camino de vuelta, cuando uno lleno de satisfacción recuerda con más ímpetu los momentos más intensos del día. Esa noche ambos teníamos solo una cosa en mente, el águila real con sus vuelos, sus poses y su encanto natural. Y es que, días como este en los que se disfrutan especies diferentes o especiales sin intervenir nada, pasando desapercibido ante ellos, dan gusto.
Esperamos que este año siga bueno tal y como ha empezado.
Gracias por la visita, un saludo

sábado, 9 de octubre de 2010

Por Picos de Europa

Siempre viene bien una buena escapada a la alta montaña. Pasamos varios días  pateando la zona y observando parte de la fauna. Aunque en cuanto a la fotografía no tuvimos mucha suerte (las condiciones atmosféricas no favorecieron), pudimos oir procedente de los bosques el canto del cárabo y los ladridos del corzo. Uno de los pájaros que más se observó fue el papapmoscas cerrojillo, compartiendo habitualmente posadero con el petirrojo. Pocos días nos quedan para observar al papamoscas cerrojillo, ya que en breve iniciará su migración hacia el sur, asi que aprovechamos para tirarle un par de fotos.


Juvenil de papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca)

Juvenil de papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca)


Petirrojo (Erithacus rubecula)

 
Petirrojo (Erithacus rubecula)
  
Como era indispensable, pudimos observar al rey de las rocas y de los picos alimentándose en las praderas bajo las cimas rocosas. Dentro de un mes aproximadamente tendrá lugar el celo de los rebecosos.



Rebeco (Rupicapra rupicapra)


En uno de tantos encuentros con las lagartijas, en los ratos en los que asomó el sol, nos detuvimos a observar la lagartija de turbera. Destacada principalmente por la línea negra tan marcada longitudinalmente sobre un fondo marrón.

 
Lagartija de turbera (Zootoca vivipara)

Por último mostramos una fotografía en la que se observa muy bien la entrada de una borrasca en las montañas de Picos de Europa.



Cambio metereológico en Picos de Europa

 Un saludo,
y gracias por las visitas y comentarios

jueves, 8 de abril de 2010

Lagos de Covadonga

Hacía ya tiempo que teníamos ganas de visitar Asturias. Decidimos ir a los lagos de Covadonga y así matar el gusanillo fotografíando a parte de la fauna del lugar y mostrar así un poco la zona.
Mientras subíamos el puerto hacia los lagos, no veíamos más que carteles intentando pararnos, diciendo que no se puede subir por libre. Así que dudábamos ya si podríamos subir, pero, como siempre, seguimos adelante, subiendo. Cuando llegamos al lugar, aliviados de estar allí, echamos un vistazo al magnífico paisaje que se nos presenta. Actualmente hay bastante gente, razón por la que pueden cortar el puerto y tener que subir en autobuses a la gente. Incluso puede ser razón también de que haya disminuido la fauna del lugar.




Lago Ercina





Nuestra intención era observar la herpetofauna del lago, pero no era un día que favoreciese a ello. Mientras tanto las fochas se zambullían constantemente en busca de alimento, por lo que decidimos tirar las primeras fotos a una de ellas que se encontraba cerca de la orilla tranquilamente.




Focha común (Fulica atra)





Al lado, el vuelo de una pequeña ave nos llama la atención, con lo que la focha pierde todo su protagonismo y nos centramos en el pequeño pájaro. Acercándonos poco a poco nos damos cuenta de que tenemos ante nosotros una bisbita ribereña alpina, así que nos entretuvimos un poco con ella.






Bisbita ribereña alpina (Anthus spinoletta)




Bisbita ribereña alpina (Anthus spinoletta)




Tras la sesión de fotos de la coqueta bisbita que observaba con asombro su reflejo en el lago azul, nos damos cuenta de que el tiempo pasa y no habíamos cumplido con nuestro objetivo. Con lo que nos dirijimos con prisa hacia las altas rocas, con la impaciencia de ver qué nos mostrarían.
Una vez terminada la escalada, avistamos las primeras lagartijas roqueras, las más abundantes al parecer, y comprobamos la variedad de dibujo y colores que tiene la especie.






Lagartija roquera hembra (Podarcis muralis)


Lagartija roquera macho (Podarcis muralis)


Lagartija roquera macho (Podarcis muralis)




Nos llama la atención una de ellas, algo le faltaba. Rápidamente comprobamos que esta lagartija ha tenido que usar su mecanismo de defensa y desprenderse de su cola para entretener mientras huye de su depredador.




Regeneración de cola de Lagartija roquera macho (Podarcis muralis)


Entre tanto los gritos de las chovas nos hacen dejar de mirar el suelo y alzar la cabeza al cielo. Vemos grandes bandadas de ellas, pero no conseguimos ver de que especie se trataba.




Bandada de chovas




No queda otra que acercarse, así que, a seguir escalando. Ya en lo alto de la montaña una de ellas se nos posa cerca, no podíamos perder la oportunidad de ver cual era, así que fijamos la vista en el pico, anaranjado. Chova piquirroja, no hay dudas ya. Poco tarda en echar a volar y emitir sus gritos mientras nos sobrevolaba constantemente. Estaba claro que nos quería echar de su territorio, así que no discutimos y bajamos a echar un último vistazo al agua antes de marchar.




Chova piquirroja (Phyrrhocorax phyrrhocorax)


Probamos mirando en las charcas cercanas, pero solo había renacuajos, muchos renacuajos.




Renacuajos




Bajando el puerto ya, vemos un ratonero en un árbol, que poco tarda en irse.




Busardo ratonero (Buteo buteo)


Busardo ratonero (Buteo buteo)


Queda una buena tarde por lo que nos vamos a una playa cántabra a pasar el rato. Poco después de llegar observamos una especie de ave arrastrada por la marea. Nos acercamos a curiosear y vemos que parece que un frailecillo ha llegado a nuestras costas.






Frailecillo (Fratercula artica) en la costa cantábrica


Frailecillo (Fratercula artica) en la costa cantábrica




Al ver los colores del pico (carece de surcos amarillos) y que presenta el plumaje gris de la cara vemos que se trata del plumaje invernal.






Detalle de frailecillo (Fratercula artica) en la costa cántabrica


Y así concluye uno de esos días dignos de ser recordados, un saludo a todos los visitantes del blog!