Bienvenidos a Cobijo camijanes, un blog que intenta mostrar la diversidad de fauna en su estado y hábitat natural

sábado, 10 de noviembre de 2012

Los secretos de la marta

Los mustélidos son ese conjunto de mamíferos tímidos y escurridizos con los que siempre uno sueña con encontrarse o que te encuentren en lo más profundo de los hayedos y robledales del norte. Claro que no todos los que forman esta familia tienen como hogar y fuente de alimento estos magníficos parajes. La garduña por ejemplo, está considerada una habitante cercana a los pueblos, chozos, graneros y alrededores; el armiño afectuoso de los prados; y la nutria prácticamente ligada a los cursos de agua. La marta en cambio, se desenvuelve perfectamente entre masas forestales, aunque otra cosa es dar con ellas. Como siempre ocurre con los animales (una cosa es que estén y otra que se dejen ver), aún más si tienen hábitos nocturnos o crepusculares. Pero nuestra historia con estos invisibles no empieza en la montaña ni en sus bosques como habría sido de esperar; empieza en las praderas aledañas al curso de un río de poco caudal que en unos cientos de metros sus aguas se mezclan con las saladas del mar cantábrico.
La primera vez que nos encontró un mustélido, fue haciendo alusión al dicho "al que madruga Dios le ayuda"; apenas eran las siete de la mañana y el lugar el ya descrito. Íbamos tranquilamente siguiendo las aguas del río cuando decidimos hacer una parada. Al minuto, una marta apareció tras unas rocas musgosas, y sobre ellas, se paró para observarnos, se dió la vuelta y desapareció.
Estas ocasiones son en las que sientes la naturaleza conectar, el animal te mira y notas sus pupilas sosegadas clavadas en las tuyas, la tranquilidad invade el amanecer, y solo se oye el fluir del río y el piar de un martín.
A finales de verano volvimos a encontrarnos con esta especie por la misma zona. Esta vez eran dos, al parecer hermanos y todavía sin emancipar.


Marta (Martes martes) juvenil en un prado a última hora


Dentro de los mustélidos hay cuatro de ellos que pueden confundirse fácilmente: Armiño, comadreja, marta y garduña. Los dos primeros tienen un tamaño menor y una cola relativamente corta y poco voluminosa. Mientras que los dos grandes tienen la cola de mayor tamaño y poblada como la de un zorro o una ardilla. Entre ellos además, se diferencian por el color del pelaje del cuello "el babero" siendo amarillo-anaranjado en las martas y blanco en garduñas, en las cuales se bifurca y extiende por las extremidades anteriores.
La identificación es fácil si se consigue sacar una foto, pero cuando solo ves su sombra, puede ser realmente difícil acertar la especie que se cruzó. La pareja protagonista apareció de frente mostrándonos su nombre y apellido. Se dedicaban a cruzar la extensión herbácea desde el bosque tupido hasta unos avellanos cercanos al río. Corrían y saltaban en pareja por los campos y cuando la curiosidad les invadía, paraban y husmeaban. Llegaban a erguirse para abarcar más terreno y velar por su seguridad.


 
Marta (Martes martes) juvenil con posición bípeda entre la maleza

 
Gracias a la gran flexibilidad de sus muñecas, las martas tienen la capacidad de subir y escalar árboles como si de una ardilla se tratase. Aprovechando sus cualidades de trepadora y sumado a una gran agilidad, encuentra en los avellanos una fuente de alimento muy nutritiva y diferente a la dieta carnívora estricta que se le puede asociar a este tipo de animales. A parte de cazar pequeños animales también saborean los frutos de temporada, aunque las avellanas de entonces aún estaban verdes. En el siguiente video se puede ver (a contraluz, si es que había algo de luz) con que agilidad se sube a los árboles y se mueve por sus ramas.
Para ampliar, pinchar el recuadro abajo a al derecha. Aunque la pérdida de calidad al subir el vídeo sea notable.


Marta (Martes martes) buscando avellanas


Una de las razones por las que estas especies son tan difíciles de observar es por sus hábitos nocturnos. Verlos a la luz del día es todo un privilegio; cuando esto no puede ser, recurrimos a otras estratagemas para localizarlos, deducir su comportamiento... Así dimos con una marta en medio de un robledal, a unos 1400 ms.n.m. Observamos una marta adulta desenvolviéndose perfectamente por la noche en medio del bosque (en su zona quizá, más habitual de campeo).


Marta (Martes martes) por la noche


Con todo esto llegamos a la conclusión de lo complicado que es atribuir a cierta especie un patrón de actividad, de hábitat y de comportamiento. La marta se dice que vive en la montaña en bosques cauducifolios y que sale de noche. Sin embargo, puedes verlas tanto en un bosque como en un prado, a más de 1000 m.s.n.m. y a prácticamente 0 m.s.n.m, de día y de noche... Como es lógico, el mundo de los animales no son ciencias exactas, siempre pueden sorprender y hacerte cambiar los esquemas. Seguramente para muchos, como para nosotros, ese sea uno de sus encantos.
Esperamos que os haya gustado este pequeño reportaje de la escurridiza marta. Con esto nos despedimos hasta la siguiente entrada.
Un saludo a todos, muchas gracias por vuestros comentarios y visitas.

lunes, 15 de octubre de 2012

Nuevo revés al oso pardo cantábrico

Aunque parezca que la vida para el oso pardo cantábrico va sobre ruedas, como muchos intentan reflejar, la realidad difiere bastante. Después de que esta primavera encontraran a una osezna de pocos meses (Jimena) perdida en una carretera leonesa, a finales de verano otro ejemplar murió en Asturias en una de las tantas trampas ilegales que se siguen utilizando en los bosques, en este caso fue un lazo. Este fin de semana, los coletazos de la caza volvieron a sacudir al oso en el sector más debilitado, el oriental. En esta ocasión, un cazador "disparo sin querer a un oso, al cual confundió con un jabalí"...
No pretendo entrar en polémica entre cazadores y no cazadores, pero una cosa es clara. Ellos son los primeros en encontrar, identificar, estimar su edad y diferenciar un venado de un corzo a una distancia enorme y a simple vista, para la cual muchos de nosotros requerimos de la ayuda de prismáticos. Llevan pateando campo toda la vida y saben perfectamente todo lo que hay y donde se encuentra. Cada uno que saque sus propias conclusiones...
De momento no se sabe nada sobre el animal, solo que se ha montado un dispositivo de búsqueda para localizar al animal, rescatarlo y curarlo, si es que aún sigue con vida.....sino será otra noticias de esas que caen en el olvido.
Estos tristes incidentes seguirán sucediendo por desgracia, gracias a la falta de medidas apropiadas por parte de la administración ( como permitir realizar cacerías de jabalíes en zonas de osas con crías, una de las ideas más "anti-conservacionista") y la delicada situación que vive esta especie en nuestros montes hace que cuando se consigue dar un paso adelante, se retroceda otro hacia atrás.
Nos parece importante difundir esta tipo de noticias, ya que se tiene la tendencia de publicar y divulgar solo las noticias exitosas, mientras que las noticias que no gustan o muestran la esencia del problema se suele esconder bajo la alfombra.

Oso pardo cantábrico (Ursus arctos) subadulto alimentándose


Subimos esta foto tomada hace un mes, de un subadulto en libertad, de entre dos y tres años, el cual estaba desayunando los frutos carnosos del pudio. Como ocurre con otras especies en peligro, siempre hay que extremar las precauciones y mantener una distancia para no interferir con ellos. Muchas o casi siempre,de las fotos obtenidas son de baja calidad cuando se utiliza digiscoping, por la falta de luz debido a los hábitos crepusculares y nocturnos. Pero el hecho de no interferir en su vida es lo más satisfactorio.

jueves, 11 de octubre de 2012

Praderas de alta montaña

En lo más alto de las montañas del noreste peninsular, por encima de los bosques, donde los árboles ya no crecen, se extienden infinitos prados inclinados. Este hábitat de altura prácticamente tiene dos periodos: invierno y verano. Durante el primero apenas hay vida, tanto mamíferos como anfibios y reptiles hibernan mientras dura el manto blanco. Después de los deshielos, cuando ya no queda nieve, en seguida aparece el clima veraniego y sus habitantes salen llenos de energía. Con estas condiciones tan duras, algunos animales descienden a los bosques y valles para pasar los inviernos, y con la llegada del buen tiempo, suben a las praderas de las cimas. Otros simplemente hibernan durante la fría jornada. Pero, sea como fuere el modo de vida de cada animal, lo que está claro es que en lo más alto de los Pirineos solo hay actividad cuando el tiempo lo permite.
La dueña del lugar es la marmota. Como la vecina del bloque, nadie llega a la zona sin que ésta se entere y se lo haga saber al resto. Para alertar a todo el clan, se colocará en algún lugar alto y visible desde donde emitirá una especie de "uiii" agudo unas cuantas veces. Si después de alertar al grupo se siente amenazada, entonces se adentrará en su madriguera a esperar a que pase el peligro.


Marmota alpina (Marmota marmota) emitiendo su característico silbido


Ese característico silbido es fundamental para alertar al clan de posibles peligros o depredadores. Como suele ocurrir cuando un águila real sobrevuela la zona, los chillidos, el ajetreo y las prisas por entrar en la madriguera son de vital importancia sino quieren ser presa de su máximo depredador. En algunos lugares de los Alpes, de donde son originarias las marmotas, la dieta de las águilas reales se basa de estos mamíferos en un 90%.
A mitad del siglo XX se introdujo esta especie en el Pirineo francés y poco a poco fue colonizando toda la cordillera. Cincuenta años después se observa su perfecta adaptación. Allí arriba tiene pocos depredadores, la comida no escasea y la acción y repercusión del hombre solo llega si hay una pista de skí (como en sus originarios Alpes).


Marmota alpina (Marmota marmota) echada a la entrada de la madriguera

Estos grandes roedores construyen cantidad de entradas a sus madrigueras (hoyos grandes en el terreno y con arena acumulada enfrente) ya que es su única vía de escape ante un acoso o peligro. Son mamíferos prácticamente diurnos que viven en núcleos familiares (normalmente formados por un macho dominante, una hembra y 2 o 3 generaciones de hermanos).
Se alimentan de hierbas, raíces y semillas con el fin de aumentar un 85% su peso al final del verano con respecto al comienzo de la primavera. Están considerados como los mayores mamíferos en realizar una verdadera hibernación. Este proceso suele comenzar a principios de octubre, cuando la temperatura de la madriguera desciende de 12ºC. En ese momento todo el clan se adentra en las galerías subterráneas para poco a poco ir bajando su temperatura corporal en torno a los 6ºC.
El gran sueño suele durar hasta abril (entre 6 y 7 meses). Durante ese intervalo de tiempo, se suelen despertar cada tres semanas con el fin de orinar y estirarse un poco, pero sin realizar grandes movimientos  con la finalidad de minimizar al máximo el gasto energético.
Los primeros en salir serán los individuos mayores a comienzos de abril, mientras que las crías del año lo harán allá por junio o julio.


 Marmota alpina (Marmota marmota) saliendo de la madriguera con las primeras luces


Los mejores momentos para su observación son a primeras y últimas horas del día, ya que es donde se les puede ver salir de sus agujeros. Durante el resto del día corretean por sus alrededores.



Detalle de la marmota alpina (Marmota marmota) y sus grandes incisivos. 


Además de marmotas se observan otros animales de altura, como rebecos o incluso jabalíes que suben en busca de alimento o llegan desorientados de los bosques.


Grupo de jabalíes (Sus scrofa) buscando alimento en praderas verticales


En lo más alto, donde afloran las rocas, existe una pequeña variedad de fauna. Entre las piedras se encuentran diferentes bichos y por ello las visitan lagartijas, pájaros y demás animales que se alimentan de insectos.
 
 
Lagartija roquera (Podarcis muralis)


Pero las rocas también son un lugar seguro para refugiarse y desde donde se puede otear el resto de las praderas. Las marmotas que se han instalado en lo más alto de las montañas, se aprovechan de ello y viven aún más apartadas de la civilización si cabe.
Como vemos en la siguiente imagen, sus rasgos más característicos son las orejas pequeñas, unos grandes incisivos y unas manos potentes con las que crean las galerías subterráneas. Comparando el pelo de los diferentes individuos de esta entrada, podríamos pensar en un tono de pelaje desarrollado según su hábitat. Esa marmota que mostrábamos al principio echada sobre un montón de tierra que vivía en lo más bajo de las praderas, lucía un tono marrón casi uniforme. A diferencia de la que vemos a continuación, que habitante de las rocas más altas, presenta un dorso gris calizo de acuerdo con su medio rocoso.


 Marmota alpina (Marmota marmota) juvenil en entorno rocoso

Para que se diera una diferencia entre individuos notable deberían de pasar muchos años, aislamientos respectivos, una selección natural... Por eso no es así. Simplemente se ha dado la casualidad de que coincidiera una pigmentación de acorde con su situación. En general el color gris lo mantienen las crías durante los primeros meses reduciéndose al morro con el tiempo. El de los adultos es de diferentes tonos pardos y el vientre amarillo lo presentan todas las edades.
Esperamos que os gusten estos simpáticos roedores y la siguiente estampa, que muestra lo que ven cada día al salir de la madriguera las marmotas (su extensa pradera y las montañas lejanas).


Paisaje del alto Pirineo


Muchas gracias por vuestras opiniones y comentarios, saludos a todos los visitantes.


lunes, 24 de septiembre de 2012

Aguas pirenaicas

Hartos de la contaminación, de aguas muertas, y ese calor africano que a veces azota la península; escapamos a las alturas del pirineo  en busca de alguna parte sin masificar. Para nuestra sorpresa, descubrimos que todavía se puede caminar a solas por estos montes y sus ríos.
Nuestra intención no fue perseguir endemismos, ni acaparar el mayor número de especies; sino dejar que las montañas nos invadieran con su encanto natural.
De esta manera, remontamos varios ríos de poco caudal que serpenteaban entre bosques de hayas y pinos.  Las aguas cristalinas que discurren entre calizas pulidas por los años y el deshielo han ido erosionando y  formando los escarpados paisajes pirenaicos. El sol brillaba con fuerza, lo que animaba aún más a estar cerca de los cauces, pozas y cualquier sitio con agua.
Con un poco de cuidado conseguíamos esquivar las ranitas bermejas y los sapos comunes que acababan de terminar la metamorfisis e invadían las pedregosas orillas donde algún adulto recibía el calor del sol tranquilamente.


Rana bermeja (Rana temporaria)


Al movimiento de una roca mal pisada salió dando saltos un sapo partero que se mantenía oculto de las horas igual demasiado calurosas para un ser que no permanece el día en el agua. Es increíble el ojo de este sapo; como el del corredor, pero con la pupila vertical en vez de horizontal.


Sapo partero común (Alytes obstetricans)


Sapo partero común (Alytes obstetricans)


Según ascendemos, el río se hace riachuelo y sus márgenes se integran con el bosque. El calor deja de apretar con las últimas horas y diferentes cascadas que aportan las pendientes de los bosques llegan  al río que habíamos remontado. En este maremágnum de hierbas húmedas, troncos, piedras musgosos y agua a pie de árboles (que mantenían una sombra constante en la zona), encontramos dos saltarines: otro sapo partero y uno de los endemismos del lugar, la rana pirenaica.


Bosque pirenaico de hayas
 

Sapo partero común (Alytes obstetricans)


Este partero que puede confundirse fácilmente con un sapillo moteado por la coloración que presenta (bastante apropiada para el lugar por el que se encontraba), compartía hábitat con la rana pirenaica. Las ranas pardas (rana bermeja, rana patilarga, rana ágil y rana pirenaica) pueden parecerse mucho entre sí, pero tienen sus distintivos. Uno de ellos es el tímpano; otro la longitud de las patas traseras. Otros más subjetivos o de observación más meticulosa: como puede ser la disposición y abultamiento de los pliegues dorsolaterales o la rugosidad de la piel.


Rana pirenaica (Rana pyrenaica) con enfermedad


La rana pirenaica no posee los pliegues dorsolaterales muy marcados, posee una piel principalmente lisa y el tímpano apenas se ve. Pero esto es un tanto realtivo. La naturaleza nunca se basa en algo estricto y siempre hay variaciones, excepciones... La fotografía anterior y la siguiente corresponden a una rana pirenaica que sufre una enfermedad que le trastorna aparentemente el físico y de no ser por encontrar posteriormente ejemplares sanos la identificación se complicaría bastante. Al contraluz se observa con buen detalle la cantidad de rugosidades que la envuelven.


Rana pirenaica (Rana pyrenaica) con enfermedad
 
 
Río pirenaico típico (ambiente de Rana pyrenaica y Calotritón asper)
 
 
En lo más alto, donde el río no puede ser más puro, porque prácticamente nace pocos metros más arriba, aparece el otro anifbio endémico del lugar; el tritón pirenaico, manteniéndose en el lecho del río.
 
 
 Tritón pirenaico (Calotriton asper)


 Tritón pirenaico (Calotriton asper)


Tritón pirenaico (Calotriton asper)
 
 
 Siempre se nos hace de noche cuando estamos en los bosques y aún hay que volver. No importa, cuando son lugares conocidos o si previamente se ha localizado una ruta segura de vuelta, si no es así puede resultar fatal encontrarse en este tipo de situaciones. Si esto ocurre siempre es bueno contar con una luna luminosa y no con una noche cerrada, o tener pilas en la linterna.
Las noches húmedas o si previamente ha llovido, son los mejores momentos para buscar anfibios. Es entonces cuando damos con una rana pirenaica sana (con las características propias) para confirmar la especie.

 
 Rana pirenaica (Rana pyrenaica)
 
 
Noche en los pirineos
 
 
Estos son unos cuantos de los anfibios que se dejan ver por los pirineos con calor, de noche, en ríos y bosques. Gracias por leernos y por los comentarios que completan cada entrada con opiniones y aportaciones,
saludos a todos.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

La cabra mallorquina

Fruto del cruce de cabras de pastoreo y su posterior aislamiento en las montañas, nace la denominada cabra mallorquina. No está catalogada como especie salvaje, como lo está la cabra montés; ni son dueñas de nadie: no proporcionan leche, ni lana, ni carne (si no se cazan previamente).


 Macho jóven de cabra mallorquina

 
Cabra mallorquina con su cría moviéndose por su entorno

 
 Hábitat de la cabra mallorquina

 
Se diferencia de una raza ganadera en su escaso núcleo familiar. Los grupos más amplios que se observan son una madre con su cría del año y algún juvenil de años anteriores, ya que los machos adultos principalmente viven solos, juntándose únicamente con hembras para asegurar su descendencia.
De una especie doméstica podría diferenciarse por su miedo al ser humano, escondiéndose y buscando alimento en las zonas más inaccesibles.

 
 Cabra mallorquina comiendo en las alturas

 
 Hembra de cabra mallorquina buscando alimento

 
 Macho adulto de cabra mallorquina buscando alimento

 
La diferencia más notable de los diferentes sexos son los cuernos. Los de los machos retorcidos hacia fuera, los de las hembras curvos hacia atrás. Además por el tamaño de los mismos se puede aproximar la edad del animal. Pero existen otras diferencias significativas como la ausencia de barba en las hembras y la tonalidad negra en cara y costados de los machos.

 
 Cabra mallorquina en su entorno rocoso

 
Estas cabras andan hasta última hora desde los puntos más altos de la Sierra de Tramontana hasta el nivel del mar de la misma, en las llamadas calas donde los acantilados rocosos desechan el agua de los torrentes al mar.

 
Macho de cabra mallorquina vigilando entre la vegetación

 
Puesta de sol sobre el mediterráneo recortando la silueta de la Sierra de Tramontana

 
Nosotros solamente hicimos una visita a esta sierra, hablamos con gente del lugar e intentamos informarnos un poco, por lo tanto cualquier entendido de la zona seguro que puede aclararnos la situación de esta especie o retractarnos. Con mucho gusto se acepta cualquier crítica constructiva.
Un saludo y gracias por la visita

miércoles, 29 de agosto de 2012

Maestros del camuflaje

La noche siempre ha sido y será el escenario de juego de muchas de las especies que habitan nuestra geografía. Este mundo ocupado por innumerables seres humanos que desarrollan su vida durante el día, hace que la ausencia del sol traiga una oportunidad de tranquilidad para los animales, con menos posibilidades de interferencias con el hombre. Solo aquellos que están verdaderamente capacitados y que tienen desarrollados sus sentidos más de lo normal pueden llevar a cabo una vida nocturna.
Dentro de la gran variedad de merodeadores nocturnos, cada uno juega su papel con sus armas. Algunos mamíferos se basan en su olfato (tejones, zorros, osos...), otros como los murciélagos utilizan la ecolocalización para dar caza a sus presas. Pero la característica que nos trae hoy aquí, es la utilizada habitualmente por las aves que han elegido o han desarrollado sus técnicas para la caza nocturna.
Cuando el sol se oculta  en el horizonte, dependiendo de donde nos encontremos, un canto diferente da pie a la noche. En pinares y encinares mediterráneos, comienza a escucharse el aflautado canto del autillo. Considerada como la rapaz nocturna más pequeña, el autillo abandona su posadero diurno, en el que ha pasado desapercibido todo el día, para comenzar su jornada de caza.


Autillo (Otus scops) saliendo de un posible posadero diurno


Durante el día, los avistamientos de estas aves son francamente complicados, ya que utilizan sus colores crípticos para camuflarse a la perfección con los troncos y apenas hacen movimientos que delaten su posición. Como se puede observar en las fotografias superior e inferior, el autillo posee un plumaje con una tonalidad que se asemeja a la perfección a la corteza del pino.


Autillo (Otus scops) vigilando un claro desde las alturas


La oscuridad siempre complica más el seguimiento y fotografía de la especie en cuestión. Sin embargo, tiene un factor que para nosotros lo hace mágico. El poder observar como una rapaz nocturna caza al acecho desde su posadero, bajo la luz de la luna, es algo que se tiene que sentir, no ser descrito.



Autillo (Otus scops) con su presa en el pico


En los márgenes y caminos de bosques y cultivos espera oculto el chotacabras gris.  Como los cantos de las chicharras cuando aprieta el calor, la llegada del ocaso  en estas zonas la dan los chotacabras emitiendo un sonido monótono y grave. Es entonces cuando comienza su actividad después de un día quieto y camuflado. Confiado de su plumaje, pretende pasar desapercibido (mientras no vuela en busca de comida) entre la maleza de día y en zonas abiertas de noche. Este ave se podría describir como un halcón nocturno, ya que su silueta en vuelo es como la del alcotán o el cernícalo pero su plumaje y actividad es como la de un búho.



Chotacabras pardo (Caprimulgus ruficollis) en un claro arenoso

Chotacabras pardo (Caprimulgus ruficollis) pasando desapercibido


Si los autillos son los fantasmas del bosque mediterráneo, los chotacabras los de tierras de campos; los cárabos son los del bosque caducifolio.
En lo profundo de los hayedos y bosques mixtos de la cordillera cantábrica el final del día es festejado con un ulular un tanto caótico aunque rítmico. Estos cazadores nocturnos se encuentran perfectamente mimetizado con el medio, siendo su plumaje en cada ejemplar una gama de tonos que van desde los pardos hasta los grises.


Cárabo común (Strix aluco)

 
Esas plumas moteadas de negro, grises y marrones mantienen a nuestros protagonistas con vida. De la misma forma que impiden ser depredados por no ser vistos, permiten que sean buenos depredadores comenzando el acecho desde la nada.
Esperamos que haya gustado esta serie de nocturnas.
Gracias a todos los que nos seguís y comentáis de vez en cuando.
Un saludo

jueves, 16 de agosto de 2012

Amenizando los bosques

¿Qué sería de los bosques sin los pequeños habitantes de las alturas?; esos bichejos que igual están en una rama, que en un tronco, que en el suelo.
Desde un punto de vista un tanto científico, no habría ese equilibrio que siempre hay en la naturaleza (cuando no se interviene en ella) sin estos pequeños alados. Unos pájaros mantienen a raya poblaciones de invertebrados que pueden ser verdadero problema para el mundo vegetal cuando se dan grandes plagas; otros distribuyen de manera involuntaria semillas y actúan como repobladores pasivos. De esta manera se podría decir, que las pequeñas aves ayudan al buen desarrollo de los bosques, no solo beneficiando a las plantas, sino también a todos los animales que viven de ellas.
Desde un punto de vista más subjetivo, estos paseriformes puede que sean los encargados de proporcionar alegría con sus cantos, colores y con sus idas y venidas a cada diferente hábitat.


Petirrojo (Erithacus rubecula)

 
Al igual que en la península ibérica, en estas tierras británicas de lagos y lagunas, existe un especialista en dar alegría a los bosques. Un ser verde amarillento que se ríe misteriosamente de nosotros a gran distancia; seguramente porque para cuando conseguimos encontrarlo ,él ya nos tenía vigilados desde hace tiempo. O eso parece.


Hembra de pito real (Picus viridis) sobre un tronco


Juvenil de pito real (Picus viridis) en un roble

 
El pito real, de la familia de los picidae, agujerea los troncos en busca de comida. Está dotado de grandes garras y una cola que le sirve como soporte, pero, a diferencia de otros picos, pasa mucho tiempo en el suelo ya que también encuentra esos bichos de los que se alimenta picotenado el suelo.


Hembra de pito real (Picus viridis)


Pito real (Picus viridis) juvenil


Inconfundibles con su píleo rojo todos ellos, se diferencian en edad y sexo por la bigotera: Macho-roja, hembra-negra, juvenil-no tiene.
Pero allí, los verdaderos reinantes de la zona eran los pájaros negros. Estorninos, cuervos, cornejas... invadían tanto las zonas boscosas, como las ciudades. Tiempo atrás, los habitantes de estas islas, como de muchos otros lados han sufrido incansables persecuciones de la mano del hombre, y solo el echo de escuchar el graznido de un cuervo era objeto de mal agüero. Realmente en tiempos remotos, las personas fueron muy supersticiosas; también se decía que dependiendo de hacia dónde volaran las aves cambiaría su suerte. Un vuelo hacia la derecha era motivo de buena suerte y lo contrario ocurría si volaban hacia la izquierda.


Corneja negra (Corvus corone) en postura desafiante

Cada vez más, las cornejas se agrupan en núcleos urbanos. Aquí consiguen el alimento de basuras, animales atropellados y demás desechos humanos. Hemos podido observar también bandos de estorninos pintos aglomerados en ciudades donde se alimentan de restos de comida, incluso del pan que les ofrecen los niños como si fueran palomas. Los mismos pájaros que cazaban insectos y picoteaban los campos, se acomodan agradeciendo el pan y las migas que les tiran en las calles. Si las crías dejan de aprender a cazar o buscarse su propia comida, habremos "domesticado" otra especie que dejará de verse cada vez con menos frecuencia en bosques y prados.

Estornino pinto (Sturnus vulgaris)

 
Estornino pinto (Sturnus vulgaris) juvenil

Volviendo al principio de esta entrada, si los encargados en controlar las poblaciones de insectos son algunos pájaros, un ser que juega un papel importante en la distribución de semillas es la ardilla. En gran parte de Inglaterra es desplazada territorialmente la ardilla roja por la gris.

 
 Ardilla gris (Sciurus carolinensis) alimentandose al pie de un árbol

Es sabido que las especies introducidas pueden llegar a generar problemas de competencia y desplazamiento en la fauna y flora autóctona. Cuando esto ocurre reciben el nombre de invasoras. Por ello hay un gran dilema en las acciones a realizar contra los taxones alóctonos. Hay ocasiones que la solución que se toma es matar a cada ejemplar introducido que se encuentre. Pero, ¿De quién es la culpa de que estos animales hayan llegado a un lugar del que no son naturales? porque estas ardillas son originarias de norteamérica (no cruzan el Océano Atlántico ellas solas). Otra técnica que se viene utilizando frecuentemente en los planes de control de especies invasoras es capturar el mayor número posible de ejemplares y llevarlos a centros de recuperación o zoológicos, como ocurre por ejemplo con las tortugas de florida.


 Ardilla gris (Sciurus carolinensis)

 
Es terrible lo que podemos llegar a hacer con un poco de ignorancia y por cuatro duros. Algunas de estas especies que se convierten en invasoras cuando las cambiamos de localidad son introducidas a conciencia. Existen casos conocidos, en los que diferentes especies de peces se sueltan en ríos para que se reproduzcan y en un futuro poder pescarlos, de forma que no haya que pagar por su importación. Un desastre ecológico que nunca sale bien...
Esperamos haber mostrado un poco de la fauna interior de las islas británicas, un saludo

lunes, 6 de agosto de 2012

Tierra de lagos y lagunas

Al igual que los países nórdicos como Suecia o Finlandia, Gran Bretaña goza de extensos terrenos con apenas incremento en altura sobre el nivel del mar y un clima lluvioso. Dichas características son las que hacen estas tierras abundantes en lagos y estanques de distintas dimensiones aquí llamados "ponds". Incluso en la capital de Inglaterra, abundan los remansos de agua naturales donde la gente observa las numerosas especies de aves acuáticas que en ellos se concentran. Nos ha quedado claro, que si hay un país con gran afición al "birdwatching" es este. Hemos podido ver gran cantidad de hides preparados para una observación discreta y fácil, comederos de paseriformes y cajas nido por todas partes. Además en la televisión local (BBC) se emiten con bastante frecuencia documentales de naturaleza. Todo ello parece crear la atmósfera perfecta para el disfrute, conocimiento y conservación de la naturaleza.


Grupo de barnaclas canadienses (Branta canadensis) en medio de un lago


En estos "ponds" encontramos las especies más comunes que viven toda su vida en la misma laguna; pero también otras que solo se las ve de paso, aprovechando este hábitat donde encuentran alimento y cogen energías para aguantar el sobreesfuerzo de la migración.
El ave que encontramos con más frecuencia es la focha. Como el ánade real en España, en estos parajes es la más numerosa, por ello hemos podido ver algunas rarezas entre la multitud. Hay tres conceptos que pueden confundirse y usarse mal respecto al pigmento de plumas y pelo en los animales: melanismo, leucismo y albinismo. A grandes rasgos, el melanismo es una pigmentación demasiado oscura y el leuscismo y el albinismo demasiado clara; resultando seres prácticamente negros y blancos cuando su especie no luce esos colores. Además el albinismo afecta también al color de los ojos y hace al animal más sensibles al sol.


Focha común (Fulica atra) con un ligero leucismo en la cabeza


Entre fochas, llama la atención alguna que otra polla de agua, y nadando solitariamente encontramos al porrón moñudo.


Polla de agua (Gallinula chloropus)


Porrón moñudo (Aythya fuligula) macho


Las aves más llamativas de las lagunas, por su tamaño, son las barnaclas y los gansos, que buscan alimento principalmente en las orillas. La barnacla canadiense es una especie bastante extendida por la zona y permanece visible todo el año en el país. A diferencia de la barnacla cariblanca, que se suele observar en invierno.


Barnacla canadiense (Branta canadensis) con la escasa luz del ocaso


Barnacla cariblanca (Branta leucopsis)


Dentro del gran abanico de especies que pudimos observar, nos llamó especialmente la atención los avistamientos que tuvimos sobre el ganso indio. Esta especie, considerada como la que más altura alcanza cuando realizan las migraciones, es capaz de atravesar la cordillera del Himalaya en su viaje hacia el sur de Asia para pasar su invierno, donde es bastante común.
Aunque existe una gran distancia desde Gran Bretaña hasta el sur de Asia, no son infrecuentes las observaciones de esta especie en las islas británicas, casi siempre relacionado con ejemplares escapados de zoológicos o parques.


Pareja de ánsar indio (Anser indicus) buscando alimento


Las agrupaciones de ejemplares escapados, puestos en libertad en sitios en los que no son sus lugares originales de distribución, o perdidos en las migraciones (como las observaciones que se pueden hacer del tarro canelo); puede pasar que con el tiempo esa especie se distribuya y aparezca catalogada como "especie introducida" (como es el caso del ganso egipcio).


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                                                            Retrato de tarro canelo (Tadorna ferruginea)


 Tarro canelo (Tadorna ferruginea)


Gansos egipcios (Alopochen aegyptiacus) en las proximidades de un lago


Pero, al final con el que más disfrutamos estos días de verano por tierras inglesas, fue con el somormujo lavanco. Un hábil pescador que llega a estos parajes cuando mejora el tiempo con el único propósito de hacer sus nidos entre la vegetación aledaña a los lagos y conseguir hacer crecer a sus pollos. Entre los entendidos de avifauna es un ser que no pasa desapercibido y se reconoce con facilidad. Pero si no se le conoce, la primera impresión que da es la de un pato blanco-grisáceo con tonos anranjados, grande y que se zambulle constantemente en el agua para buscar comida.


Somormujo lavanco (Podiceps cristatus)


Una de las razones por la que es tan conocido este somormujo es por la parada nupcial tan espectacular que tiene. Tanto admiradores de la naturaleza como fotógrafos se dejan impresionar cada año con sus esporádicas formas de enseñar el plumaje y muchas veces sus imágenes en plena etapa amorosa son objetos de premios fotográficos. Sin embargo, también hay que tener en cuenta, que esos días tan especiales para el animal no deberían ser molestados ni interrumpidos. Con este tema es muy fácil entrar en discusión y no es lo que pretendemos. 
Lo principal a tener en cuenta en estos casos es no pasar la línea que separa el disfrute del abuso.
Gracias a los que echáis de vez en cuando un ojo al blog, un saludo a todos.