Cobijo Camijanes

Tu espacio de fauna en su estado y hábitat natural

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domingo, 20 de abril de 2014

Primavera en la Cantábrica

Como el despertar de un león, los bosques de las montañas rugen de jovialidad tras los deshielos y las bajas temperaturas. Sin duda, la primavera es una época de máxima vitalidad en aquellas zonas donde las inclemencias meteorológicas han dificultado el desarrollo de la vida durante los meses más fríos.
Observando la flora podemos ver cómo se acerca la nueva estación a las cumbres boscosas de la Cordillera Cantábrica. Las hayas a pie de monte se muestran poderosas con las primeras hojas, mientras las que se encuentran a mayor altura aún lucen tímidamente sus brotes. Aunque oficialmente ya haya transcurrido un mes de primavera, por estos lugares es ahora cuando se empieza a hacer notar.
Podríamos decir que el calendario de los animales da la entrada al nuevo año por estas fechas, en primavera, que es cuando empieza la explosión de vida. Todos los seres vivos despiertan y lo hacen con ganas y esperanza. Unos lo hacen físicamente como los mamíferos que despiertan del letargo invernal o los árboles de hoja caduca, que hasta ahora parecían muertos; otros simplemente lo hacen de forma psicológica, dejan de vagar sin rumbo y se centran en cuidar de las crías recién llegadas al mundo o fijan su atención en encontrar pareja.
Ya hemos advertido varias veces en este blog lo curioso que resulta pararse a escuchar en un entorno natural. La primavera no entra solo por los ojos, lo hace también a través de los olores que desprenden las flores o los sonidos que provoca la reciente actividad de la fauna local. Sin más preámbulos, y en este idílico entorno, aparece un canto de ave estridente y poco frecuente. El pito negro hace sus llamadas territoriales y todo el bosque se para a escuchar. Sus señales de presencia son visibles en los troncos agujereados de las hayas muertas más grandes, pero, como una sombra sus limitadas apariciones dejan mucho a la imaginación. Con sus escasas 300 parejas estimadas en la Cordillera Cantábrica según SEO, su porte negro salpicado de rojo y esbelto, es todo un icono de estas montañas.


Hembra de pito negro / Dryocopus martius / Black Woodpecker.


Quizá atribuimos esta especie más a los Pirineos, donde su población es bastante más elevada, con unas 1100 parejas, pero no hay que olvidar que aunque más escondida y menguada, se mantiene una población estable en la cantábrica conviviendo con otras especies delicadas como el urogallo, el oso o la perdiz pardilla.
El recientemente apodado picamaderos negro, también tiene por vecino un ave que aunque no esté amenazada despierta curiosidad fácilmente por su atractivo plumaje.


Macho de camachuelo / Pyrrhula pyrrhula / Bullfinch.


Como una naranja con alas, cuando el camachuelo se posa en las ramas de los árboles a nuestra vista, nos da la vaga sensación de estar frente a un naranjo. Sólo el macho tiene este tono de color tan diferenciado, la hembra con un plumaje de grises apagados puede pasar inadvertida fácilmente.
Como señalamos al principio del texto y queremos hacer ver en el post, la primavera está llena de vitalidad. Es momento de toparse con curiosidades. Si bien es cierto que no conseguimos documentarlo, no queríamos dejar de contar cómo observamos un rebeco persiguiendo a un corzo ladera arriba en lo más profundo de un hayedo maduro. Sorteando troncos y rocas musgosas y pisando esa alfombra de hojas muertas que cubre la sombría del bosque, el corzo ladraba escapando del acoso del otro ungulado. Son situaciones en las que te olvidas de la cámara porque ves que no vas a conseguir nada, y te sientas sobre un tronco caído a deleitarte con la escena.


Rebeco / Rupicapra rupicapra / Chamois, dentro del hayedo tras un corzo.


De esta manera muchas veces se pasa suficientemente inadvertido, sentado y sin necesidad de esconderse demasiado. Hasta una juguetona ardilla trepaba y saltaba entre ramas y troncos llenos de líquenes sin sentir ningún temor.



Ardilla común / Sciurus vulgaris / Red Squirrel, entre líquenes.


Donde el bosque da paso a pequeñas praderas hay cantidad de movimiento de depredadores de micromamíferos que se acercan a cazar y a su vez tienen cerca la suficiente cobertura vegetal para esconderse y desaparecer. Con las frecuentes lluvias y los deshielos de la época, a veces se produce la inundación de madrigueras y galerías de estos pequeños peludos. Situación desfavorable para unos y de provecho para otros, son las pocas ocasiones en la que los topos, aislados en su mundo subterráneo, no tienen más remedio que salir a la peligrosa y desconocida superficie.


Topo ibérico / Talpa occidentalis / Spanish mole

Mientras uno espera toparse con estas casualidades, se pasa inadvertido, sentado, y los acentores que buscan las ramas altas de brezo para lucirse a veces sin darse cuenta, quedan bastante cerca del objetivo.


Acentor común / Prunella modularis /  Dunnock.


Todo este jolgorio faunístico de sonidos aflautados, esencias olorosas y belleza paisajística queda enmascarado cuando surge entre la vegetación el rey indiscutible de estas montañas. Una auténtica joya que pocos países de Europa, sobretodo del marco occidental del continente, tienen el privilegio de atesorar. Un animal que no deja indiferente a nadie, el oso pardo cantábrico.
Hace unos 30-40 años, mucha de las personas que convivían con él lo consideraban una bestia, una especie a la que había que exterminar. Hoy en día, gracias a la labor fundamental de educación ambiental de diferentes asociaciones y naturalistas que han dedicado gran parte de sus vidas a observarlo y estudiarlo, la situación del oso pardo ha cambiado considerablemente a mejor. La mayoría de lugareños ahora lo respetan, siendo este un elemento fundamental a la hora de conservar a la especie. La persistencia de grandes animales como osos, lobos o linces, a parte de una necesaria y estricta protección de su hábitat, necesitan la aceptación de la población local. En este tema, si que se puede hablar de éxito en las montañas cantábricas. No ocurre lo mismo con la pequeña población que queda en Pirineos, que de momento es uno de los factores limitantes para que progrese la especie. 
A día de hoy, el oso pardo cantábrico va esquivando los numeroso peligros que le acechan diariamente y poco a poco su población va aumentando. No por ello es momento de bajar los brazos, sino de consolidar todos esos esfuerzos que se han llevado a cabo durante tantos años para poder seguir disfrutando de esta especie durante mucho tiempo.
Después del letargo invernal el día del oso transcurre tranquilo rebuscando insectos bajo piedras o alimentándose de los frescos brotes primaverales. Es una época en la que deben de obtener el suficiente aporte nutricional para pasar con garantías el periodo del celo.


Oso pardo cantábrico alimentándose en total libertad
(aumentar la calidad del video para disfrutarlo mejor)


Con los brezos floridos, rodeada de altas peñas y siempre en la lejanía, esta osa nos dejó el tiempo justo para inmortalizar con esta estampa la majestuosidad de esta imponente especie.
Esperemos que podamos disfrutar todos de esta gran estación que es la primavera. Gracias por comentar, leernos o simplemente echar un vistazo a las fotos, saludos.

 

 Hembra de oso pardo cantábrico / Ursus arctos / Brown bear.


viernes, 4 de noviembre de 2011

Señales de la naturaleza

Una práctica bastante habitual por todos los que salimos al campo a pasar un par de días, es mirar el pronóstico del tiempo en la región a la que tenemos pensado acudir. Sin embargo, es frecuente encontrarnos en el lugar elegido con una situación metereológica que coincide bastante poco o nada con la que nos indicaba el señor del tiempo. Este suceso se magnifica sobretodo si decidimos la montaña como destino final.
Este hecho tan frecuente ocurre porque las previsiones que dan del tiempo se basan en modelos numéricos y matemáticos a escala sinóptica, es decir, que nos describen los fenómenos que van a ocurrir a gran escala: altas presiones, baja presiones, etc, pero no tienen en cuenta la orografía del terreno.
Sin embargo los modelos que trabajan a mesoescala (escala menor que la anterior), tienen en cuenta más factores como las ondas de montaña, el dipolo orográfico, o el efecto Foehn, haciendo que sean las predicciones más fiables y acertadas.
Para hacer todo esto un poco más digerible vamos a poner un ejemplo:
Seguro que a muchos de vosotros os ha pasado que cuando vais viajando desde León hacia Asturias, en León está despejado con 30ºC y según atravesáis el túnel del "Negrón"(ya en Asturias) está cubierto, lloviendo y con 20ºC, este cambio climático repentino se denomina efecto Foehn. Todo este proceso ocurre en menos de 10 Km y para un modelo a escala sinóptica este fenómeno pasaría completamente desapercibido, mientras que el 2º tendría en cuenta está situación y su pronóstico se ajustaría más a la realidad.
Pero mucho más acertado y fiable que todos los modelos metereológicos son algunas de las señales que nos deja la naturaleza y que por lo general nunca suelen fallar. En esta entrada, os contaremos algunas de esas pistas que la verdad, son de gran utilidad.
Comenzamos nuestra andadura en un caluroso día de verano por la fracción meridional de la Cordillera Cantábrica. Eran las 12:30 de una mañana especialmente calurosa y como es normal la actividad faunística era escasa. Las lagartijas serranas permanecían en las sombras que les aportaban las piedras, esperando a que disminuyese un poco la actividad del sol.

Lagartija serrana (Iberolacerta monticola) resguardada del calor

La ausencia de los paseriformes se hacia notar en un ambiente silencioso, solo roto por el canto de las chicharras. Algún tímido pinzón aparecía de vez en cuando entre los herbazales y praderas fluviales.

Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)

Esa mañana, el rocío estuvo ausente y el viento era de componente sur, lo que hacía que la temperatura fuese más alta de lo normal. Estos dos factores juntos vaticinaban un cambio de tiempo seguro. Si a primeras horas de la mañana no hay rocío es un preludio de que el tiempo va a cambiar, ya que el rocío es un indicador de tiempo estable formándose por las bajas temperaturas de una noche sin nubes.
Todas estas variaciones repercuten en el comportamiento animal. Si nos fijamos un poco en su etología, sobretodo en sus hábitos alimenticios, podremos conocer algunos de los fenómenos climáticos que están a punto de ocurrir.
Los avistamientos de ciervos suelen coincidir con las primeras y últimas luces del día, que es cuando se dedican a comer más cantidad alimento, pero también se puede dar el caso de que su actividad aumente durante las horas centrales del día. Los ciervos al igual que otros herbívoros ingieren grandes cantidades de comida unas cuatro o seis horas antes de una tormenta, por lo que son buenos indicadores de fenómenos tormentosos.
En nuestro caso pudimos observar varios ejemplares de cérvidos y algún que otro rebeco entre las 2 y las 3 del mediodía, cuatro horas después rompió a llover.

Ciervo común (Cervus elaphus)

Rebeco cantábrico (Rupicapra rupicapra)

Pequeños habitantes como algunos insectos son especialmente molestos de dos a cuatro horas antes de una tormenta, sobretodo mosquitos, avispas y abejas. Estos y otros "bichillos" constituyen la base de la dieta del abejero europeo que siempre aprovecha estas condiciones climáticas para alimentarse copiosamente. A continuación os mostramos una imagen testimonial de la presencia de esta curiosa rapaz.

Abejero europeo (Pernis apivorus)

La aparición de salamandras se da cuando el ambiente esta muy húmedo (mientras llueve o justo después de llover). Si aparecen justo antes de que llueva o cuando tan solo han caído unas gotas es un indicador de que la lluvia va para rato.

Salamandra común (Salamandra salamandra subsp. bejarear)

Salamandra común (Salamandra salamandra subsp. bejarear)

Salamandra común (Salamandra salamandra subsp. bejarear)

Como bien dice el dicho popular, después de la tempestad viene la calma. Uno de los habitantes de las noches de buen tiempo y sobretodo buena temperatura cuando nos encontramos en montaña, es la araña lobo. Este peculiar arácnido prefiere cavar guaridas en vez de tejer telarañas, por lo que es frecuente encontrarlo en pedreras y laderas orientadas al sur. Su tamaño es grande si lo comparamos con cualquier araña de España, pero no llega al tamaño de las enormes tarántulas de países tropicales. Si uno tiene la ocasión de encontrarse con ella, no pasa para nada desapercibida.

Araña lobo (Lycosa tarantula)

Araña lobo (Lycosa tarantula)

La picadura de esta especie puede entrar dentro del orden de las de avispa o abeja, incluso algo más dolorosa y con un poco más de reacción en el cuerpo. Contrariamente a lo que algunas personas piensan, su picadura no es mortal (a no ser que uno sea alérgico y no se trate correctamente).
Esperamos que os haya gustado esta curiosa relación que rodea el mundo animal con los fenómenos atmosféricos.
Un saludo a todos nuestros visitantes, gracias por vuestros comentarios y visitas.

jueves, 10 de febrero de 2011

Días de montaña

Hace unos días, dedicábamos en este blog una entrada que mostraba varios de los rastros que dejan nuestros mamíferos ibéricos. Tras conocer las huellas, el objetivo ahora, es poder encontrar y disfrutar de esos animales tan esquivos que sobreviven al invierno gracias al denso pelo que desarrollan en esta estación. Observar mamíferos durante largos periodos de tiempo no es tarea fácil. Hay que conocer el dónde, el cuándo y tener un poco de suerte. La montaña es un buen "dónde" ya que recoje a muchos de estos seres. El "cuándo" más habitual suele ser, para desgracia de los amantes de la fotografía, la noche o las horas de  menos luz, ya sea atardecer o amanecer.
Siempre podemos también, tener la suerte de que sea el animal el que nos encuentre a nosotros. El problema entonces, suele ser que les asustemos y huyan. Pero se pueden dar ocasiones en las que, el bicho que te ha encontrado no te vea como una amenaza (cosa difícil pues las cazas y batidas se dan continuamente en prácticamente cualquier zona y esto repercute en el concepto que tienen del ser humano) y siga su vida sin importarle tu presencia o incluso mostrando curiosidad ante ella.
Es así como un curioso zorro salió de entre unos piornos, en un día que parecía que ya se acababa por la falta de luz. El raposo quedó mirando tranquilamente y tras una vueltecillas, se echó a descansar.


Zorro común (Vulpes vulpes)


Zorro común echado (Vulpes vulpes)

Ya habíamos disfrutado un rato de su presencia, cuando se planteó la cuestión antes citada. La luz escasea, es prácticamente nula y queremos hacerle una buena foto a nuestro nuevo amigo. Hay dos opciones, usar el flash para conseguir más detalle y claridad (entonces haremos pocas fotos para no cegar al animal, además intentaremos que no mire para que le afecte la luz del flash lo menos posible y para que no le brillen los ojos en la fotgrafía) o no usar el flash y conseguir una foto más natural aunque nos arriesgamos a que salgan movidas y muchas de ellas demasiado oscuras.


Retrato de zorro común (Vulpes vulpes)


Zorro común (Vulpes vulpes) al acecho


La compañia se acabó cuando unos pequeños ruidos a lo lejos le llamaron la atención. Y tras mantenerse unos escasos segundos al acecho salió corriendo en dirección directa al lugar de procedencia de los ruidos. Probablemente lo que le atrajo con tanto interés sería su cena.
Como todos sabemos, el zorro siempre ha sido el reflejo de la astucia. Y por eso antes de marcharse, nos mostró esa palabra en su rotro.


Reflejo de la astucia del zorro (Vulpes vulpes)

Antes del encuentro fortuito con el zorro habíamos disfrutado de un día de ciervos, rebecos y jabalíes. Por la mañana estuvimos por Picos de Europa observando el cambio de pelaje de los rebecos. Cuando las altas cumbres donde suelen vivir están completamente nevadas, bajan a las praderas para intentar encontrar algo de pasto que no este cubierto por la nieve. Estos bóvidos pasan el invierno con un pelaje oscuro.


Rebeco (Rupicapra rupicapra)


Rebeco (Rupicapra rupicapra)


Durante las horas de menos frío del mediodía, aprovechando los ratos de sol pudimos contemplar, ya en la montaña palentina, varios grupos de jabalíes. El más destacado lo formaba una pareja adulta, 5-6 crías y un subadulto. Los adultos pasaron el día moviendo piedras, rasgando troncos y removiendo arbustos en busca de comida. Los rayones correteaban de un lado a otro y trataban de imitar a sus mayores, mientras el bermejo aparecía y desaparecía por antojo.


Jabalí (Sus scrofa)


Pareja de jabalíes (Sus scrofa)


Jabalí con rayones (Sus scrofa)

Con las últimas luces del día se observan grupos de venadas que tranquilamente salen a las praderas. En estas épocas del año, las hembras de ciervo junto con sus crias y algún vareto se agrupan en manadas, mientras que los machos pastan y ramonean de forma solitaria.

Pareja de ciervas (Cervus elaphus)



Como decíamos antes, la poca luz es problema que se evita con luces artificiales, ya sean focos, flashes o linternas. Pero la dificultad se presenta cuando la observación de estos se hace a mucha distancia, y esto se refleja en las fotos.
Un saludo, gracias por comentarnos

sábado, 9 de octubre de 2010

Por Picos de Europa

Siempre viene bien una buena escapada a la alta montaña. Pasamos varios días  pateando la zona y observando parte de la fauna. Aunque en cuanto a la fotografía no tuvimos mucha suerte (las condiciones atmosféricas no favorecieron), pudimos oir procedente de los bosques el canto del cárabo y los ladridos del corzo. Uno de los pájaros que más se observó fue el papapmoscas cerrojillo, compartiendo habitualmente posadero con el petirrojo. Pocos días nos quedan para observar al papamoscas cerrojillo, ya que en breve iniciará su migración hacia el sur, asi que aprovechamos para tirarle un par de fotos.


Juvenil de papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca)

Juvenil de papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca)


Petirrojo (Erithacus rubecula)

 
Petirrojo (Erithacus rubecula)
  
Como era indispensable, pudimos observar al rey de las rocas y de los picos alimentándose en las praderas bajo las cimas rocosas. Dentro de un mes aproximadamente tendrá lugar el celo de los rebecosos.



Rebeco (Rupicapra rupicapra)


En uno de tantos encuentros con las lagartijas, en los ratos en los que asomó el sol, nos detuvimos a observar la lagartija de turbera. Destacada principalmente por la línea negra tan marcada longitudinalmente sobre un fondo marrón.

 
Lagartija de turbera (Zootoca vivipara)

Por último mostramos una fotografía en la que se observa muy bien la entrada de una borrasca en las montañas de Picos de Europa.



Cambio metereológico en Picos de Europa

 Un saludo,
y gracias por las visitas y comentarios