Cobijo Camijanes

Tu espacio de fauna en su estado y hábitat natural

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domingo, 22 de febrero de 2015

Los inviernos de la meseta castellana

Las tierras de la meseta castellana parecen eternamente monótonas, secas y sin aparentes cambios. Sin embargo, mas allá de esa idea preconcebida, se trata de una región que alberga algunas especies faunísticas interesantes, sobre todo teniendo en cuenta las condiciones de escasez, de refugio y alimento, sin pasar por alto la dureza meteorológica. Un clima sustancialmente duro por sus elevados contrastes térmicos y su aridez, provoca una difícil supervivencia para sus habitantes.
Durante este invierno, nos hemos dedicado a conocer un poco más las especies de animales más representativas que en esta estación del año residen, visitan o se mueven por las comarcas que forman este enclave geográfico del noroeste de la península ibérica.
Una de las ideas principales de este post es resaltar aquellos patrones de movilidad que pueden efectuar las diferentes especies de aves durante el invierno. Para ello, hemos resaltado los siguientes parámetros: sedentarios, desplazamientos por la propia meseta, estacionarios, invernantes y pasos en migración.


Avutarda / Otis tarda / Great bustard  en la estepa castellana


Quizás una de las aves más emblemática de este ecosistema de extensos campos, mesetas y cultivos, sea la avutarda. Con su imponente aspecto atigrado, se mueve en bandadas en busca de alimento. Aunque parezca una especie que se pueda encontrar siempre en los mismos enclaves de la estepa castellana, su patrón de movilidad se podría considerar más bien de semisedentario. Efectúa pequeños movimientos, que van desde varios km hasta los 200 km de distancia en algunas ocasiones, todo ello es debido a la disponibilidad alimentaria. 
Las avutardas son especialmente conocidas por ser la especie de ave voladora más pesada del mundo. Lo que supone decir que actualmente es el ser vivo capaz de mover más peso, hasta 16 kg, a través del medio aéreo (sin ayuda externa).


El vuelo del ave más pesada capaz; Avutarda / Otis tarda / Great bustard


Si la avutarda es el perfecto ejemplo del tipo de aves que se desplaza de forma semisedentaria por la meseta, las perdices son el más abundante y claro ejemplo de aves que residen y crían en un mismo territorio.  Con su característico canto invaden de sonidos la meseta, reclamando atención desde los sitios más elevados; que a menudo son rocas, terrones de tierras o pequeñas ondulaciones. Abajo, en los prados y cultivos, esta gallinácea intenta pasar desapercibida mientras rebusca su alimento; ante un peligro, quieta y agachada pretende no ser vista. Curioso es  observarla de cerca y comprobar que luce un colorido bastante llamativo.


Perdiz roja / Alectoris rufa / red-legged partridge


Con el cambio de tiempo, bajan las temperaturas y el frío se hace notar. A la vez que una parte de la avifauna abandona la meseta, comienzan a llegar especies de latitudes septentrionales que migran en busca de alimento y un clima más benévolo. Así se da el caso de los milanos, mientras el milano negro huye al continente africano, su primo-hermano real, aparece para sustituirlo en su atalaya, comerse sus topillos y surcar sus cielos.


Milano real / Milvus milvus / Red kite; en vuelo


De igual manera aparece la avefría. Su nombre parece decirlo todo. Bandadas de varios de estos ejemplares blanquinegros comienzan a invadir los campos para picotearlos sin piedad cuando aparece el frío, las heladas, las nieblas...


Avefría europea / Vanellus vanellus / northern lapwing; en los campos castellanos


Un comportamiento curioso, que se da dentro de algunas especies, es el aumento de población de las mismas durante la época más fría. Al igual que hay aves que sólo podemos observar en la península con el movimiento migratorio invernal, hay otras que a aparte de dicho desplazamiento invernal cuentan con ejemplares residentes que perduran todo el año en el territorio.
Así ocurre por ejemplo con el halcón peregrino. En invierno, su población se ve reforzada en los campos castellanos con los falcos que se acercan del norte del continente, facilitándonos la posibilidad de toparnos con uno. 

Íbamos acabando una jornada de campo cuando el atardecer nos brindó con su magia. El sol ya estaba escondido, sólo quedaba la luz y el color que se va perdiendo segundo tras segundo, De repente, lo que podía ser nada más que un cardo o un matojo fuera de lugar, resultó ser un regalo para la retina al agudizar la vista. Un halcón peregrino se encontraba imponente, en el centro de la inmensa explanada, con sangre en el pico, el buche lleno y plumas esparcidas alrededor, Así es este potente halcón, conocido por todos por su gran velocidad y su mortífera precisión. Pequeño pero matón.


Halcón peregrino / Falco peregrinus / Peregrine falcon; en los campos de Castilla


Intentar acercarse más sería contraproducente, pues estaba claro que la rapaz se había metido un buen festín entre pecho y espalda y su huida ante el acoso habría resultado ser más molesta de lo habitual.

Otra rapaz característica por aumentar su población en esta época del año es la lechuza. La más hermosa de las aves nocturnas; curiosamente blanca pero mortífera en la oscuridad. Ya hemos contado bastante sobre esta especie en entradas anteriores como son sus métodos de caza y demás apuntes interesantes; por lo que dejamos el enlace de este post de rapaces nocturnas pinchando sobre MÉTODOS DE CAZA ó UN BLANCO EN LA OSCURIDAD.
Por ello, aquí no dejamos más que su recuerdo, con esta elegante pose que nos mostró una noche cerrada de grandes nieblas, humedad y frío.


Lechuza común / Tyto alba / Barn owl


Por último, nos queda hablar de aquellas aves que solamente utilizan el medio acuático, como las lagunas que brinda el paraje castellano en algunos rincones, para pararse a descansar o alimentarse. Digamos que se mantienen de paso por el lugar, como cuando nos salimos a un área de servicio durante un largo viaje de autovía. Este invierno, hace una semana aproximadamente, tuvimos la suerte de toparnos con este ejemplar de espátula entre carrizos y espadañas.


 Espátula común / Platalea leucorodia / Eurasian spoonbill; en su ambiente


No son muchas las veces que coincidimos con esta especie tan singular. Destaca por su figura enorme y blanca, pero verla con detalle resalta aún más su particularidad. Su pico grueso y plano, es su arma para comer. Utiliza las aguas poco profundas para meter la mitad de su gran pico en el agua para, con él abierto, moverse de un lado a otro obteniendo los nutrientes necesarios. Es un animal que mezcla caracteres y según se mire da que pensar algo diferente. Por una parte sus ojos son de un color rojo fuerte, que le dan fiereza a su expresión. Por otra, sus largas plumas de la cabeza le dotan de un toque gracioso y divertido. Además como todas las garzas, está dotada de unas largas patas, que de un tono negruzco, le dan ese imponente pero esbelto perfil.


 Espátula común / Platalea leucorodia / Eurasian spoonbill


 Espátula común / Platalea leucorodia / Eurasian spoonbill


La espátula nos dió bastante permiso para hacerle una sesión de fotos. Se veía coqueta y confiada, cosa extraña y que agradece con creces cualquier observador o fotógrafo de naturaleza. Puesto que lo normal es tener 5 segundos para sacar al animal con la cámara o alcanzar a verlo bien con los prismáticos. Casi siempre los nervios y las prisas juegan malas pasadas en estos momentos y el frío que entumece las manos o el vaho que empaña las lentes solo entorpecen más la operación. Es curioso pensar de qué depende que un animal (una vez te ha visto) decida respetarte, marcharse o echarte. Por lo general es un carácter que parece ir atribuido a la especie, pero aún así cada animal es un mundo e incluso cada momento es único; por tanto, la respuesta del bicho siempre es una incertidumbre.

Otra cosa que podemos llegar a odiar los amantes de la naturaleza son las nieblas mañaneras. Te has levantado más temprano que el sol y te encuentras con el panorama de solo poder mirar 10 metros delante de ti. Donde el terreno de las estepas comienza a ondularse, allí donde los campos dan paso a plantaciones de pino de repoblación, son zonas con debilidad para formarse estos tapones blancos entre cielo y superficie. 


Fría mañana castellana


La manera de tomarse todo con optimismo, te hace aprovechar cada situación y sacar lo bueno de ella. Con las nieblas, podemos obtener estampas únicas, que parecen haber salido de cuentos de hadas. Y tienen un hándicap. Siempre esconden algo en su interior. Algo que se va desvelando a medida que el sol sale y calienta la atmósfera, el manto blanco comienza a abrirse y la sorpresa puede ser cualquiera..


Lobo ibérico / Canis lupus signatus / Iberian wolf


Un saludo a todos los amantes de la fauna que os deleitáis con este y otros blogs fantásticos que nos sirven para desconectar de vez en cuando con esas entradas que nos ponen los dientes largos y nos hacen añorar eso que tenemos siempre en mente y que no siempre es posible disfrutar: la naturaleza.




domingo, 1 de junio de 2014

Búho real en Tierra de Campos

La península Ibérica, es una de las regiones geográficas del continente europeo que atesora más variedad de ecosistemas; desde los lugares más bellos y espectaculares a las zonas más inhóspitas y hostiles. Esa riqueza de hábitats se traduce en una enorme biodiversidad, albergando un elevado número de seres vivos que encuentran sus diferentes condiciones óptimas en distintos ambientes para vivir. Por un lado, hay especies que solo se encuentran en entornos naturales muy concretos, debido a que sus patrones biológicos y ecológicos están restringidos a ciertos factores que a su vez son limitantes. Por ejemplo, el urogallo cantábrico sólo se encuentra en bosques atlánticos maduros, donde la masa vegetal no se encuentre fragmentada. Estas grandes superficies boscosas cada día son más escasas, por consiguiente, se está condicionando de manera importante la supervivencia de la especie. Sin embargo, hay otras especies en las que sus requerimientos vitales no son tan específicos, por lo que su rango de abundancia y distribución aumentan. Un ejemplo de este segundo caso es el protagonista de la entrada, el búho real.


Búho real / Bubo bubo / Eagle-owl


No es la primera vez que hacemos mención sobre la enorme admiración que sentimos hacia esta especie, incluso podemos describirlo casi como obsesión. Hace un par de meses publicamos una entrada sobre el búho real en su ambiente característico, el bosque mediterráneo. Pero poco a poco la ambición ha podido con nosotros y hemos ido siendo tentados a reflejar al gran búho en otro tipo de ecosistemas, donde su abundancia es más bien escasa, pudiéndose contar los ejemplares de la región con los dedos de una mano. Se trata de una zona de grandes contrastes térmicos, donde los veranos parecen el mismo desierto del Sáhara y los invierno nos transmiten el recuerdo de la fría Siberia. Extensas planicies ocupadas principalmente por cultivos de secano y grandes superficies de pinares de repoblación conforman el mosaico de la conocida comarca castellana de Tierra de Campos. Entre las siembras de trigo y cebada se levanta algún esporádico cortado de tanta altura y verticalidad que el esquivo búho real pasa completamente desapercibido.


Hábitat en Tierra de Campos del búho real / Bubo bubo / Eagle-owl


Nuestro seguimiento sobre el fantasma de la meseta castellana comenzó durante el periodo de celo de la especie, allá por diciembre del año pasado. Numerosas esperas observando cómo el macho aclamaba a la hembra con su ulular característico. Justo en los momentos en que se nos empezaba a quedar la óptica sin luz, una silueta hacía su aparición posándose sobre uno de sus posaderos habituales para posteriormente, bajo la luz de la luna, mostrarse imponente en lo alto de las peñas  . Los días pasaban y los momentos de llamadas amorosas iban a ser sustituidos por un periodo de incubación, en el cuál, la hembra estará dando calor a los huevos mientras el macho está escondido en algún lugar cercano esperando que llegue la noche. A partir de este momento, decidimos dejar pasar un par de meses para volver al mismo lugar. El objetivo era alterar lo menos posible el transcurso del ciclo biológico ya que se trata de una etapa delicada en la que cualquier molestia puede desencadenar en el abandono de la puesta. Dos meses después retomamos nuestro punto de observación para ver qué tal le habían ido las cosas a la pareja de búhos reales.



Al alba, pollos de Búho real / Bubo bubo / Eagle-owl


En años con una buena disponibilidad alimenticia en los que la abundancia de conejos es buena, la familia de búhos reales puede sacar adelante entre 3 y 4 individuos. La experiencia de los progenitores será clave para el éxito de la pollada. Muchas veces, el distinto tamaño entre los pequeños es notable, ya que no todos salen del huevo a la vez; la diferencia de eclosión entre uno y otro puede ser de un par de días. A parte, no todos comen la misma cantidad de comida, suele haber uno de ellos que es más grande y se apodera del recurso alimenticio. Por eso es tan importante que haya una gran disponibilidad de comida, para que todos tengan bocado.


Adulto y volantón de Búho real / Bubo bubo / Eagle-owl


Una de las mejores experiencias que todo naturalista puede tener, es el poder ser testigo de cómo las nuevas generaciones de diferentes especies van saliendo adelante a pesar de todos los peligros a los que se enfrentan. Cada año se hacen patentes los esfuerzos parentales por sacar adelante a su prole, con una inversión enorme de energía. La disponibilidad de su fuente de alimenticia va a condicionar el éxito de los juveniles, en el caso del búho real, será principalmente la abundancia de conejos.


Volantón recibiendo las enseñanzas del adulto Búho real / Bubo bubo / Eagle-owl


Una vez que los pollos son capaces de volar, pasan un cierto tiempo, que puede rondar los dos meses, en el cuál siguen siendo alimentados por los padres. Será el paso previo a su dispersión, una etapa en la que tendrán que aprender la mayoría de aspectos y habilidades para poder sobrevivir en un futuro. Mientras que el volantón se va cubriendo de las plumas que le darán el aspecto adulto, una de las primeras prácticas habituales es el perfeccionamiento de la técnica de vuelo. Es frecuente observarlos cómo vuelan de un posadero a otro, bajo la siempre atenta mirada del adulto.



Vuelo del volantón ante la atenta mirada del adulto Búho real / Bubo bubo / Eagle-owl


Encontrar a esta especie no es tarea fácil, sus hábitos nocturnos y su perfecto mimetismo con el medio hace que sea complicado dar con ellos. Pero si lugar a dudas, el trabajo se ve recompensado cuando una familia como esta te acepta en su entorno. Cuando te dejan ser observador de sus dificultades, sus progresos y su belleza.
La figura del porte adulto encaramado al corte vertical del terreno nos sirve como final de la historia de esta especie tan emblemática que esperemos se repita año tras año. Esperando con ansia sus cacerías nocturnas, con el pico aún ensangrentado de la noche anterior, el gran búho esperaba un rojo atardecer típico de la comarca cuando las nieblas difuminan los rayos del sol poniente.


En su ambiente escarpado, con las últimas luces el Búho real / Bubo bubo / Eagle-owl


Muchas gracias a todos los lectores por seguirnos. Un saludo y hasta la siguiente.


viernes, 10 de enero de 2014

Tres conocidos coloridos

Son muchas las especies de aves que residen o pasan un cierto periodo del año en nuestro país, se habla de unos aproximadamente 550 taxones diferentes catalogados en España entre nidificantes, estivales, invernantes, migradoras en paso, accidentales e introducidas. Esta enorme diversidad alada se debe fundamentalmente a la buena disposición biogeográfica de la península Ibérica y a la gran cantidad de diferentes ecosistemas que alberga este país, siendo un auténtico paraíso para cualquier amante de las aves.

Cada especie es especial a su manera y cada una tiene su historia particular a la hora de localizarlas y poder fotografiarlas. En términos generales , la fotografía de aves se complica considerablemente cuando no se utiliza ningún tipo de hides, comederos, muladares, etc. La atracción de aves mediante un sustento alimenticio permite observarlas de cerca y obtener imágenes de gran calidad. Si lo que decidimos es intentar localizarlas y fotografiarlas por nuestra cuenta, sin ningún tipo de atrayentes, todo se vuelve mucho mas tedioso y los resultados fotográficos no suelen resultar tan relucientes. Pero, las pocas veces que se consigue, hay un componente de satisfacción personal que no se consigue de ninguna otra manera. Para nosotros, la parte del trabajo de campo es igual o mas interesante que la obtención de imágenes y suele ser un ámbito que, a veces, la gente deja de lado, centrándose solo en la consecución de la fotografía perfecta.


Martín pescador / Alcedo atthis / Common Kingfisher.

Hace ya tiempo que andábamos detrás de tres especies de aves que dan bastante juego, fotográficamente hablando. La combinación de colores y las poses que nos ofrecen desde sus perchas, hacen que sea altamente demandadas su captura mediante imágenes. En esta ocasión, el reto consistía en observar a los tres coloridos y fotografiarlos decentemente sin ningún suplemento alimentario, en su ámbito natural. La paciencia y el lento acercamiento hacia ellos iban a ser la clave.


Pito real / Picus viridis / European Green Woodpecker.


Paradójicamente, el pico picapinos, es una de las especies que observamos con más frecuencia, pero nunca tuvimos la oportunidad de fotografiarlo en condiciones, por lo que estas vacaciones nos hemos centrado en él. Han sido unas fiestas especialmente lluviosas por los pinares pucelanos, por lo que los ratos en que el agua daba una tregua eran los más idóneos para la búsqueda y localización de ejemplares. Cuando los rayos de sol emergían entre las nubes, los pícidos se afanaban en la búsqueda de alimento.


Pico picapinos / Dendrocopus major / Great Spotted Woodpecker. 


Precisamente, si hay algo que caracteriza a esta especie son sus dotes de picotear y agujerear los troncos de los árboles en busca de insectos xilófagos. Las larvas que se encuentran en el interior de la corteza de los árboles, son su fuente de alimento más importante durante casi todo el año. Si estas escasean, y las condiciones climáticas exigen un extra de grasa en el cuerpo, es cuando añaden frutos secos a su dieta.

Es por lo tanto, durante esta época del año cuando su alimentación se centra más en semillas y frutos secos de donde obtienen: gran parte del poder calorífico y esas pequeñas dosis de grasa necesarias para pasar los fríos inviernos de la meseta castellana. Para ello, se suelen acercar a las periferias y jardines de algunos pueblos donde encuentran con más facilidad ese sustento.


Acercamiento de pico picapinos / Dendrocopus major / Great Spotted Woodpecker.

La conservación de troncos y madera muerta es fundamental y vital para muchos de los animales de nuestra fauna, entre los cuales se encuentran los pícidos. Parece una contradicción que un tronco de un árbol muerto pueda albergar algo de vida, pero en la mayoría de las ocasiones atesoran una mayor biodiversidad que los lugares del mismo ecosistema sin madera muerta. Hongos, líquenes, musgos, carábidos, infinidad de larvas, micromamíferos, incluso aves, encuentran refugio en estos auténticos tesoros muertos, sin contar con todas las especies que frecuentan estos lugares para alimentarse de sus huéspedes: mustélidos, zorros y como no, el pico picapinos. Este, posee una lengua extremadamente larga y afilada con la que captura a sus diminutas presas. En la imagen que sigue, se ve el inicio del lance, con la lengua a punto de salir.


Pico picapinos / Dendrocopus major / Great Spotted Woodpecker.

Es verdad que otros animales más grandes y más peludos pueden provocarnos una parada en el corazón con un fugaz avistamiento; otros son capaces de sorprendernos con una rápida y espontánea reptación bajo nuestros pies. Pero los que siempre están ahí para recibirnos son las aves, concretamente los paseriformes, los también denominados pajarillos, bañando de colores y musicalidad cada lugar.

El rojo, el amarillo y el azul. Curiosos colores para una fauna ibérica tan acomodada a los tonos pardos.

Muchas gracias a todos por visitar el blog. Un saludo y hasta la siguiente

viernes, 30 de agosto de 2013

Un eslizón inesperado

Como ya hemos dicho en otras ocasiones, la naturaleza es caprichosa y parece que juega con los naturalistas. Uno siempre pretende ver cada especie animal en su entorno más típico y característico, sin embargo, pocas veces nos ocurre esto, aunque cuando ocurre es realmente espectacular. Un corzo de gran cornamenta paseando por un viejo y musgoso robledal o un oso que sale de un gran hayedo, son escenas increíbles, pero antes de que ocurran nuestra cabeza ya está barajando dicha posibilidad mientras esperamos con nuestros prismáticos en posición. Pero ahora traemos una sorpresa que para nada esperábamos y que por ello sorprende y satisface tanto.
Caminando por las cercanías de pequeños arroyos escoltados por líneas de chopos que sortean pinares, nos apareció un eslizón que trataba de pasar desapercibido entre un viejo tronco podrido. A pesar de haber cursos de agua cercanos, es un ambiente bastante seco por lo que optamos por la idea de que fuera un eslizón ibérico (más propicio a este tipo de hábitat). Gracias a que el ejemplar colaboró con su tranquila estancia a las luces del atardecer, pudimos afinar la vista y descubrir que nuestra pequeña sorpresa tenía tres dedos en unas patas muy pequeñas y que apenas utilizaba cuando optaba por cambiar de sitio.
 
 
Eslizón tridáctilo (Chalcides striatus)
 
 
Estos tres dedos son la característica más fiable para reconocer esta especie, ya que el color o tono de las escamas puede parecer distinto según la luz que reciba. Incluso las  longitudes que varían tanto en función del individuo (edad, sexo...) puede llegar a confundir; por lo que evitamos una manipulación innecesaria.
 
 
Eslizón tridáctilo (Chalcides striatus) mostrando sus tres dedos
 
 
Descubrir nuevas especies enriquece los entornos y además nuestra capacidad fotográfica. No hablamos de la calidad o profesionalidad que se adquiere con el tiempo o el dinero, si no del conocimiento que se obtiene de una especie en cuestión. El eslizón tremendamente ágil, como cualquier reptil puede quedarse inmóvil al sol, hasta que decide que es el momento de escapar cuando desaparece en segundos. Para congelar el movimiento de este escamoso nos bastó con observar cómo reptaba y dónde buscaba cobijo.
 
Esperamos que os guste este aparente eslabón perdido entre los lagartos y las serpiente. Gracias por la visita y un saludo

miércoles, 29 de agosto de 2012

Maestros del camuflaje

La noche siempre ha sido y será el escenario de juego de muchas de las especies que habitan nuestra geografía. Este mundo ocupado por innumerables seres humanos que desarrollan su vida durante el día, hace que la ausencia del sol traiga una oportunidad de tranquilidad para los animales, con menos posibilidades de interferencias con el hombre. Solo aquellos que están verdaderamente capacitados y que tienen desarrollados sus sentidos más de lo normal pueden llevar a cabo una vida nocturna.
Dentro de la gran variedad de merodeadores nocturnos, cada uno juega su papel con sus armas. Algunos mamíferos se basan en su olfato (tejones, zorros, osos...), otros como los murciélagos utilizan la ecolocalización para dar caza a sus presas. Pero la característica que nos trae hoy aquí, es la utilizada habitualmente por las aves que han elegido o han desarrollado sus técnicas para la caza nocturna.
Cuando el sol se oculta  en el horizonte, dependiendo de donde nos encontremos, un canto diferente da pie a la noche. En pinares y encinares mediterráneos, comienza a escucharse el aflautado canto del autillo. Considerada como la rapaz nocturna más pequeña, el autillo abandona su posadero diurno, en el que ha pasado desapercibido todo el día, para comenzar su jornada de caza.


Autillo (Otus scops) saliendo de un posible posadero diurno


Durante el día, los avistamientos de estas aves son francamente complicados, ya que utilizan sus colores crípticos para camuflarse a la perfección con los troncos y apenas hacen movimientos que delaten su posición. Como se puede observar en las fotografias superior e inferior, el autillo posee un plumaje con una tonalidad que se asemeja a la perfección a la corteza del pino.


Autillo (Otus scops) vigilando un claro desde las alturas


La oscuridad siempre complica más el seguimiento y fotografía de la especie en cuestión. Sin embargo, tiene un factor que para nosotros lo hace mágico. El poder observar como una rapaz nocturna caza al acecho desde su posadero, bajo la luz de la luna, es algo que se tiene que sentir, no ser descrito.



Autillo (Otus scops) con su presa en el pico


En los márgenes y caminos de bosques y cultivos espera oculto el chotacabras gris.  Como los cantos de las chicharras cuando aprieta el calor, la llegada del ocaso  en estas zonas la dan los chotacabras emitiendo un sonido monótono y grave. Es entonces cuando comienza su actividad después de un día quieto y camuflado. Confiado de su plumaje, pretende pasar desapercibido (mientras no vuela en busca de comida) entre la maleza de día y en zonas abiertas de noche. Este ave se podría describir como un halcón nocturno, ya que su silueta en vuelo es como la del alcotán o el cernícalo pero su plumaje y actividad es como la de un búho.



Chotacabras pardo (Caprimulgus ruficollis) en un claro arenoso

Chotacabras pardo (Caprimulgus ruficollis) pasando desapercibido


Si los autillos son los fantasmas del bosque mediterráneo, los chotacabras los de tierras de campos; los cárabos son los del bosque caducifolio.
En lo profundo de los hayedos y bosques mixtos de la cordillera cantábrica el final del día es festejado con un ulular un tanto caótico aunque rítmico. Estos cazadores nocturnos se encuentran perfectamente mimetizado con el medio, siendo su plumaje en cada ejemplar una gama de tonos que van desde los pardos hasta los grises.


Cárabo común (Strix aluco)

 
Esas plumas moteadas de negro, grises y marrones mantienen a nuestros protagonistas con vida. De la misma forma que impiden ser depredados por no ser vistos, permiten que sean buenos depredadores comenzando el acecho desde la nada.
Esperamos que haya gustado esta serie de nocturnas.
Gracias a todos los que nos seguís y comentáis de vez en cuando.
Un saludo

jueves, 21 de junio de 2012

Lo que todo bosque esconde

Son unos cuantos años ya pateando diferentes tipos de bosque. Desde los brumosos hayedos del norte hasta los secos pinares de la meseta castellana. Estos últimos no tienen animales emblemáticos, ni en peligro de extinción, pero como cualquier bosque, también esconde sus "fantasmas". Hay quien dice que todo tiene su encanto, no hay más que quererlo ver. La verdad, esta zona escasea bastante tanto en fauna como en flora y hay que echar muchas horas para descubrir que en lo profundo de estas masas forestales; más allá de los caminos por los que pasea infinidad de gente, entre pinos, matorrales y alguna que otra encina hay una vida salvaje. Y como vida salvaje, nunca se sabe con lo que te puede sorprender. Hay dos cosas que la primera vez que encontramos (de esto hace ya bastante tiempo) nos sorprendieron bastante: un conejo sin cabeza, y la muda de una gran serpiente. Como es lógico, la manera más fácil de datar especies en un lugar, es por los rastros característicos que esta deja (mucho más abundantes que la población que pueda existir). Pero entontonces no asocíabamos nombre a los autores de dichas fechorías.


Conejo (Oryctolagus cuniculus) sin cabeza presa de un zorro (Vulpes vulpes)


Muda de culebra de escalera (Rhinechis scalaris) entre las acículas caídas de los pinos


Ahora conocemos algunos hábitos del astuto zorro; le da por "jugar" con la comida; así como arrancar la cabeza de sus presas o sacar las entrañas del animal abatido para sus crías o simplemente enterrarlas para cuando escasee el alimento.
Sabemos también que los animales escamasos, necesitan cambiar la camisa para seguir creciendo y que por la gran longuitud de esta muda, el color y su forma se trataba de una culebra de escalera.
Con el tiempo, hemos podido afirmar nuestras suposiciones y ambas especies han sido observadas por el lugar del que las creímos habitantes. Sin embargo, esos habitantes del bosque que nos van dejando señales de su presencia, llegan a hacerse reales cuando logramos un avistamiento directo.


Corzo (Capreolus capreolus) entre pinos bajos

Hay animales como el corzo que pueden vivir en cantidad de hábitats diferentes siempre que tengan una buena cobertura vegetal. Este es un mamífero muy perseguido. Presa número uno de predadores como el lobo y de las escopetas de los cazadores, hacen de él un ser esquivo y asustadizo. Por muchos es apodado como el duende del bosque; y cierto es que lo más visto de esta especie es la mancha blanca del culo, ya que en cuanto el corzo nota algo extraño pega un brinco en dirección contraria y cuando logras descubrirlo ya no está.
Otra táctica desarrollada contra cazadores y matadores es quedarse inmóvil esperando pasar desapercibido; las ardillas pegadas a las ramas o el tronco, los conejos echando las orejas hacia atrás agazapados entre la vegetación.


Ardilla roja (sciurus vulgaris)


Conejo común (Oryctolagus cuniculus) escondido en un claro de pinar

Es increíble la cantidad de ojos que te están observando mientras andas por un medio natural. Todos estos mamíferos que acabamos de mostrar ya nos tenían vigilados cuando logramos descubrirlos. Acto seguido cada uno utilizó su método de supervivencia ante el extraño.
Para nosotros, el real duendecillo de este tipo de bosques, de los pinares, es el agateador. También llamado vulgarmente trepatroncos, se pasa el día como su nombre indica buscando comida con su largo pico entre la robusta corteza de los pinos. Su diminuto tamaño y su excepcional plumaje hacen de este ave un verdadero fantasma, solo descubierto cuando le da por cantar (un "tit" agudo) o por el escaso sonido que produce al rascar los tronos y al dejar caer los pequeños trozos de corteza.


Agateador común (Certhia brachydactyla) trepando un pino

Agateador común (Certhia brachydactyla) pose típica

La costumbre de los agateadores es empezar un tronco casi desde el suelo, e ir trepando hasta que las ramas le dificultan la trepa. Entre la corteza encuentra bichos, y los días lluviosos, hemos observado que aumenta su actividad. Con los troncos reblandecidos, encuentra más fácil el picoteo.


Agateador común (Certhia brachydactyla) buscando alimento


Agateador común (Certhia brachydactyla) sobre un tronco mojado

Todo bosque, todo hábitat, tiene su fauna aunque a veces no lo parezca. Los animales han sabido situarse en su ambiente más propicio; los más, se han refugiado lejos de núcleos urbanos en lugares inaccesibles y escondidos, otros se han quedado cerca de los pueblos y las ciudades como las lechuzas o cigüeñas. Pero en cualquier sitio hay siempre vida, y hay que respetar allí donde nos encontremos porque nunca sabremos  lo que podremos perjudicar. Y esto lo queremos dejar claro, porque seguro que alguno de vosotros también ha enfocado con sus prismáticos a un viejo roble con la esperanza de que esa mancha blanca sea una preciosa lechuza, y lo que ha descubierto es una bolsa de plástico... Todo bosque debería tener diferentes especies animales y no diferentes tipos de basura...
Dejando de lado la "educación ambiental", llegamos al final de esta entrada que describe un poco la fauna que esconde la flora en cualquier espacio natural. Y como no podía faltar, un superdepredador mantiene a raya la población de seres de menor tamaño. En dichos pinares, el águila calzada junto al zorro limitan las abundantes poblaciones de conejo.

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)


Un saludo y gracias por leernos de vez en cuando.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Cazadores nocturnos

Tal día como hoy hace dos años, comenzaban nuestras aventuras en este cobijo. En estos dos años hemos intentado plasmar de forma original, amena y didáctica nuestras imágenes y experiencias que tomamos a lo largo de numerosas jornadas de campo. Para que todo esto haya cuajado ha sido imprescendible vuestra colaboración mediante visitas, comentarios, correos, felicitaciones y demás... Por todo ello, os queremos agradecer enormemente vuestra participación, ya que nos llena de energía para poder seguir publicando entradas a lo largo del tiempo. Sin vuestra cooperación todo esto habría sido mucho más complicado.
Después de todo este rollo... vamos a introducirnos en lo que al tema de hoy se refiere: los cazadores nocturnos.
Durante las largas noches de verano, nos hemos ido encontrando con diversas especies de animales que aprovechan la oscuridad para salir en busca de alimento; aunque, muchos de ellos acaban siendo parte de esa comida. Mientras unos intentan pasar desapercibidos, otros se aprovechan de esa confianza para cazar; y son estos pequeños cazadores nocturnos protagonistas de esta entrada.
Las rapaces nocturnas son las reinas de la noche, con su inmejorable vista nocturna, sigilo prodigioso y unas fuertes garras matadoras. Es en la época estival, cuando mochuelos y autillos invaden las grandes extensiones de cultivos de regadío para aprovechar las grandes concentraciones de insectos que se dan por la zona


Mochuelo común (Athene noctua) en su lugar+ de caza


En estos lugares, abundan posaderos de diferentes tipos que utilizan a su antojo para encontrar presas y para estar alerta ante cualquier peligro. Los aspersores son unos de ellos.


Mochuelo común (Athene noctua) sobre un aspersor


Otro de los posaderos más solicitado son los postes de piedra. Aquí se sienten más seguros, ya que solo tienen que vigilar en un campo de visión de 180º. Estos suelen ser frecuentados por ejemplares juveniles.


Pareja de mochuelos comunes (Athene noctua)


Son tantos los mochuelos que rondan este lugar, que hemos hecho un recopilatorio de algunas de las caras que ponen. La más característica, los ojos bien abiertos de sorpresa instantánea. Lógicamente, hemos intentado minimizar la exposición de flashes y luces a sus ojos tan sensibles; por lo que no hemos repetido foto con ningún ejemplar.


Mochuelo común (Athene noctua)

Aunque la mayor parte de la dieta del mochuelo la constituyen los micromamíferos, es durante las noches de verano cuando acuden a los márgenes de los cultivos de regadío en busca de la gran abundancia de insectos.
Normalmente y durante la mayor parte del año, en las egagrópilas de esta pequeña rapaz podemos observar pequeños huesecillos de ratones y topillos. Pero en los meses más calurosos, esas bolas formadas por restos de alimento no digerido adquieren una composición bastante diferente, en donde predominarán restos negros y oscuros de las cutículas de algunos artrópodos.
Los caminos y lugares aledaños a estos que atraviesan las grandes extensiones de cultivo son normalmente el escenario de caza de estos pequeños cazadores. Durante una ocasión pudimos observar en un transecto de unos 300 metros como cazaban 8 mochuelos diferentes


Mochuelo común (Athene noctua) en un camino que atraviesa un cultivo de regadío


Los cazadores nocturnos no solo lo constituyen las rapaces nocturnas. Durante el ocaso y las primeras horas de las calurosas noches de verano, algunos reptiles aprovechan también para cazar. Las salamnquesas son especialmente nocturnas y comparten dieta con los mochuelos más jóvenes. Pequeños insectos como mosquitos, son su principal alimento.


Salamanquesa común (Tarentola mauritanica)



Salamanquesa común (Tarentola mauritanica)



Como suelen frecuentar las zonas rurales, aprovechando los lugares iluminadas, puede darse la casualidad de que aparezcan también por los alrededores de los cultivos y sus casetas. Pero, se las puede encontrar también en sotobosques cerca de concentraciones de insectos como pueden ser las riberas de rios, lagunas o canales.


Salamanquesa común (Tarentola mauritanica)



Salamanquesa común (Tarentola mauritanica)



Detalle de la salamanquesa común (Tarentola mauritanica)


También durante la noche, la culebra de escalera busca a sus presas en cualquier rincón. Es más frecuente encontrarse con ejemplares juveniles o subadultos como el que se muestra en las siguientes imágenes debido a las grandes dispersiones que realizan.


Culebra de escalera (Rhinechis scalaris) subadulta


Culebra de escalera (Rhinechis scalaris) subadulta


Este ejemplar a medida que vaya creciendo le irán desapareciendo poco a poco "los peldaños" de la escalera que dibuja su dorso (los adultos los borran totalmente y marcan exageradamente las dos lineas). Suele ser frecuente que trepe o escale por muros de piedra o árboles en busca de nidos de pájaros. 


Culebra de escalera (Rhinechis scalaris) subadulta


Detalle de la culebra de escalera (Rhinechis scalaris) subadulta


Culebra de escalera (Rhinechis scalaris) subadulta trepando


Antiguamente, todos estos nocturnos estaban asociados a la muerte, el mal aguero y verlos o cruzarse con ellos era algo que trataban de evitar. El canto de búhos y lechuzas daba mal presagio; las serpientes se temían por pensar que atacarían a las personas sin reparo. Algunas de las historias parecen sacadas de películas de terror. En pueblos castellanos, se cuentan leyendas de aldeas despobladas en las que las salamanquesas habían envenenado el agua cayendo en sus pozos. Cuentan también, que si una te cae en la cabeza, perderás el pelo, quedándote calvo. Por ello, por superstición, la primera reacción que tiene la gente es matarlas.
Ni que decir tiene, que todas las historias, mitos y leyendas que rodean a las especies de nuestra fauna son absolutamente inciertas, sin criterio ninguno, ni argumentos científicos que lo demuestren.


Autillo (Otus scops)


Viendo esta última foto, todas las demás y cualquier otra imagen de estos pequeños matadores, esperamos sensibilizar a más de uno. Estos cazadores nocturnos simplemente embellecen las noches con su presencia, haciéndola más especial. Y son estrictamente esenciales y fundamentales en la regulación de la cadena trófica.
Un saludo y gracias por visitar estas entradas que tanto nos gustan mostrar.