Cobijo Camijanes

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martes, 3 de enero de 2012

Las cuatro zancudas de Oyambre

Después de estos días de fiestas y reencuentros con la familia, lo primero que toca es felicitar el año nuevo a todos los que os pasáis de vez en cuando por este cobijo. El segundo deber, y que nos trae hoy hasta aquí es retomar algunas fotos que tenemos atrasadas del año anterior, (concretamente del 11 de diciembre de 2011)  que por diferentes motivos no hemos podido colgarlas antes.
Aquel día que marcaba el final del puente de la constitución, nos acercamos a las marismas de Oyambre, ya que hacía bastante tiempo que no nos pasábamos por la zona. La idea era dedicar una jornada entera de "pajareo"por el entorno y ver como estaba el tema de especies hibernantes.
Nada más llegar y después de un vistazo rápido por los prismáticos apareció la gran sorpresa del día, un ejemplar de garceta grande. La verdad es que llama la atención casi sin prismáticos, debido a su gran tamaño (mayor que el de una garza real).  Se trata de una especie que no se suele ver con frecuencia, bastante difícil de observar (por lo menos en el norte peninsular) y las pocas que se observan, son parte de la atracción por estas fechas de muchos aficionados y amantes de las aves, como ocurre en algunas rías de Cantabria y Asturias. Aunque parece que últimamente se están constatando un número mayor de avistamientos con respecto a otros años, lo que sin duda es una gran noticia.


Garceta grande (Egretta alba)


De la garceta grande, a parte de su tamaño, llama la atención su enorme cuello, casi de la misma extensión que su cuerpo.



Garceta grande (Egretta alba)


Su pico alargado de color amarillo y con la punta negra, está perfectamente diseñado para cazar peces.


Garceta grande (Egretta alba), con su característico pico amarillo.


Esta especie de ardeida, suele ir vadeando los charcos que quedan al bajar la marea, si en alguno de esos remansos encuentra comida de sobra, se puede pasar pescando varias horas en un mismo lugar.


Garceta grande (Egretta alba) vadeando una charca.


Garceta grande (Egretta alba)


Siempre que tienes delante un animal de color blanco, el trabajo se va a complicar un poco más.
Una de las grandes dificultades que se encuentra el fotógrafo de la naturaleza cuando quiere plasmar mediante imágenes sujetos blancos durante las horas centrales del día, es la aparición de fotos quemadas por el sol. Hay una gran sobre-exposición, que es bastante complicada de corregir y conseguir buenos resultados, debido a la dureza que presenta la luz cuando incide sobre tonos claros, generalmente blanco. En la siguiente imagen, aparece la especie en cuestión con el lomo un poco quemado.


Garceta grande (Egretta alba)


Supuestamente, hay una forma de evitar este problema y es con la opción manual de balance de blancos que incorporan la mayoría de cámaras reflex. Lo que sucede es que esta alternativa se vuelve algo tediosa, en ambientes donde la luz cambia constantemente. Por lo que la mejor opción, que nosotros encontramos, para fotografiar sujetos blancos son los días nublados.
A parte de la mayor de las ardeidas, pudimos contemplar a otras tres especies de la familia de las garzas compartiendo hábitat y comida.
De apariencia casi similar a su prima la grande, la garceta común es bastante más pequeña, tiene el pico negro y los pies amarillos que en ocasiones pueden aparecer descoloridos por el fango. Tal y como su nombre indica, es bastante más frecuente.


 Garceta común (Egretta garzetta)


La garza común es la tercera protagonista del día. Parece ser, por lo que hemos comprobado en este caso concreto, que esta especie dispone de unos cuantos posaderos fijos que va recorriendo a lo largo del día. Cuando la marea se encuentra en bajamar y durante las transiciones de ascensos y descensos del flujo mareal, la garza  permanece en el mismo lugar durante horas esperando pacientemente para sorprender a su presa (generalmente peces o ranas) al acecho.
Solo cuando hay pleamar o temporal de lluvia y viento, abandona su lugar habitual para adentrarse ría adentro, ya que el gran volumen de agua hace más incomoda la pesca para las zancudas. Todo esto suele ocurrir de forma habitual, pero como ya sabéis con los animales y sobretodo con la etología de estos, nunca se puede generalizar.


Garza común (Ardea cinerea) en su posadero habitual


Hay ocasiones en que la garza sale del margen de la ría, llegando a campos dedicados al cultivo o ganadería y que se encuentran aledaños al flujo de agua. Aquí la dieta de la ardeida cambiará por completo y pasará a alimentarse de pequeños roedores. Estos lugares son también frecuentados por la última de las cuatro zancudas, la garcilla bueyera. Se encuentra bastante ligada a estos ambientes y es fiel seguidor del ganado, ya que aprovecha a capturar los insectos que ahuyentan las vacas, aunque también puede comer ratones.


Garcilla bueyera (Bubulcus ibis)


Es todo un lujo poder disfrutar de estas cuatro especies en un mismo entorno. Ver como una garceta común pesca tranquilamente al lado de una grande, mientras la garza real vigila desde su posadero y un bando de bueyeras sobrevuela la zona en busca de nuevos prados para alimentarse.
Con todo esto os deseamos un feliz 2012 a todos los que nos seguís de vez en cuando.
Un saludo a todos y gracias por visitarnos.  


sábado, 29 de enero de 2011

Aves de marismas

Cerca de San Vicente de la Barquera, se encuentra uno de esos magníficos lugares en los que se puede observar una gran diversidad de avifauna. Esto implica muchas veces la abundante presencia de intrépidos pajareros, que como nosotros, intentan plasmar en las tarjetas de sus cámaras esos momentos tan especiales que a veces nos regala la naturaleza. Por todo ello nos acercamos a las marismas de Oyambre, la verdad es que el día pintaba bastante bien,  las limícolas recorrían sus orillas como todo tipo de garzas o patos que encontraban comida en estas aguas, algunas rapaces sobrevolaban cerca nuestro y como habitualmente sucede en Oyambre, el avistamiento de diferentes clases de gaviotas se hacía notar.

Marismas de Oyambre con parte de su avifauna


Algunos de sus habitantes más frecuentes como podemos apreciar en la fotografía son las zancudas, que aprovechan las zonas secas y elevadas del centro de las marismas para vigilar mientras se solean tranquilamente como esta garza real.


Garza real (Ardea cinerea)


Tras una húmeda jornada, toca variar la dieta y es entonces cuando las garzas remontan el vuelo para aterrizar en campos cercanos donde encontrar micromamíferos que comer.


Garza real (Ardea cinerea) sobrevolando un prado

Pero mientras permanece en zona acuática comparte actividades con la garceta común, muy frecuente en este tipo de ecosistemas aunque el ambiente no esté soleado.


Garceta común (Egretta garzetta)

Junto a estas dos zancudas el cisne nos deleita presumiendo de plumaje. Casi siempre se encuentran en el agua mirando a través de esta en busca de plantas acuáticas, que son la base de su alimentación. Para comerlas introduce su largo cuello para enganchar con el pico hojas y tallos, pero no se zambuye.


Cisne vulgar (Cygnus olor) y garza real (Ardea cinerea)


Esta ave nos deja siempre unas imágenes fabulosas con su forma de posar, siempre mirándose el reflejo en el agua, en esta primera foto, con la luz entrecortada que asoma después de la borrasca.



Cisne vulgar (Cygnus olor)



Cisne vulgar (Cygnus olor)



Pareja de cisne vulgar (Cygnus olor)


Los colores tan vivos de las cercetas se dejan ver en invierno, tanto en ríos del interior como en la costa.


Cerceta común (Anas crecca)


En las orillas algún que otro zarapito real se puede diferenciar cuando salen  de entre hierbas altas y encharcadas, ya que con ese plumaje de tonos pardos se camufla de lujo.


Zarapito real (Numenius arquata)

 Es diferenciado sin problema por el largo pico que curva hacia abajo, dándole una gran capacidad de alcance para la ingesta de moluscos, crustáceos o incluso algún pececillo.


Zarapito real(Numenius arquata)

Las orillas están continuamente correteadas por pequeñas limícolas que pocas veces paran quietas. La más destacada del día fue este andarrios chico, más propio de épocas calurosas como la primavera o el verano. 


Andarríos chico (Actitis hypoleucos)


Que entre voloteos y saltitos, llegó a una roca en la que tuvo que permanecer quieto, por lo menos el rato justo para hacer una foto antes de que eche a volar.

Anadarríos chico (Actitis hypoleucos)


Un pequeño chorlito dorado pasa desapercibido con quietud, pero es captado y conseguimos plasmar su imagen al borde del agua.


Chorlito dorado (Pluvialis dominica)


Por último, los cormoranes que como siempre usan grandes troncos secos para posarse en marismas, playas, ríos... donde aprovechan para secar sus plumas.


Cormorán grande (Phalacrocorax carbo)


Hace unos días, observamos un ejemplar de cormorán grande volando río arriba el Pisuerga con el plumaje nupcial. Durante el periodo de celo lucen unas plumas blancas cerca de las patas y el color negro se aclarará en las zonas próximas del pico y el cuello.


Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) con plumaje nupcial


 Con este vuelo tan característico del cormorán, de silueta negra y cuello plegado nos despedimos hasta nueva entrada.
Un saludo a todos nuestros visitantes.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

La garceta común

Hacía ya tiempo que teníamos ganas de plasmar mediante una serie de imágenes a la garceta común. La verdad es que es un ave que no suele ser bastante difícil de observar, basta con acercarse hasta alguna ría del norte peninsular y si hay un poco de suerte, estará por la orilla buscando algo para llevarse al pico. Desde hace unos años, un par de garcetas tenían por costumbre pasar la mayoría del tiempo en un lugar bastante apropiado de la Ría de Tina Menor, con abundancia de comida y aguas no muy contaminadas.
El caso es que este año han debido de cambiar de hábitos y se han desplazado un par de kilómetros hasta un brazo de la ría en el que converge un pequeño polígono industrial. El lugar está bastante contaminado, con la típica estela en el agua de algunos hidrocarburos y aceites. Solo con decir que las garcetas usan como posadero habitual las barreras de contención colocadas para que no se dispersen los contaminantes... En la siguiente imagen mostramos a la garceta común utilizando como posadero una de las barreras, que como podéis observar también han sido conquistadas por pequeños moluscos.


Garceta común (Egretta garzetta)

Entretanto, otros ejemplares prefieren permanecer en la orilla y mientras esperan por conseguir alimento, llevan a cabo labores como el acicalamiento o la eliminación de plumas antiguas.


Garceta común (Egretta garzetta)


Garceta común (Egretta garzetta)


Garceta común (Egretta garzetta) con restos de pluma en el pico.

 
Esta última garceta en concreto, se encontraba muy amistosa. A ratos se quedaba mirando la ría, o daba pequeños pasos, y entre tanto, como se ve, se dedicaba al cuidado del plumaje. Permanecía bastante segura, cediendo mucho en las distancias y en otros factores que suelen ahuyentar como la voz, ligeros ruidos,  movimientos bruscos... Vamos que podías permanecer a tus anchas, aunque por intervenir lo mínimo en su hábitat, nos mantuvimos discretos y a una distancia prudente.
Ha sido una entrada algo breve para las que acostumbramos a hacer, pero aún así, esperemos que os haya gustado.
Saludos y gracias por visitar este cobijo.