Cobijo Camijanes

Tu espacio de fauna en su estado y hábitat natural

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sábado, 4 de junio de 2011

Rapaces y atalayas

Muchas veces los amantes de la naturaleza cometemos el error de distraernos con frecuencia del volante mientras vamos conduciendo, ya que vamos fijándonos en los diferentes medios naturales por los que circulamos. Una práctica bastante habitual en este aspecto, es la localización y posterior observación de rapaces que tienen por costumbre utilizar como posaderos las torres o postes que conducen la electricidad. Esta actividad se vuelve más frenética en las denominadas Tierras de Campos, donde las carreteras atraviesan las extensas llanuras. En este ecosistema, las rapaces encuentran su atalaya perfecta en las diferentes torretas que recorren las carreteras y campos, desde las cuales consiguen controlar un espacio muy amplio y rico en pequeños mamíferos (principal fuente de alimentación de estas aves).
Las intersecciones entre las infraestructuras lineales y las amplias tierras de cultivo son el sitio ideal  para la localización de milanos. Tanto el milano negro como el real son principalmente carroñeros, y el asfalto es uno de los lugares donde se concentran más cadáveres animales y ellos lo saben bien. Mamíferos, aves y algún que otro reptil son presa de este tipo de aves una vez que estos han sufrido el accidente. Muchas veces, en el intento de arrebatar la carne a la brea de las carreteras estos mueren también atropellados.


Milano negro (Milvus migrans)


Más frecuente es verlos sobrevolando la zona que sobre sus posaderos, aunque a veces toca descansar y si va a llover con más razón usan los postes de electricidad.


Milano real (Milvus milvus)


El cernícalo comparte normalmente hábitat con estas dos grandes rapaces, siempre posado en cables y postes ya sean metálicos o de madera, o haciendo gala de su característico vuelo estático. Una vez localizada la comida (micromamíferos, pequeños reptiles, insectos...) se avalanza sobre ella con sus pequeñas pero potentes garras.


Hembra de cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)


Macho de cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)


Otro de los protagonistas, quizás menos común en este tipo de atalaya, es el halcón peregrino. Muchas veces se posan cerca de los bandos de palomas, esperando la oportunidad para abalanzarse sobre ellas con sus majestuosos y rápidos vuelos de persecución. Utilizarán el fuerte impacto ejercido por la quilla para batir a la presa y llevárselas a las garras.


Halcón peregrino (Falco peregrinus)


Como ya sabéis, para observar la mayoría de rapaces diurnas basta con buscar en todas las torres conductoras de electricidad, ya que son sitios bastante frecuentados por diversas especies.
Teniendo en cuenta el apartado anterior, dimos con una torreta donde se encontraba un ejemplar de águila culebrera. A diferencia del halcón peregrino (al que no hemos vuelto a localizar en el lugar donde le fotografiamos), la culebrera solía utilizar con asiduidad la misma debido a la frecuente presencia de ofidios en una pradera cercana . Es más característica en climas mediterráneos con un termotipo mesomediterráneo y termomediterráneo, o incluso en ecosistemas montañosos del norte peninsular, pero no de estas tierras de campo. Pero aún así, vemos como comparten costumbres.


Águila culebrera (Circaetus gallicus)


Águila culebrera (Circaetus gallicus)


Águila culebrera (Circaetus gallicus)


No todas las rapaces aprovechan como observatorio las torres o postes eléctricos, las aves más forestales como el águila calzada utilizan de posadero grandes ramas de pinos altos. Estas suelen encontrarse junto a pequeños claros desde donde pueden cazar. Principalmente se alimenta de conejos y estas atalayas son el mejor sitio para disfrutarlos.


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Águila calzada (Hieraaetus pennatus)


Águila calzada (Hieraaetus pennatus) con su presa


Como vemos, cantidad de aves utilizan posaderos metálicos. Lugares en los que la observación de estas se facilita, pero la fotografía natural se empobrece.
Gracias a todos por las visitas y comentarios, un saludo

lunes, 23 de mayo de 2011

Lutra lutra

Poca gente habrá que no se quede maravillada al poder observar una nutria alegrando el ecosistema acuático. Este mustélido vive principalmente en ríos de aguas limpias, bastante oxigenadas y con abundancia de peces, aunque puede adaptarse a lagos, lagunas e incluso a rías. Suele observarse más frecuentemente durante las primeras horas de luz sumerguiéndose continuamente en busca de comida y asomando la cabeza lo justo para respirar y controlar el entorno.


Nutria (Lutra lutra)

De los encuentros que hemos tenido con este mamífero con el equipo a mano, uno fue durante el alba de un día lluvioso y oscuro, y el otro con una luz muy dura entre las dos y las tres de la tarde. Por lo tanto las fotografías que tenemos no son como nos habrían gustado, pero el recuerdo es muy satisfactorio. Pudimos observar diferentes nutrias durante un buen rato buceando, cazando, comiendo, brincando y nadando con total agilidad.


Nutria (Lutra lutra)


Nutria (Lutra lutra)

La nutria es muy territorial y solitaria (excepto durante el celo y las hembras que tienen crías), por lo que es relativamnete fácil seguir a un ejemplar. El problema es que cambia mucho de madriguera y dentro de su territorio puede aparecer cada día en un sitio diferente. Algunas veces se pueden localizar a estos mustélidos gracias a la ayuda de las garzas, las cuales persiguen a estos mamíferos emitiendo unos característicos sonidos con el fin de arrebatar su comida.

En uno de los muchos días que andábamos detrás del mustélido dimos con una de las numerosas madrigueras que  acostumbra a usar, refugiándose en ella para comer tranquilamente. 


Nutria (Lutra lutra) alimentándose


Nutria (Lutra lutra) en su cobijo


Como anécdota, decir que hace unos años hicimos una visita al acuario de Gijón y a pesar de la cantidad de especies exóticas que hay o animales quizás más llamativos como el tiburón, el principal atrayente del público (incluídos nosotros) eran las acrobacias de un par de nutrias que no paraban de jugetear.
Aunque sin duda el sitio adecuado e idóneo de esta y todas las especies silvestres es la plena libertad en la naturaleza. 


Nutria (Lutra lutra)


(enlace al vídeo en youtube con más detalle)

La verdad es que la observación de nutrias es una pasada ya que siempre nos muestran esa alegría con la que juegan, se alimentan y bucean.
Con este vídeo y la gracia de nuestra protagonista jugueteando con la presa nos despedimos hasta la siguiente entrada.
Esperamos que os guste el bichillo y que algún día consigamos sacarla unas fotos en condiciones
Un saludo

jueves, 28 de abril de 2011

Tres grandes necrófagos

En la península ibérica existen cuatro especies diferentes de buitres y tres de ellos son los protagonistas de esta entrada. Este tipo de aves puede volar grandes distancias en busca de carroña y cuando logran divisar algún cadáver, poco a poco se irán acercando al lugar todos los ejemplares que se encuentren por la zona. En general son aves muy grandes, con envergaduras de hasta casi tres metros como el buitre negro, el buitre leonado ronda los dos y medio, siendo el alimoche el más pequeño de los tres.
El más común y extendido de todos ellos es el buitre leonado. Este carroñero se encuentra en la península Ibérica durante todo el año gobernando los cortados donde anidan y conviven.

Buitre leonado (Gyps fulvus) adulto

Los buitres presentan un cuello largo y un gran pico que les sirve para acceder a cualquier cavidad del cadáver. Como se puede observar en la fotografía, las principales diferencias entre un leonado juvenil y uno adulto, es que este último tiene el iris del ojo anaranjado y el pico blanco, mientras el pequeño tiene ambas partes del rostro de color oscuro.

Buitre leonado (Gyps fulvus) juvenil

Buitre leonado (Gyps fulvus) juvenil

Más habitual es verlos sobrevolar valles, bosques y montañas oteando en busca de alimento.

Buitre leonado (Gyps fulvus) juvenil en vuelo


Buitre leonado (Gyps fulvus) adulto en vuelo

Buitre leonado (Gyps fulvus) adulto volando

Cuando el ambiente se vuelve algo caluroso, justo antes de que comience la primavera, aparecen los alimoches recién llegados de África. Estos compartirán hábitat y banquetes con el resto de sus congéneres.


Alimoche (Neophron percnopterus)

Este necrófago es fácilmente distinguible del resto por su contrastada tonalidad cromática blanca y negra . En vuelo se asemeja bastante a la cigüeña (sin las patas largas sobresaliendo por detrás ni ese cuello tan fino y alargado).

Alimoche (Neophron percnopterus) en vuelo

El último de los tres es el buitre negro, habitante de las dehesas del sur. Fabrica sus nidos en lo alto de las copas de árboles como encinas y alcornoques. Este es fácilmente diferenciable del buitre leonado por sus colores más oscuros, su cuello más emplumado (El leonado tiene el cuello totalmente descubierto) y el contraste negro de la cara rodeada de blanco.

Buitre negro (Aegypius monachus)

Buitre negro (Aegypius monachus) en vuelo

Buitre negro (Aegypius monachus)

Buitre negro (Aegypius monachus)

Todos estos carroñeros, son esenciales para cerrar la cadena trófica. Mucha gente tiene un concepto equivocado de las aves necrófagas, viéndolos como unos desgradables oportunistas. Algunos van más allá y utilizan cebos envenenados (muchas veces para matar zorros), el problema es que no solo mueren zorros, sino todos los animales que se alimentan del cadáver (aves carroñeras, lobos, osos y un sin fin de animales que aprovechan este tipo de recurso).
De ahí surge la importancia de condenar y denunciar a las personas que realizan este tipo de actividades ilegales. Por otra parte, las distintas autoridades competentes en dicha materia, tienen también la obligación de tomar cartas en el asunto ya que muchas veces cierran los ojos ante tales acciones y no se interesan en multar o condenar a los infractores.
Esperemos que le sirva a más de uno para abrir los ojos.
Muchas gracias por visitarnos y por los comentarios.
Saludos y hasta la próxima.

sábado, 2 de abril de 2011

La charca de la biodiversidad

Casi todo el mundo que visita el parque natural de Monfragüe, tiene como principal objetivo pajarear sin descanso. Algunas de estas personas, están tan obcecadas con las aves que son incapaces de valorar otros aspectos que les ofrece la naturaleza del entorno, como puede ser la gran diversidad de herpetofauna. Con esto, no pretendo ofender a todos aquellos que deciden visitar este paraje con el fin de observar las míticas aves del parque, ya que cada uno tiene unos gustos, objetivos o metas diferentes, sino que me gustaría que fuese una reflexión para todos aquellos que infravaloran al resto de especies "que no están de moda" . Me hace mucha gracia todas las personas que dicen que son grandes amantes de la fauna y solo tienen ojos y ganas para observar rarezas o especies que están amenazadas, desvirtuando a todas las demás. Son aquellos, que cuando te ven fotografiando un sapo te miran con cara de circunstancia y te dicen: "que haces, si tan solo es un sapo".
Algo muy parecido, nos ocurrió cuando acudimos ya de noche a una pequeña laguna atraídos por los cantos de los pequeños habitantes de la charca. Justo al encender los frontales, aparecieron los guardas para preguntar que hacíamos a esas horas y por esos sitios. Después de explicarles todo, se fueron extrañados y con caras de no entender porque hay gente que presta atención a "simples ranas o sapos"en Monfragüe. Ahora me toca a mi decir lo que no comprendo de esta gente. Siendo los guardas del parque y sabiendo que el sitio donde estábamos es uno de los más importantes del parque en cuanto a diversidad de anfibios, no tienen ningún reparo en llegar hasta la misma orilla de la laguna con todoterreno, pisando y atropellando una gran cantidad de ejemplares que viven y se encuentran en su hábitat natural como son las praderas aledañas a la charca.


Ranita meridional (Hyla meridionalis)
Como se puede observar en la foto apenas se diferencia la rana de su hábitat, tampoco hace falta ser un lumbreras para saber que sucede si se circula con vehículos por estos lugares.
 No quiero generalizar a todos los guardas de dicho lugar con el tema, pero la impresión general que nos llevamos no fue nada buena, cada uno saque sus propias conclusiones.


Ranita meridional (Hyla meridionalis)


Dejando el tema de lado, vamos a centrarnos en los perjudicados de la jornada.
Es época de celo de la ranita meridional y si se presentan tardes de llovizna, surge la ocasión perfecta. Cuando la noche se cierra del todo, poco a poco se comienzan a escuchar multitud de cantos. Al igual que nosotros, muchas de las ranitas salían de sus cobijos y arrobadas, se acercaban poco a poco a saltos, parando de vez en cuando para intercambiar sus emisiones sonoras. (Como en el juego de marco-polo donde los niños gritan una de las palabras con los ojos cerrados esperando a recibir la contraria y encontrar su paradero).
Una vez allí, se nos presenta un gran espectáculo tanto visual como sonoro. Multitud de estas pequeñas flotan sobre las aguas y sus plantas acuáticas, croando sin cesár.

Ranita meridional (Hyla meridionalis) croando


Ranita meridional (Hyla meridionalis) croando


Ranita meridional (Hyla meridionalis) croando

 A continuación mostramos un vídeo que muestra lo mencionado anteriormente, aunque la calidad visual al subirlo se ha perdido totalmente.




La ranita meridional puede confundirse con su "prima-hermana" la ranita de san antonio. Su gran diferencia, es que la de san antonio tiene las franjas negras laterales que recorren por todo el costado y un poco en la espalda a la altura de las patas traseras, mientras que la linea de la meridional se pierde en el cuello al llegar a las extremidades anteriores.
Compartiendo hábitat con la meridional, encontramos a la rana verde, en sus dos versiones cromáticas (verde y marrón).


 Rana verde (Pelophylax perezi)


Rana verde (Pelophylax perezi)


 El tritón pigmeo aparecía y se desvanecía entre las algas de la laguna, mostrando un comportamiento más esquivo que sus vecinos los anuros. Puede confundirse fácilmente con el tritón jaspeado, una de las diferencias más notables estriba en la distribución de las manchas negras de su piel. En el pigmeo suelen ser menos abundantes, de morfología circular y aparecen de forma más aislada ( sin llegar a unirse de forma general), mientras el jaspeado presenta unos dibujos en su cuerpo del mismo color pero más alargados y unidos entre sí. Dejamos la imagen testimonial de la presencia del endemismo Ibérico.


Tritón pigmeo (Triturus pygmaeus)


Por las proximidades, pero más cercano a los caminos que a los cursos de agua, nos sorprende el sapo corredor, con su detallado ojo y la punta negra de sus dedos, denominados callosidades nupciales.  Estos últimos característicos de la época de celo.


Sapo corredor (Epidalea calamita) (pinchar sobre la foto para captar el detalle)


No tardó el corredor, en hacer alusión a su nombre , correteando para perderse entre las hierbas a toda prisa.


Sapo corredor (Epidalea calamita)


Sapo corredor (Epidalea calamita)


Como pudimos comprobar, este entorno presenta una gran biodiversidad en todos los aspectos. Esperamos haber despertado el interés de los más reacios hacia este sector de la fauna y haber también, agradado a los que ya disfrutan con ello.
Gracias a todos por visitarnos de vez en cuando,
Un saludo.

lunes, 21 de marzo de 2011

Monfragüe, paraíso natural

Normalmente, cuando la gente habla de la cantidad de especies faunísticas que se pueden observar en su tierra, parece que hablan de más, ya que cuando te acercas al lugar no llegas a ver ni la mitad. Puede ser que exageren o, lo que es más frecuente, que no se tenga la fortuna de poder disfrutar de la mayoría de las especies que colonizan una región. Pero cuando nos hablaron del parque natural de Monfragüe toda exageración era poca.
A orillas del Tajo y el Tiétar podermos encontrar una enorme riqueza de avifauna compuesta por muchas de las aves amenazadas de la península. Ambos ríos han ido formando con el tiempo unos cortados cuarcíticos donde anidan cantidad de especies como el búho real.
Esta magnífica rapaz nocturna se mantiene en el nido o sus cercanías soleándose y al llegar el atardecer, en la época de cría, el macho comienza a ulular desde un alto rocoso. Una vez entrada la noche empieza la intensa jornada de caza, ya que alimenta también a la hembra y dentro de unos pocos días tendrá que hacer lo propio con la prole.


Búho real (Bubo bubo)



Búho real (Bubo bubo)


Durante estos días, al amanecer y si se tiene un poco de fortuna, se puede observar como el macho de esta hermosa rapaz transporta la correspondiente presa a través de sus poderosas garras hasta el nido (durante nuestra estancia, el macho alimentó a la hembra con conejos y alguna polla de agua). Una vez que ha cumplido, se retira a su atalaya desde la que observa el tránsito de buitres que comparten lugar de nidificación.
Por estas fechas los buitres que no están pendientes de sacar adelante a su pollo, se dedican a transportar ramas para la reparación y remodelación de sus nidos. Es justo por estas fechas cuando ya se comienzan a observar las primeras crías cubiertas del característico plumón blanco que aparece en las rapaces nada más salir del huevo. Durante escasos momentos y si se está un poco atento, se puede observar como la madre alimenta al pequeño regurjitando la carroña previamente ingerida.


Buitre leonado (Gyps fulvus) y buitre negro (Aegypius monachus)


Aunque el distinguido buitre negro, utiliza las copas de los grandes árboles de las dehesas mediterráneas para colocar sus enormes nidos, puede verse puntualmente compartiendo los roquedos con el buitre leonado y junto al otro carroñero que habita la zona, el alimoche. Este último, procedente de tierras africanas, acaba de incorporarse a la península Ibérica para pasar el verano.



Alimoche (Neophron percnopterus)

Las últimas grullas de la zona surcan en grandes bandadas los cielos del parque natural para abandonar el país hasta el siguiente invierno.


Bando de grulla común (Grus grus)

Un inquieto paseriforme, sale de vez en cuando del interior de los bloques de cuarcita y de las herbáceas anuales para posar durante un par de segundos, auque siempre manteniéndose distante. Se trata del roquero solitario, un ave que consigue ser el objetivo de numerosos curiosos debido a su gran colorido y encanto.


Roquero solitario (Monticola solitarius)


En Monfragüe todo eran nidos y crías, y el cormorán grande no iba a ser menos. Posado y cercano a la orilla del río, poco tiempo le faltaba para realizar su viaje de vuelta hacia las costas de la península. En la imagen, se le puede observar con el característico plumaje nupcial en uno de sus posaderos habituales, como muestra la coloración blanca procedente de las deyecciones, que tiñen casi por completo la cara horizontal de las rocas. 


Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) con plumaje nupcial

Uno de los principales iconos faunísticos, no solo del parque, sino de toda Extremadura es la cigüeña negra. Los que vivimos en la parte norte de la península no estamos para nada acostumbrados a observarlas, por eso en cuanto tenemos la ocasión de contemplarlas, intentamos disfrutar de ellas lo máximo posible.


Pareja de cigüeña negra (Ciconia nigra) en su nido


Cigüeña negra (Ciconia nigra)



Cigüeña negra (Ciconia nigra) emitinedo su reclamo

Cigüeña negra (Ciconia nigra)

Cigüeña negra (Ciconia nigra)


Pareja de cigüeña negra (Ciconia nigra) en vuelo

Dejamos como imágen testimonial una última fotografía del lejano y siempre esquivo vuelo del águila azor perdicera. Quizás sea, sino la más, una de las rapaces con mayor dificultad de observar en Monfragüe. Era bastante frecuente preguntar a la gente que te encontrabas en los miradores que tal les iba el día y que habían conseguido ver. Casi todos, por no decir todos, nos comentaban que la perdicera se les resistía. Nosotros tuvimos bastante suerte de poder presenciarla en vuelo, aunque fuese a bastante distancia.


Águila azor perdicera (Hieraaetus fasciatus)

Por último, queremos animar a la gente que le gusta, disfruta o que se mueve por este mundillo, a visitar este paraiso natural. Ya que cualquier amante de la ornitología, tiene en Monfragüe, una parada de obligado cumplimiento.
Muchas gracias por pasaros de vez en cuando por este cobijo.
Un saludo y hasta la siguiente entrada.