Cobijo Camijanes

Tu espacio de fauna en su estado y hábitat natural

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jueves, 11 de octubre de 2012

Praderas de alta montaña

En lo más alto de las montañas del noreste peninsular, por encima de los bosques, donde los árboles ya no crecen, se extienden infinitos prados inclinados. Este hábitat de altura prácticamente tiene dos periodos: invierno y verano. Durante el primero apenas hay vida, tanto mamíferos como anfibios y reptiles hibernan mientras dura el manto blanco. Después de los deshielos, cuando ya no queda nieve, en seguida aparece el clima veraniego y sus habitantes salen llenos de energía. Con estas condiciones tan duras, algunos animales descienden a los bosques y valles para pasar los inviernos, y con la llegada del buen tiempo, suben a las praderas de las cimas. Otros simplemente hibernan durante la fría jornada. Pero, sea como fuere el modo de vida de cada animal, lo que está claro es que en lo más alto de los Pirineos solo hay actividad cuando el tiempo lo permite.
La dueña del lugar es la marmota. Como la vecina del bloque, nadie llega a la zona sin que ésta se entere y se lo haga saber al resto. Para alertar a todo el clan, se colocará en algún lugar alto y visible desde donde emitirá una especie de "uiii" agudo unas cuantas veces. Si después de alertar al grupo se siente amenazada, entonces se adentrará en su madriguera a esperar a que pase el peligro.


Marmota alpina (Marmota marmota) emitiendo su característico silbido


Ese característico silbido es fundamental para alertar al clan de posibles peligros o depredadores. Como suele ocurrir cuando un águila real sobrevuela la zona, los chillidos, el ajetreo y las prisas por entrar en la madriguera son de vital importancia sino quieren ser presa de su máximo depredador. En algunos lugares de los Alpes, de donde son originarias las marmotas, la dieta de las águilas reales se basa de estos mamíferos en un 90%.
A mitad del siglo XX se introdujo esta especie en el Pirineo francés y poco a poco fue colonizando toda la cordillera. Cincuenta años después se observa su perfecta adaptación. Allí arriba tiene pocos depredadores, la comida no escasea y la acción y repercusión del hombre solo llega si hay una pista de skí (como en sus originarios Alpes).


Marmota alpina (Marmota marmota) echada a la entrada de la madriguera

Estos grandes roedores construyen cantidad de entradas a sus madrigueras (hoyos grandes en el terreno y con arena acumulada enfrente) ya que es su única vía de escape ante un acoso o peligro. Son mamíferos prácticamente diurnos que viven en núcleos familiares (normalmente formados por un macho dominante, una hembra y 2 o 3 generaciones de hermanos).
Se alimentan de hierbas, raíces y semillas con el fin de aumentar un 85% su peso al final del verano con respecto al comienzo de la primavera. Están considerados como los mayores mamíferos en realizar una verdadera hibernación. Este proceso suele comenzar a principios de octubre, cuando la temperatura de la madriguera desciende de 12ºC. En ese momento todo el clan se adentra en las galerías subterráneas para poco a poco ir bajando su temperatura corporal en torno a los 6ºC.
El gran sueño suele durar hasta abril (entre 6 y 7 meses). Durante ese intervalo de tiempo, se suelen despertar cada tres semanas con el fin de orinar y estirarse un poco, pero sin realizar grandes movimientos  con la finalidad de minimizar al máximo el gasto energético.
Los primeros en salir serán los individuos mayores a comienzos de abril, mientras que las crías del año lo harán allá por junio o julio.


 Marmota alpina (Marmota marmota) saliendo de la madriguera con las primeras luces


Los mejores momentos para su observación son a primeras y últimas horas del día, ya que es donde se les puede ver salir de sus agujeros. Durante el resto del día corretean por sus alrededores.



Detalle de la marmota alpina (Marmota marmota) y sus grandes incisivos. 


Además de marmotas se observan otros animales de altura, como rebecos o incluso jabalíes que suben en busca de alimento o llegan desorientados de los bosques.


Grupo de jabalíes (Sus scrofa) buscando alimento en praderas verticales


En lo más alto, donde afloran las rocas, existe una pequeña variedad de fauna. Entre las piedras se encuentran diferentes bichos y por ello las visitan lagartijas, pájaros y demás animales que se alimentan de insectos.
 
 
Lagartija roquera (Podarcis muralis)


Pero las rocas también son un lugar seguro para refugiarse y desde donde se puede otear el resto de las praderas. Las marmotas que se han instalado en lo más alto de las montañas, se aprovechan de ello y viven aún más apartadas de la civilización si cabe.
Como vemos en la siguiente imagen, sus rasgos más característicos son las orejas pequeñas, unos grandes incisivos y unas manos potentes con las que crean las galerías subterráneas. Comparando el pelo de los diferentes individuos de esta entrada, podríamos pensar en un tono de pelaje desarrollado según su hábitat. Esa marmota que mostrábamos al principio echada sobre un montón de tierra que vivía en lo más bajo de las praderas, lucía un tono marrón casi uniforme. A diferencia de la que vemos a continuación, que habitante de las rocas más altas, presenta un dorso gris calizo de acuerdo con su medio rocoso.


 Marmota alpina (Marmota marmota) juvenil en entorno rocoso

Para que se diera una diferencia entre individuos notable deberían de pasar muchos años, aislamientos respectivos, una selección natural... Por eso no es así. Simplemente se ha dado la casualidad de que coincidiera una pigmentación de acorde con su situación. En general el color gris lo mantienen las crías durante los primeros meses reduciéndose al morro con el tiempo. El de los adultos es de diferentes tonos pardos y el vientre amarillo lo presentan todas las edades.
Esperamos que os gusten estos simpáticos roedores y la siguiente estampa, que muestra lo que ven cada día al salir de la madriguera las marmotas (su extensa pradera y las montañas lejanas).


Paisaje del alto Pirineo


Muchas gracias por vuestras opiniones y comentarios, saludos a todos los visitantes.


jueves, 8 de abril de 2010

Lagos de Covadonga

Hacía ya tiempo que teníamos ganas de visitar Asturias. Decidimos ir a los lagos de Covadonga y así matar el gusanillo fotografíando a parte de la fauna del lugar y mostrar así un poco la zona.
Mientras subíamos el puerto hacia los lagos, no veíamos más que carteles intentando pararnos, diciendo que no se puede subir por libre. Así que dudábamos ya si podríamos subir, pero, como siempre, seguimos adelante, subiendo. Cuando llegamos al lugar, aliviados de estar allí, echamos un vistazo al magnífico paisaje que se nos presenta. Actualmente hay bastante gente, razón por la que pueden cortar el puerto y tener que subir en autobuses a la gente. Incluso puede ser razón también de que haya disminuido la fauna del lugar.




Lago Ercina





Nuestra intención era observar la herpetofauna del lago, pero no era un día que favoreciese a ello. Mientras tanto las fochas se zambullían constantemente en busca de alimento, por lo que decidimos tirar las primeras fotos a una de ellas que se encontraba cerca de la orilla tranquilamente.




Focha común (Fulica atra)





Al lado, el vuelo de una pequeña ave nos llama la atención, con lo que la focha pierde todo su protagonismo y nos centramos en el pequeño pájaro. Acercándonos poco a poco nos damos cuenta de que tenemos ante nosotros una bisbita ribereña alpina, así que nos entretuvimos un poco con ella.






Bisbita ribereña alpina (Anthus spinoletta)




Bisbita ribereña alpina (Anthus spinoletta)




Tras la sesión de fotos de la coqueta bisbita que observaba con asombro su reflejo en el lago azul, nos damos cuenta de que el tiempo pasa y no habíamos cumplido con nuestro objetivo. Con lo que nos dirijimos con prisa hacia las altas rocas, con la impaciencia de ver qué nos mostrarían.
Una vez terminada la escalada, avistamos las primeras lagartijas roqueras, las más abundantes al parecer, y comprobamos la variedad de dibujo y colores que tiene la especie.






Lagartija roquera hembra (Podarcis muralis)


Lagartija roquera macho (Podarcis muralis)


Lagartija roquera macho (Podarcis muralis)




Nos llama la atención una de ellas, algo le faltaba. Rápidamente comprobamos que esta lagartija ha tenido que usar su mecanismo de defensa y desprenderse de su cola para entretener mientras huye de su depredador.




Regeneración de cola de Lagartija roquera macho (Podarcis muralis)


Entre tanto los gritos de las chovas nos hacen dejar de mirar el suelo y alzar la cabeza al cielo. Vemos grandes bandadas de ellas, pero no conseguimos ver de que especie se trataba.




Bandada de chovas




No queda otra que acercarse, así que, a seguir escalando. Ya en lo alto de la montaña una de ellas se nos posa cerca, no podíamos perder la oportunidad de ver cual era, así que fijamos la vista en el pico, anaranjado. Chova piquirroja, no hay dudas ya. Poco tarda en echar a volar y emitir sus gritos mientras nos sobrevolaba constantemente. Estaba claro que nos quería echar de su territorio, así que no discutimos y bajamos a echar un último vistazo al agua antes de marchar.




Chova piquirroja (Phyrrhocorax phyrrhocorax)


Probamos mirando en las charcas cercanas, pero solo había renacuajos, muchos renacuajos.




Renacuajos




Bajando el puerto ya, vemos un ratonero en un árbol, que poco tarda en irse.




Busardo ratonero (Buteo buteo)


Busardo ratonero (Buteo buteo)


Queda una buena tarde por lo que nos vamos a una playa cántabra a pasar el rato. Poco después de llegar observamos una especie de ave arrastrada por la marea. Nos acercamos a curiosear y vemos que parece que un frailecillo ha llegado a nuestras costas.






Frailecillo (Fratercula artica) en la costa cantábrica


Frailecillo (Fratercula artica) en la costa cantábrica




Al ver los colores del pico (carece de surcos amarillos) y que presenta el plumaje gris de la cara vemos que se trata del plumaje invernal.






Detalle de frailecillo (Fratercula artica) en la costa cántabrica


Y así concluye uno de esos días dignos de ser recordados, un saludo a todos los visitantes del blog!