Cobijo Camijanes

Tu espacio de fauna en su estado y hábitat natural

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miércoles, 14 de mayo de 2014

Secretos de la vida del oso pardo cantábrico.

La observación y el seguimiento de fauna siempre requiere de una tercera parte crítica y objetiva que juzgue los hechos acontecidos. Muchas veces, las respuestas que damos a multitud de preguntas que nos hacemos permanecen latentes hasta un momento posterior en el cual hayamos una solución. En otras ocasiones, simplemente postulamos hipótesis, ya que no conocemos con certeza lo ocurrido. Como la vida en general, cuanto más se conoce o se estudia de una materia concreta, más dudas surgen. Uno de los animales más esquivos y complicados de ver, atesora una serie de secretos relacionados a su etología. Comportamientos poco frecuentes, rara vez filmados o fotografiados en libertad en la península Ibérica, debido a la dificultad que entraña y la escasez del animal. En este post, queremos hacer referencia a dos de esos secretos de la vida del oso pardo: el celo múltiple y la capacidad para cazar de la especie.


Celo múltiple de dos hembras y un macho de Oso pardo / Ursus arctos / Brown bear mating season with two females and one male.


Observando el poderío de los osos copulando en lo alto de las peñas al amanecer, sin lugar a duda, podemos afirmar que uno de los mayores espectáculos que regala la fauna ibérica es el celo del oso pardo. Si ya de por si, ver un individuo solo campeando por los bosques de la cantábrica es alucinante, el poder ser testigo de un momento tan especial e íntimo para la vida de cualquier especie es algo mágico y único. Durante este periodo, los machos recorren y merodean el territorio de las hembras en busca de alguna oportunidad. La receptividad de éstas va a estar ligada a tan solo unos 25 días de media y no todas van a estar dispuestas. Las osas con crías del año o las hembras sexualmente inmaduras no entran en este juego amoroso. La situación frecuente es que un macho adulto, de buen tamaño, se aproxime a su elegida y la olfatee los cuartos traseros para comprobar la receptividad de ésta. Si la osa acepta, pasarán unos días de amor osero en el que fundamentalmente se dedicarán a alimentarse y copular.


Cópula de Oso pardo / Ursus arctos / Brown bear mating


Sin embargo, hay situaciones en las que se pueden encontrar varios individuos interaccionando entre sí por el derecho a copular. A esta situación se la conoce como celo múltiple, pudiendo congregar varios osos a la vez, desde varios machos batallando por una hembra hasta grupos reducidos de féminas que esperan una oportunidad. No es lo habitual, pero cuando ocurre se pueden llegar a vivir momentos tensos, sobretodo si los dos osos son de tamaño parecido. Llegados a ese punto, si son machos, comenzarán a arrastrar los genitales por los prados para marcar y advertir así de su presencia. También es frecuente que caminen de forma imponente, para mostrar su tamaño. Si ninguno de cede, se producirá un enfrentamiento entre ellos. Cuando un oso es mas corpulento que su rival, una simple mirada o postura hace cambiar de dirección al juvenil.


Celo múltiple de dos machos y una hembra de Oso pardo / Ursus arctos / Brown bear mating season with two males and one female.


Bastante más infrecuente es encontrarse varias hembras junto a un macho. Se cree que el carácter promiscuo que muestran las osas durante este periodo podría ser un método para evitar ataques infanticidas de machos hacia hembras con crías, ya que estos reconocerían a la hembra con la que copularon y con ello pensarían que las crías son descendencia suya.
A continuación, os mostramos un vídeo que resume los diferentes casos de celo que se pueden dar. Aunque las imágenes hablan por si solas; adelantamos que en él se aprecia una cópula normal, un celo múltiple de dos machos y una hembra y otro celo múltiple de dos hembras con un macho.


Diferentes tipos de cópula del Oso pardo / Ursus arctos / Brown bear
(Aumentar calidad a 1080 HD)


Si hay una característica que define a este enigmático animal es su dieta omnívora. Desde brotes tiernos e insectos en primavera, bayas en verano, bellotas y hayucos en otoño, pasando por carroña de vez en cuando. Aunque tenga una mandíbula con unos dientes diseñados para comer carne, su fisiología externa no está especializada para la caza, a diferencia de lobos o linces. Sin embargo, hay algunos osos que han desarrollado esa habilidad a la hora de capturar crías de corzos o rebecos, siendo un echo poco frecuente y muy puntual. Aprovechan estas fechas en donde los ungulados acaban de tener a sus crías, las cuales no están muy espabiladas. En una de nuestras jornada de campo, observamos a una osa que tenía cierta querencia a perseguir rebecos por las rocas. Nosotros no le dimos mucha importancia, ya que los rebecos están perfectamente adaptados a escalar, subir y saltar entre peñas, y parecía imposible que lograse cazar uno. A la mañana siguiente, volvemos a encontrarnos con la misma osa realizando la misma operación. La seguimos con detenimiento hasta que llega un momento en el que desaparece de nuestro campo visual. Se había ocultado tras un cortado rocoso. A los 5 minutos, Dani rompe el silencio diciendo "la osa ha cazado un rebeco y lo lleva entre su mandíbula"!!!!!!. Preparamos el equipo para poder inmortalizar ese momento tan especial y aunque no nos dio tiempo a grabar a la osa caminando con el rebequín, si que conseguimos plasmar en el siguiente vídeo cómo se alimenta de él.


 Oso pardo / Ursus arctos / Brown bear comiendo una cría de rebeco
(Aumentar calidad a 1080 HD)



Como comentamos al principio, un hecho que no se ha visto directamente no se puede corroborar ni afirmar nada. Simplemente hacer una hipótesis de lo que posiblemente ocurriese. Llevábamos 2 días viendo como la osa corría a los rebecos y cinco minutos antes de que apareciese con la cría de rebeco entre la mandíbula estaba persiguiéndolos. Probablemente lo que pudo ocurrir fue que uno de esos rebequines se despeñase o tropezase al verse asustado o sorprendido por la osa, ya que varias veces intentaba capturarlos al acecho.

Son momentos únicos, que nos hacen recordar que todavía nos quedan pequeños enclaves en nuestra geografía, donde la naturaleza transcurre ajena a todos los problemas, manteniendo su estado más salvaje. Un lugar donde merece la pena perderse, abrir los ojos y disfrutar de todo el ecosistema en sí, desde los macroinvertebrados acuáticos, pasando por toda la flora, hasta los grandes mamíferos. Lugares muy escasos y a la vez muy sensibles, y que necesita del esfuerzo de todos los gremios para que se conserve.

Como siempre que se tratan especies sensibles, las imágenes y los vídeos están tomados a gran distancia mediante la técnica del digiscoping, encareciéndose parte de la calidad de las fotografías, pero a su vez permitiendo la obtención de escenas como estas sin causar ninguna molestia a la especie.

Esperamos que hayáis disfrutado la entrada. Un saludo a todos y gracias por visitarnos.


domingo, 20 de abril de 2014

Primavera en la Cantábrica

Como el despertar de un león, los bosques de las montañas rugen de jovialidad tras los deshielos y las bajas temperaturas. Sin duda, la primavera es una época de máxima vitalidad en aquellas zonas donde las inclemencias meteorológicas han dificultado el desarrollo de la vida durante los meses más fríos.
Observando la flora podemos ver cómo se acerca la nueva estación a las cumbres boscosas de la Cordillera Cantábrica. Las hayas a pie de monte se muestran poderosas con las primeras hojas, mientras las que se encuentran a mayor altura aún lucen tímidamente sus brotes. Aunque oficialmente ya haya transcurrido un mes de primavera, por estos lugares es ahora cuando se empieza a hacer notar.
Podríamos decir que el calendario de los animales da la entrada al nuevo año por estas fechas, en primavera, que es cuando empieza la explosión de vida. Todos los seres vivos despiertan y lo hacen con ganas y esperanza. Unos lo hacen físicamente como los mamíferos que despiertan del letargo invernal o los árboles de hoja caduca, que hasta ahora parecían muertos; otros simplemente lo hacen de forma psicológica, dejan de vagar sin rumbo y se centran en cuidar de las crías recién llegadas al mundo o fijan su atención en encontrar pareja.
Ya hemos advertido varias veces en este blog lo curioso que resulta pararse a escuchar en un entorno natural. La primavera no entra solo por los ojos, lo hace también a través de los olores que desprenden las flores o los sonidos que provoca la reciente actividad de la fauna local. Sin más preámbulos, y en este idílico entorno, aparece un canto de ave estridente y poco frecuente. El pito negro hace sus llamadas territoriales y todo el bosque se para a escuchar. Sus señales de presencia son visibles en los troncos agujereados de las hayas muertas más grandes, pero, como una sombra sus limitadas apariciones dejan mucho a la imaginación. Con sus escasas 300 parejas estimadas en la Cordillera Cantábrica según SEO, su porte negro salpicado de rojo y esbelto, es todo un icono de estas montañas.


Hembra de pito negro / Dryocopus martius / Black Woodpecker.


Quizá atribuimos esta especie más a los Pirineos, donde su población es bastante más elevada, con unas 1100 parejas, pero no hay que olvidar que aunque más escondida y menguada, se mantiene una población estable en la cantábrica conviviendo con otras especies delicadas como el urogallo, el oso o la perdiz pardilla.
El recientemente apodado picamaderos negro, también tiene por vecino un ave que aunque no esté amenazada despierta curiosidad fácilmente por su atractivo plumaje.


Macho de camachuelo / Pyrrhula pyrrhula / Bullfinch.


Como una naranja con alas, cuando el camachuelo se posa en las ramas de los árboles a nuestra vista, nos da la vaga sensación de estar frente a un naranjo. Sólo el macho tiene este tono de color tan diferenciado, la hembra con un plumaje de grises apagados puede pasar inadvertida fácilmente.
Como señalamos al principio del texto y queremos hacer ver en el post, la primavera está llena de vitalidad. Es momento de toparse con curiosidades. Si bien es cierto que no conseguimos documentarlo, no queríamos dejar de contar cómo observamos un rebeco persiguiendo a un corzo ladera arriba en lo más profundo de un hayedo maduro. Sorteando troncos y rocas musgosas y pisando esa alfombra de hojas muertas que cubre la sombría del bosque, el corzo ladraba escapando del acoso del otro ungulado. Son situaciones en las que te olvidas de la cámara porque ves que no vas a conseguir nada, y te sientas sobre un tronco caído a deleitarte con la escena.


Rebeco / Rupicapra rupicapra / Chamois, dentro del hayedo tras un corzo.


De esta manera muchas veces se pasa suficientemente inadvertido, sentado y sin necesidad de esconderse demasiado. Hasta una juguetona ardilla trepaba y saltaba entre ramas y troncos llenos de líquenes sin sentir ningún temor.



Ardilla común / Sciurus vulgaris / Red Squirrel, entre líquenes.


Donde el bosque da paso a pequeñas praderas hay cantidad de movimiento de depredadores de micromamíferos que se acercan a cazar y a su vez tienen cerca la suficiente cobertura vegetal para esconderse y desaparecer. Con las frecuentes lluvias y los deshielos de la época, a veces se produce la inundación de madrigueras y galerías de estos pequeños peludos. Situación desfavorable para unos y de provecho para otros, son las pocas ocasiones en la que los topos, aislados en su mundo subterráneo, no tienen más remedio que salir a la peligrosa y desconocida superficie.


Topo ibérico / Talpa occidentalis / Spanish mole

Mientras uno espera toparse con estas casualidades, se pasa inadvertido, sentado, y los acentores que buscan las ramas altas de brezo para lucirse a veces sin darse cuenta, quedan bastante cerca del objetivo.


Acentor común / Prunella modularis /  Dunnock.


Todo este jolgorio faunístico de sonidos aflautados, esencias olorosas y belleza paisajística queda enmascarado cuando surge entre la vegetación el rey indiscutible de estas montañas. Una auténtica joya que pocos países de Europa, sobretodo del marco occidental del continente, tienen el privilegio de atesorar. Un animal que no deja indiferente a nadie, el oso pardo cantábrico.
Hace unos 30-40 años, mucha de las personas que convivían con él lo consideraban una bestia, una especie a la que había que exterminar. Hoy en día, gracias a la labor fundamental de educación ambiental de diferentes asociaciones y naturalistas que han dedicado gran parte de sus vidas a observarlo y estudiarlo, la situación del oso pardo ha cambiado considerablemente a mejor. La mayoría de lugareños ahora lo respetan, siendo este un elemento fundamental a la hora de conservar a la especie. La persistencia de grandes animales como osos, lobos o linces, a parte de una necesaria y estricta protección de su hábitat, necesitan la aceptación de la población local. En este tema, si que se puede hablar de éxito en las montañas cantábricas. No ocurre lo mismo con la pequeña población que queda en Pirineos, que de momento es uno de los factores limitantes para que progrese la especie. 
A día de hoy, el oso pardo cantábrico va esquivando los numeroso peligros que le acechan diariamente y poco a poco su población va aumentando. No por ello es momento de bajar los brazos, sino de consolidar todos esos esfuerzos que se han llevado a cabo durante tantos años para poder seguir disfrutando de esta especie durante mucho tiempo.
Después del letargo invernal el día del oso transcurre tranquilo rebuscando insectos bajo piedras o alimentándose de los frescos brotes primaverales. Es una época en la que deben de obtener el suficiente aporte nutricional para pasar con garantías el periodo del celo.


Oso pardo cantábrico alimentándose en total libertad
(aumentar la calidad del video para disfrutarlo mejor)


Con los brezos floridos, rodeada de altas peñas y siempre en la lejanía, esta osa nos dejó el tiempo justo para inmortalizar con esta estampa la majestuosidad de esta imponente especie.
Esperemos que podamos disfrutar todos de esta gran estación que es la primavera. Gracias por comentar, leernos o simplemente echar un vistazo a las fotos, saludos.

 

 Hembra de oso pardo cantábrico / Ursus arctos / Brown bear.


domingo, 26 de mayo de 2013

Oso pardo: Making off + reflexión personal

Después de esta serie de entradas, no queríamos dejar pasar la oportunidad de mostraros brevemente como se han realizado las tomas, el equipo y en definitiva, señalar las condiciones en las que estuvimos disfrutando de esta maravillosa especie.


 
Oso pardo cantábrico (Ursus arctos cantabricus) bebiendo de los deshielos que bajan por las canales.
(f 1.8, v1/25, ISO 1600)


Como ya hemos mencionado anteriormente, la técnica que hemos utilizado ha sido el digiscoping afocal. Esto significa acoplar una cámara (puede ser compacta o reflex) al ocular del telescopio mediante un adaptador. En nuestra opinión, se trata de una disciplina fotográfica bastante tediosa por diversos factores, pero el que marca la diferencia es la falta de luz, debido a la superposición de lentes. Es la principal desventaja ya que a las horas de actividad animal (amanecer y atardecer), la luz de por si es escasa, por lo que se está limitado a utilizar velocidades de disparo bajas e iso alto, con el resultado de unas imágenes no demasiado nítidas. A esto también hay que añadirle una baja profundidad de campo.
 

Técnica del digidcoping afocal con reflex
 

Pero todo esto es relativo y depende de los intereses de cada uno. Para nosotros, las ventajas superan con creces a las desventajas, permitiendo la toma de imágenes de una calidad aceptable a una distancia entre 1 y 2 Km (cuando se trata de grandes mamíferos). Esta técnica, se puede considerar la menos intrusiva (dentro de la fotografía de la naturaleza), permitiendo mantener la distancia con cualquier especie y no tener la necesidad de estar al lado del animal. Todo esto se traduce en una técnica sumamente respetuosa con cualquier especie, sin interferir para nada en su ciclo de vida y lograr un avistamiento discreto y natural.

 
 

Oso pardo cantábrico (Ursus arctos cantabricus) subadulto. (f 2, v1/60, ISO 800)

 
El tener éxito con esta, como con cualquier otra especie escasa, se basa exclusivamente en el conocimiento de la biología, y etología. Con éxito nos referimos a lograr un avistamiento limpio, es decir, causando el mínimo de los problemas. Hay gente que pretende ir a fotografiar un oso o un lince con un i phone, solo por el mero echo de subirlas al facebook y ser el más popular de la clase o grupo de amigos, sin tener en cuenta los efectos que pueda llegar a producir su inconsciente acercamiento.

Con esta serie de entradas no queremos tentar a nadie a ir en busca del oso, pues el fracaso de encontrarlo es muy posible y la posibilidad de interferir en el ecosistema muy probable. Sólo queremos mostrar una manera respetuosa de hacerlo y recalcar lo que en realidad supone. No es estar sentado en una silla de camping en el arcén de la carretera a la espera de que alguien te encuentre al bicho y tu solo te preocupes de afotarlo, tampoco es ir en 4*4 o quad hasta la pista más cercana provocando un ruido espantoso. Siempre hay excepciones, pero parece que se abusa demasiado. Las auténticas salidas oseras requieren largas esperas y largas pateadas por la montaña; se pasa frío, calor, sudas, te mojas, te cansas, duermes poco y comes mal. Es decir, lo tienes que vivir y sentir de verdad, porque las recompensas son muy pocas, más bien escasas y las veces que te vas de vacío, la gran mayoría. Nosotros por lo menos lo creemos y lo vivimos así. Si logramos un avistamiento, ya puede echársenos la noche encima.

Las noches de primavera son cortas y cuando estás en mitad de la montaña con el pueblo más cercano a 6 Km, la mejor opción es sacar el saco y la esterilla en el mismo lugar donde se hizo la última espera, para poder continuar por la mañana.


Fría noche al raso


Entre otras cosas, queríamos recordar una vez más que siempre que se quiera ver especies en peligro, (ya sea osos, linces, lobos o águilas imperiales), la responsabilidad, sentido común y respeto a la naturaleza son aspectos fundamentales a seguir. Puede sonar de cajón, pero siempre hay una minoría que parecen no entenderlo: gritando, dejando basura o entrando en zonas no permitidas. A los que nos gusta fotografiar fauna salvaje, también conviene recordarnos que más vale una mala foto de lejos sin agobiar al animal, que una buena imagen más cercana estorbando y pudiendo producir efectos negativos hacia la especie, como desplazamientos del territorio.

Personalmente pensamos que en este país tan humanizado e industrializado, el oso pardo junto a muchas otras especies juegan un papel fundamental en la conservación de los ecosistemas, pues protegiendo a estos animales se consigue preservar todo un entorno. Además, siendo un animal de esas dimensiones, tan enigmático e imponente , mantiene encendida esa chispa de salvajismo que prácticamente hemos perdido. El saber que por nuestros montes todavía vagan animales que tanto hemos temido en la antigüedad y tantas leyendas han creado, hace permanecer la magia y el misterio de nuestros montes activos. Y así debe seguir siendo durante mucho tiempo.
Muchas gracias a todos por visitarnos y comentarnos. Esperemos que hayáis disfrutado.
Un saludo
 

A veces, pese a lo cortas que son las noches, se hacen muy largas y da tiempo a jugar con la cámara

 

lunes, 13 de mayo de 2013

El celo del oso pardo cantábrico, un amor de gigantes

El inicio del buen tiempo, los deshielos y el brotar de las hayas, robles y abedules marcan el comienzo de una etapa crucial para esta especie. Los días pasan, y las diferentes familias compuestas por las osas y sus respectivos oseznos de segundo año, llegan a sus últimos momentos en compañía. La presencia de grandes machos por la zona va a ser la causa fundamental de la separación del lazo familiar madre-hijo. Cuando el momento llegue, la osa se unirá a su acompañante para pasar unos cuantos días de amor osero, mientras la vida en compañía se prolongará al menos un año más para aquellos esbardos que tengan la suerte de contar con algún hermano.
Los machos más grandes suelen ser los que tienen la oportunidad de copular más veces y con mayor número de hembras, algunos de ellos son tan grandes y corpulentos que con su mera presencia, evitan cualquier tipo de competencia.


Macho de oso pardo cantábrico (Ursus arctos cantabricus) de gran tamaño

Aunque la corpulencia masculina normalmente sea calramente mayor, incluso cuando la diferencia de pesos es más que notable, la batuta casi siempre la llevará la hembra. Él irá detrás de ella vaya donde vaya. Ella será la que decida cuando parar a comer, cuando es tiempo de caricias o juegos y cuando toca copular. La historia suele suceder de la siguiente manera: primeramente el macho busca olfativamente a la hembra. Justo después de encontrarla comienza a olisquearla para comprobar la receptividad de esta. Por último, ella toma la decisión de ir a otra parte, con la consecuencia de que él la seguirá hasta que consiga su único fin.

Pero como en muchos otros campos, no se puede generalizar ni existen reglas exactas. Hay ocasiones en que las hembras son las que van detrás de los machos; no es un comportamiento frecuente y son pocas las veces que se tiene el privilegio de observar. En una ocasión logramos grabar cómo una hembra no muy grande sigue los pasos del macho hasta conseguir que el oso copule con ella. El oso, al verse perseguido por ella, aprovecha para llamar la atención y marcar el territorio de una forma obsesiva. La joven osa imita al gran mamífero que tiene delante y sigue sus pasos a una distancia prudencial, frota los árboles, se encama a su vera... Hasta que las barreras se rompen; ella se acerca de más y el experimentado plantígrado capta la indirecta. Es entonces cuando él coje la sarten por el mango, y a ella eso no parece hacerle gracia...



Celo del oso pardo cantábrico (Ursus arctos cantabricus)

 Ver el video con su máxima calidad: previamente, pinchar Youtube (abajo-dcha.) y una vez dentro engranaje (abajo-dcha.) para seleccionar 1080HD. Después en su caso, ampliar


Dado que las osas no entran en celo mientras tengan una camada que cuidar, y esto suele llevar un año y medio, puede darse el caso en el que se cree un brutal enfrentamiento por la vida de los pequeños. Por su parte, el macho buscará la provocación del celo de una osa. Si para ello tiene que deshacerse de las crías, el oso encelado puede llegar en un caso extremo a matarlas. La tarea de la osa, como la de cualquier madre, será proteger por encima de todo a esos a los que ha dedicado tanto tiempo. Se encarará al macho si es necesario e intentará esconder o mantener a salvo a unos osos que después del altercado han podido perder el contacto para siempre con su madre.


Oso pardo cantábrico (Ursus arctos cantabricus) en búsqueda de osas receptivas


Ver a dos de estos grandes mamíferos campeando juntos es algo increíble...
La etapa del celo podría describirse con una palabra: Nerviosismo. Es el momento de la vida del oso, ese animal que suele vagar con indiferencia, donde las pulsaciones se aceleran y las hormonas se disparan.

Cópula de oso pardo cantábrico (Ursus arctos cantabricus) al alba


Para nosotros ha sido impactante haber sido testigos de estos instantes de máxima actividad de la especie. Esperamos al menos haber transmitido un poco de la magia que invade la Cordillera Cantábrica.
Muchas gracias a todos por visitar el blog. Un saludo.

domingo, 28 de abril de 2013

La vida entre hermanos

Justo después de separarse de su madre, comienza una época realmente complicada para cualquier subadulto de oso pardo en la Cordillera Cantábrica. Aunque la mayor parte de su hábitat se encuentra bajo figuras de protección como Red Natura 2000, parques y reservas naturales; los peligros a sortear son muchos y la experiencia que atesoran estos pequeños es poca. A parte de los riesgos naturales, tienen que hacer frente a explotaciones ilegales a cielo abierto,  pérdida del hábitat, grandes infraestructuras, venenos, lazos y alguna que otra escopeta. Son demasiadas las amenazas que están arrinconando a la especie y en cuanto se sale un poco de sus dominios, los riesgos que corren son extremadamente altos.
 

Subadulto de oso pardo catábrico (Ursus arctos cantabricus) arrinconado en las peñas de la cordillera


Por eso, nos unimos a la afirmación que varios naturalistas y gente entendida del tema sostiene sobre la falta de información y por lo tanto de estudios sobre subadultos de oso pardo. No hay prácticamente control de lo que sucede una vez que los deja la madre. Se conoce que los machos se suelen dispersar bastante, explorando nuevos territorios. Las hembras en cambio, son más reacias a desplazamientos largos. Pero sobre la mortalidad real, poco se sabe, alguna estimación, pero no lo suficiente. Una cosa está clara, la relación de osas con crías y el aumento poblacional no van de la mano. Es decir, que si hubiese una mortalidad baja o normal de subadultos, la población de osos tendría que ser bastante mayor de lo que en realidad es. Lo que sugiere que, a nuestro punto de vista, esa mortalidad sea bastante alta.



2 hermanos de oso pardo cantábrico (Ursus arctos cantabricus) buscando alimento en los lugares más inaccesibles


Cuando se trata de dos o tres hermanos, estos van a permanecer juntos por lo menos un año más. En ese periodo dedicarán buena parte del día a comer y a jugar. La alimentación será fundamental, ya que no dispondrán ese pequeño suplemento en forma de leche que hasta hace poco acostumbraban a tomar. Como viene siendo común, en primavera se dedicarán especialmente a buscar hierbas frescas como gramíneas y umbelíferas.


Subadultos de oso pardo cantábricos (Ursus arctos cantabricus)
Ver a 1080HD pinchando en (Youtube) y después (símbolo de engranaje) abajo a la derecha de la imagen
 

Hermanos de oso pardo cantábrico (Ursus arctos cantabricus)


Entre comida y comida, intercalan juegos que se suelen basar en pequeños mordiscos y peleas. Van a ser una parte fundamental de sus vidas, ya que de ellos sacarán la mayoría de las habilidades que más adelante necesitarán para sobrevivir. Aún desconfiados e inexpertos  buscan la seguridad apoyándose mutuamente. Cuatro ojos ven más que dos, y dos narices huelen más que una; por lo que no sería de extrañar que dos o tres hermanos afronten juntos mejor la época inmadura. De forma general se les ve intranquilos y dubitativos. Los ejemplares subadultos, suelen mostrar desconfianza, parando a mirar aún cuando no hay nada que observar, incluso en medio de una trifulca. Sus pasos no llevan a ningún lado, pues dan vueltas sin seguir una dirección firme.
 
 

Juegos típicos de dos osos pardos cantábricos (Ursus arctos cantabricus) subadultos
Ver a 1080HD pinchando en (Youtube) y después (símbolo de engranaje) abajo a la derecha de la imagen
 
 
Estos dos hermanos ya llevaban un año juntos separados de la madre, por lo que sería normal pensar que les quedara poco tiempo unidos. Aunque por lo que sabemos de ellos, con aproximadamente tres años y medio aún seguían vagando por las peñas codo con codo.  Con esta última imagen de estos inconfundibles hermanos nos despedimos hasta el siguiente post.


Pareja de hermanos de tercer año de oso pardo cantábrico (Ursus arctos cantabricus)


Esperamos que os haya gustado este pequeño reportaje de estos hermanos tan característicos pasando juntos esa etapa tan crucial y difícil de sus vidas. 
Un saludo.

viernes, 12 de abril de 2013

Escenas íntimas

Una de las claves y de lo que nos sentimos más orgullosos, es que siempre que hemos fotografiado y visto al oso pardo, lo hemos hecho sin causar ninguna molestia a la especie y sin que se percatase de nuestra presencia. En todas las ocasiones hemos mantenido una distancia más que prudencial, de hecho, hemos utilizado la técnica fotográfica menos intrusiva que hay; el digiscoping afocal. Sólo de esta manera, cuando el animal no se siente acosado lo más mínimo, sale la auténtica magia de la Cordillera Cantábrica y nos deleita con auténticas escenas íntimas.

Sin nada ni nadie que moleste a la osa y a sus dos esbardos, los días van pasando más o menos con la misma rutina. Salen de su encame un par de horas después de que haya salido el sol para alimentarse de brotes herbáceos y algún que otro insecto oculto bajo las rocas. Destinan la mayoría del tiempo a alimentarse y de vez en cuando se ve cómo los hermanos juegan. Cada componente del grupo se entretiene con sus cosas, aunque la madre osa se encarga de mantener unas distancias prudenciales y de vez en cuando tiene que reagrupar a sus dos hijos cada vez más aventureros. Al cabo de dos o tres horas, la familia se recuesta entre unas rocas para que los dos pequeños sean amamantados. Aunque posean cerca de año y medio y tengan la misma dieta herbívora que la madre, todavía necesitan sus pequeñas dosis de la nutritiva leche materna.
 

Se recomienda subir la calidad del video pinchando en el símbolo (youtube) y posteriormente en el símbolo de engranaje para seleccionar 1080HD. Ambas cosas abajo-derecha de la imagen.


Hay casos en que una osa pueda tener 3 e incluso 4 esbardos en una misma camada (este último caso, hasta el momento, solo se ha dado en poblaciones oseras finlandesas y rusas sobretodo, haciendo referencia al ámbito europeo). Cuando son 3 oseznos, uno de ellos suele ser más pequeño que los otros dos. Esto se debe a que las mamas superiores de la osa, situadas a la altura de la axila, son las que producen la leche más nutritiva, en contraposición con las que se sitúan debajo. Debido a eso, siempre hay una lucha titánica entre hermanos, sobretodo si son más de dos, por agarrar la mejor mama. En el caso de ser dos, como se observa en el video anterior, todo es más fácil y tranquilo para ellos. 

Después de una buena comilona, qué mejor manera de relajarse que echando una siesta. Así lo hizo la familia durante al menos dos horas, para luego proseguir con su actividad hasta justo antes de que se ocultase el sol en el horizonte, donde vemos su silueta por última vez.


Hembra de oso pardo cantábrico (Ursus arctos cantabricus) durmiendo con sus dos esbardos en total libertad

 
Se podrá comprender porque hemos separado estos comportamientos a la vez tan naturales y tan sorprendentes. El oso, como cualquier otro animal, trata de sobrevivir tranquilamente. Ver una especie tan imponente como lo es esta, en una situación tan vulnerable y a su vez tan tranquila, le hace a uno reflexionar. Le hace a uno pensar en que los osos no están tan mal en nuestras montañas, si se les deja campar a su aire, sin  interferir en su vida y hábitat. Es una especie que no necesita muchos factores para que su población aumente, ya que mientras tenga disponibilidad de alimento y zona de refugio puede tirar para adelante. Pero sí requiere de la calidad y preservación de su hábitat. El problema al que se enfrentan es que parte de su territorio no se respeta: incendios, venenos, lazos, cacerías inapropiadas... son una grave amenaza para la especie. Además de los problemas a gran escala que sufre en su territorio, fraccionándose con explotaciones a cielo abierto, infraestructuras y con todos esos factores limitantes, que son incompatibles con este tesoro que es el oso.

Por lo tanto está en nuestras manos, la conservación de esta y otras muchas especies, ya que cada uno de nosotros puede poner un granito de arena para proteger cada uno de nuestros ecosistemas, simplemente con respetar el medio en el que estamos. Pero últimamente, el futuro incierto del oso, parece estar más tristemente ligado a la administración y sus medidas incoherentes de preservación del medio, donde priman muchas otras cosas antes que la protección de los auténticos emblemas faunísticos.

Muchas gracias a todos por visitarnos y por vuestros comentarios.
Un saludo

domingo, 24 de marzo de 2013

La familia en primavera

La primavera siempre ha sido y será la estación que la mayoría de los naturalistas nos pasamos esperando durante el resto del año. Los días son largos y la vida comienza a fluir por todos los rincones. Son tantas las posibilidades que ofrece esta estación, que nunca se poseen días suficientes para hacer todo lo que uno  desea. Para la mayoría de mamíferos, se trata de una época delicada y de suma importancia, durante la cual, las madres volcarán toda su atención en criar, cuidar y sacar adelante a su prole, evitando cualquier situación que pueda suponer un peligro para la nueva generación.

En el caso del oso pardo cantábrico, las hembras con crías del año anterior se encaraman en lo alto de las peñas donde encuentran la seguridad y tranquilidad necesaria para pasar desapercibidos de uno de sus peligros potenciales, los grandes machos. Estos, llegado el momento, buscarán fragmentar el núcleo familiar con el fin de que la hembra entre en celo lo más rápido posible. La protección de la familia es lo más importante durante este periodo, por tanto, estar en lo más alto significa mirar hacia abajo para controlar la situación.


Hembra de oso pardo cantábrico (Ursus arctos cantabricus) pendiente de sus dos crías de segundo año.


A parte de encontrar refugio en las partes más agrestes de las montañas, estas zonas son ricas en frescas hierbas primaverales, las cuales compondrán la mayor parte del alimento en esta estación. Por ello y por que la mayoría de los osos acaban de salir del periodo de hibernación, su peso corporal en primavera dista mucho del de principios de invierno cuando la fase de hiperfagia está en su punto más alto y donde los osos lucen esa figura grande y abultada que les caracteriza.


Hembra de oso pardo cantábrico (Ursus arctos cantabricus) con sus dos crías de segundo año en las altas peñas


Esta familia, dedicó prácticamente toda su jornada diurna a pastar entre torrentes y canales verticales. Es increíble que una especie como el oso, de aspecto gordo y rechoncho, sea lo suficientemente hábil como para escalar, correr y trepar por un hábitat que prácticamente esta restringido a los más especialistas y adaptados como el rebeco. Aunque en las fotos no lo pueda parecer, este grupo de osos se mantenía siempre en unos ambientes prácticamente verticales.

 
Hembra de oso pardo cantábrico (Ursus arctos cantabricus) comiendo hierbas primaverales con sus dos crías de segundo año.


Una dieta vegetariana en un animal omnívoro a la larga tiene sus pequeñas carencias de nutrientes. Por ello, para compensarlo, hay veces que podemos observar a los plantígrados chupando piedras con el fin de obtener sales, a parte de encontrar también una pequeña fuente de proteínas con los insectos que encuentran en las fisuras de las rocas o debajo de las piedra. Es lo mismo que han utilizado toda la vida los ganaderos cuando a las ovejas y demás ganado les colocan piedras y bloques de sal.

A continuación os colgamos un vídeo con algunas de las secuencias más significativas, de esta familia en primavera, a la que tuvimos el privilegio de grabar durante un par de jornadas. Esperamos que disfrutéis del vídeo.
Un saludo a todos los visitantes y muchas gracias por vuestros comentarios y opiniones.

 
 
 
Pd: Ver en Youtube pinchando sobre dicho logotipo (abajo-derecha), para subir la calidad del vídeo pinchando en el primer símbolo que aparece abajo a la derecha de la imagen (engranaje) y ponerlo a 1080pHD.

viernes, 15 de marzo de 2013

La delicada vida del oso pardo cantábrico

Con este título, damos comienzo a lo que serán una serie de entradas dedicadas a la vida, biología, etología, y problemas de conservación de una de las especies más emblemáticas y amenazadas de la península ibérica, el oso pardo cantábrico. Cada vez más arrinconado en los últimos bosques y peñas del norte peninsular, los plantígrados tienen que sortear diariamente diferentes obstáculos (principalmente provocados por la mano del hombre) que mantienen a la población al filo de la navaja.

Durante unos 3 años, hemos estado realizando seguimientos de diferentes ejemplares y grupos familiares en plena libertad a lo largo de toda la Cordillera Cantábrica. Lógicamente, y más cuando se trata de especies amenazadas, no revelaremos ningún lugar donde fueron tomadas las fotografías. La seguridad de la especie debe estar por encima de todo.

Es conveniente también resaltar que sólo en un porcentaje muy pequeño se tiene éxito a la hora de observar osos. A parte del escaso número de ejemplares que quedan en libertad, son animales muy tímidos, esquivos (como es lógico) y bastante impredecibles; sus costumbres crepusculares no ayudan tampoco a la hora de su observación.
  
Si bien es cierto que cuando hablamos de este maravilloso mamífero, son muchos aspectos los que se pueden decir acerca de él. En los siguientes posts, nos centraremos sobretodo en el concepto de la utilización de la fotografía como medida de educación ambiental. Es decir, intentar reflejar mediante imágenes y vídeos la esencia más natural de los grandes plantígrados, con el fin de sensibilizar y mostrar el inmenso valor natural que tenemos. Se trata de una herramienta fundamental a la hora de conservar una especie amenazada, y en el que un buen calado de la población local juega un papel esencial. Encontrar una buena conexión oso-paisano es igual de importante que cualquiera de las otras medidas de conservación.

Para evitar cualquier molestia e interferencia con la especie, hemos utilizado la modalidad más potente y menos intrusiva de la fotografía de la naturaleza, el digiscoping. Esta técnica te permite tomar imágenes y vídeos de una calidad aceptable a una distancia que la mayoría de las veces se encuentra entre 1 y 2 km y donde cualquier teleobjetivo se queda pequeño. De todas formas, los detalles de la fotografía y demás serán explicados  más adelante.
Por nuestra parte solo queda decir que esperamos que os guste este "pequeño documental osero":


 2 subadultos de oso pardo cantábrico (Ursus arctos cantabricus) descansando en una ladera boscosa.


Muchas gracias a todos por leernos y por vuestros comentarios.
Un saludo.

lunes, 15 de octubre de 2012

Nuevo revés al oso pardo cantábrico

Aunque parezca que la vida para el oso pardo cantábrico va sobre ruedas, como muchos intentan reflejar, la realidad difiere bastante. Después de que esta primavera encontraran a una osezna de pocos meses (Jimena) perdida en una carretera leonesa, a finales de verano otro ejemplar murió en Asturias en una de las tantas trampas ilegales que se siguen utilizando en los bosques, en este caso fue un lazo. Este fin de semana, los coletazos de la caza volvieron a sacudir al oso en el sector más debilitado, el oriental. En esta ocasión, un cazador "disparo sin querer a un oso, al cual confundió con un jabalí"...
No pretendo entrar en polémica entre cazadores y no cazadores, pero una cosa es clara. Ellos son los primeros en encontrar, identificar, estimar su edad y diferenciar un venado de un corzo a una distancia enorme y a simple vista, para la cual muchos de nosotros requerimos de la ayuda de prismáticos. Llevan pateando campo toda la vida y saben perfectamente todo lo que hay y donde se encuentra. Cada uno que saque sus propias conclusiones...
De momento no se sabe nada sobre el animal, solo que se ha montado un dispositivo de búsqueda para localizar al animal, rescatarlo y curarlo, si es que aún sigue con vida.....sino será otra noticias de esas que caen en el olvido.
Estos tristes incidentes seguirán sucediendo por desgracia, gracias a la falta de medidas apropiadas por parte de la administración ( como permitir realizar cacerías de jabalíes en zonas de osas con crías, una de las ideas más "anti-conservacionista") y la delicada situación que vive esta especie en nuestros montes hace que cuando se consigue dar un paso adelante, se retroceda otro hacia atrás.
Nos parece importante difundir esta tipo de noticias, ya que se tiene la tendencia de publicar y divulgar solo las noticias exitosas, mientras que las noticias que no gustan o muestran la esencia del problema se suele esconder bajo la alfombra.

Oso pardo cantábrico (Ursus arctos) subadulto alimentándose


Subimos esta foto tomada hace un mes, de un subadulto en libertad, de entre dos y tres años, el cual estaba desayunando los frutos carnosos del pudio. Como ocurre con otras especies en peligro, siempre hay que extremar las precauciones y mantener una distancia para no interferir con ellos. Muchas o casi siempre,de las fotos obtenidas son de baja calidad cuando se utiliza digiscoping, por la falta de luz debido a los hábitos crepusculares y nocturnos. Pero el hecho de no interferir en su vida es lo más satisfactorio.