Bienvenidos a Cobijo camijanes, un blog que intenta mostrar la diversidad de fauna en su estado y hábitat natural

jueves, 21 de junio de 2012

Lo que todo bosque esconde

Son unos cuantos años ya pateando diferentes tipos de bosque. Desde los brumosos hayedos del norte hasta los secos pinares de la meseta castellana. Estos últimos no tienen animales emblemáticos, ni en peligro de extinción, pero como cualquier bosque, también esconde sus "fantasmas". Hay quien dice que todo tiene su encanto, no hay más que quererlo ver. La verdad, esta zona escasea bastante tanto en fauna como en flora y hay que echar muchas horas para descubrir que en lo profundo de estas masas forestales; más allá de los caminos por los que pasea infinidad de gente, entre pinos, matorrales y alguna que otra encina hay una vida salvaje. Y como vida salvaje, nunca se sabe con lo que te puede sorprender. Hay dos cosas que la primera vez que encontramos (de esto hace ya bastante tiempo) nos sorprendieron bastante: un conejo sin cabeza, y la muda de una gran serpiente. Como es lógico, la manera más fácil de datar especies en un lugar, es por los rastros característicos que esta deja (mucho más abundantes que la población que pueda existir). Pero entontonces no asocíabamos nombre a los autores de dichas fechorías.


Conejo (Oryctolagus cuniculus) sin cabeza presa de un zorro (Vulpes vulpes)


Muda de culebra de escalera (Rhinechis scalaris) entre las acículas caídas de los pinos


Ahora conocemos algunos hábitos del astuto zorro; le da por "jugar" con la comida; así como arrancar la cabeza de sus presas o sacar las entrañas del animal abatido para sus crías o simplemente enterrarlas para cuando escasee el alimento.
Sabemos también que los animales escamasos, necesitan cambiar la camisa para seguir creciendo y que por la gran longuitud de esta muda, el color y su forma se trataba de una culebra de escalera.
Con el tiempo, hemos podido afirmar nuestras suposiciones y ambas especies han sido observadas por el lugar del que las creímos habitantes. Sin embargo, esos habitantes del bosque que nos van dejando señales de su presencia, llegan a hacerse reales cuando logramos un avistamiento directo.


Corzo (Capreolus capreolus) entre pinos bajos

Hay animales como el corzo que pueden vivir en cantidad de hábitats diferentes siempre que tengan una buena cobertura vegetal. Este es un mamífero muy perseguido. Presa número uno de predadores como el lobo y de las escopetas de los cazadores, hacen de él un ser esquivo y asustadizo. Por muchos es apodado como el duende del bosque; y cierto es que lo más visto de esta especie es la mancha blanca del culo, ya que en cuanto el corzo nota algo extraño pega un brinco en dirección contraria y cuando logras descubrirlo ya no está.
Otra táctica desarrollada contra cazadores y matadores es quedarse inmóvil esperando pasar desapercibido; las ardillas pegadas a las ramas o el tronco, los conejos echando las orejas hacia atrás agazapados entre la vegetación.


Ardilla roja (sciurus vulgaris)


Conejo común (Oryctolagus cuniculus) escondido en un claro de pinar

Es increíble la cantidad de ojos que te están observando mientras andas por un medio natural. Todos estos mamíferos que acabamos de mostrar ya nos tenían vigilados cuando logramos descubrirlos. Acto seguido cada uno utilizó su método de supervivencia ante el extraño.
Para nosotros, el real duendecillo de este tipo de bosques, de los pinares, es el agateador. También llamado vulgarmente trepatroncos, se pasa el día como su nombre indica buscando comida con su largo pico entre la robusta corteza de los pinos. Su diminuto tamaño y su excepcional plumaje hacen de este ave un verdadero fantasma, solo descubierto cuando le da por cantar (un "tit" agudo) o por el escaso sonido que produce al rascar los tronos y al dejar caer los pequeños trozos de corteza.


Agateador común (Certhia brachydactyla) trepando un pino

Agateador común (Certhia brachydactyla) pose típica

La costumbre de los agateadores es empezar un tronco casi desde el suelo, e ir trepando hasta que las ramas le dificultan la trepa. Entre la corteza encuentra bichos, y los días lluviosos, hemos observado que aumenta su actividad. Con los troncos reblandecidos, encuentra más fácil el picoteo.


Agateador común (Certhia brachydactyla) buscando alimento


Agateador común (Certhia brachydactyla) sobre un tronco mojado

Todo bosque, todo hábitat, tiene su fauna aunque a veces no lo parezca. Los animales han sabido situarse en su ambiente más propicio; los más, se han refugiado lejos de núcleos urbanos en lugares inaccesibles y escondidos, otros se han quedado cerca de los pueblos y las ciudades como las lechuzas o cigüeñas. Pero en cualquier sitio hay siempre vida, y hay que respetar allí donde nos encontremos porque nunca sabremos  lo que podremos perjudicar. Y esto lo queremos dejar claro, porque seguro que alguno de vosotros también ha enfocado con sus prismáticos a un viejo roble con la esperanza de que esa mancha blanca sea una preciosa lechuza, y lo que ha descubierto es una bolsa de plástico... Todo bosque debería tener diferentes especies animales y no diferentes tipos de basura...
Dejando de lado la "educación ambiental", llegamos al final de esta entrada que describe un poco la fauna que esconde la flora en cualquier espacio natural. Y como no podía faltar, un superdepredador mantiene a raya la población de seres de menor tamaño. En dichos pinares, el águila calzada junto al zorro limitan las abundantes poblaciones de conejo.

Águila calzada (Hieraaetus pennatus)


Un saludo y gracias por leernos de vez en cuando.

sábado, 2 de junio de 2012

Ratonero&Lechuza; 2 devoradores de micromamíferos

Si hay dos especies de rapaces bien conocidas por la gran mayoría de amantes de la naturaleza, son el ratonero y la lechuza. Estas 2 aves, ambas de apellido común, están asociadas a ambientes rurales, agrarios y a la cercanía de pueblos, debido fundamentalmente, a que en estos lugares se encuentran sus presas preferidas. Ratones, topillos y musarañas son parte de la alimentación de las protagonistas de esta entrada. Pero, aunque la base de nutrición sea la misma para ambas rapaces, la forma, los instintos o los sentidos que participan a la hora de cazar son casi completamente opuestos. Este aspecto, es el que queremos resaltar en esta ocasión aquí.
El ratonero es un eficaz cazador de roedores, que normalmente se encuentra posado en algún punto elevado cercano a los campos de cultivo donde los topillos suelen ser abundantes. Su vista prodigiosa (unas 10 veces más y mejor que la nuestra) se encarga de encontrar desde la altura a sus pequeñas presas escondidas entre las hierbas. Como todas las rapaces diurnas, la visión, es el sentido que tienen más desarrollado y en el que todas se basan para cazar. Hay algunas especies como el águila real o la culebrera en que está todavía más especializado.
La típica imagen que muchos de nosotros tenemos del busardo es posado en alguna señal de tráfico, poste o torre de alta tensión, ya que la mayoría de ejemplares que uno ve es cuando se desplaza en coche de un lado a otro. Pero nosotros buscábamos una foto diferente, con un posadero más natural, algo así como un árbol o una roca, que diese naturalidad y originalidad a la imagen. Todo esto sin utilizar ninguna clase de cebo ni hide complicaba un poco el asunto, pero al final conseguimos alguna instantánea de un ejemplar que utilizaba como percha una rama de un viejo roble muerto que sobresalía de entre el bosque.


Busardo ratonero (Buteo buteo) sobre un roble seco


Los ratoneros son mucho más numerosos en invierno, pudiéndose encontrar fácilmente en casi cualquier punto de nuestra geografía, ya que llegan del norte de Europa para pasar aquí los meses más fríos. No todos se quedan en la península Ibérica durante esta época, ya que algunos todavía se verán con fuerzas suficientes y cruzarán el estrecho de Gibraltar para adentrarse en África. El viaje de vuelta a tierras nórdicas lo realizan entre marzo y abril.
Este ejemplar apareció sobrevolando un robledal mientras disfrutábamos de los grandes mamíferos de la cordillera cantábrica. Se posó en el viejo roble en el que lo mostramos, tras otear un rato se lanzó a la cara oculta de una ladera. Volvió al poco, sin presa, y buscó un nuevo lugar con mejor visibilidad, al parecer había fallado su primer intento.


Busardo ratonero (Buteo buteo) en su posadero natural


Cuando cae la noche y el ratonero deja de matar, las rapaces nocturnas empiezan su actividad. A diferencia de las diurnas que prácticamente se basan en la vista y sus acrobáticas persecuciones, este majestuoso grupo de aves está dotado de una serie de características que les convierten en los auténticos matadores de la noche. Con un diseño en las plumas aterciopelado y especializado para no emitir ningún tipo de sonido mientras vuelan, una vista perfecta y un oído extraordinario, podríamos decir que son los auténticos fantasmas de la noche.
Pero hay una especie de este grupo alado de cazadores nocturnos, que es un poco diferente ya que tiene el sentido del oído más desarrollado que el resto. La lechuza común se basa fundamentalmente en los pequeños sonidos que emiten los micromamiferos escondidos entre la maleza. Con una configuración que recuerda a la de un cono, el pabellón auditivo se convierte en una especie de embudo preparado para captar las ondas sonoras. La forma de la cara en aspecto de disco ayuda también a que los sonidos se canalicen hacia el oído.
Se puede decir a modo de ejemplo que una lechuza es capaz de cazar con los ojos vendados, solo basándose en los ruidos que emiten sus presas al caminar y moverse.


Lechuza común (Tyto alba) en la oscuridad de la noche


Así, los pequeños roedores están vigilados día y noche por esta pareja de insaciables devoradores de micromamíferos. Si quieren sobrevivir, su misión de cada día es buscar el alimento de forma que durante las horas de luz deben cuidar no ser vistos y de noche hacer poco ruido.
Esperamos que os haya gustado esta breve historieta de dos cazadores de roedores iguales pero diferentes y prometemos volver algún día con mejores fotos de estas protagonistas con sus presas.
Un saludo a todos los que os pasáis por este cobijo de vez en cuando y gracias por vuestros comentarios.