Bienvenidos a Cobijo camijanes, un blog que intenta mostrar la diversidad de fauna en su estado y hábitat natural

sábado, 29 de enero de 2011

Aves de marismas

Cerca de San Vicente de la Barquera, se encuentra uno de esos magníficos lugares en los que se puede observar una gran diversidad de avifauna. Esto implica muchas veces la abundante presencia de intrépidos pajareros, que como nosotros, intentan plasmar en las tarjetas de sus cámaras esos momentos tan especiales que a veces nos regala la naturaleza. Por todo ello nos acercamos a las marismas de Oyambre, la verdad es que el día pintaba bastante bien,  las limícolas recorrían sus orillas como todo tipo de garzas o patos que encontraban comida en estas aguas, algunas rapaces sobrevolaban cerca nuestro y como habitualmente sucede en Oyambre, el avistamiento de diferentes clases de gaviotas se hacía notar.

Marismas de Oyambre con parte de su avifauna


Algunos de sus habitantes más frecuentes como podemos apreciar en la fotografía son las zancudas, que aprovechan las zonas secas y elevadas del centro de las marismas para vigilar mientras se solean tranquilamente como esta garza real.


Garza real (Ardea cinerea)


Tras una húmeda jornada, toca variar la dieta y es entonces cuando las garzas remontan el vuelo para aterrizar en campos cercanos donde encontrar micromamíferos que comer.


Garza real (Ardea cinerea) sobrevolando un prado

Pero mientras permanece en zona acuática comparte actividades con la garceta común, muy frecuente en este tipo de ecosistemas aunque el ambiente no esté soleado.


Garceta común (Egretta garzetta)

Junto a estas dos zancudas el cisne nos deleita presumiendo de plumaje. Casi siempre se encuentran en el agua mirando a través de esta en busca de plantas acuáticas, que son la base de su alimentación. Para comerlas introduce su largo cuello para enganchar con el pico hojas y tallos, pero no se zambuye.


Cisne vulgar (Cygnus olor) y garza real (Ardea cinerea)


Esta ave nos deja siempre unas imágenes fabulosas con su forma de posar, siempre mirándose el reflejo en el agua, en esta primera foto, con la luz entrecortada que asoma después de la borrasca.



Cisne vulgar (Cygnus olor)



Cisne vulgar (Cygnus olor)



Pareja de cisne vulgar (Cygnus olor)


Los colores tan vivos de las cercetas se dejan ver en invierno, tanto en ríos del interior como en la costa.


Cerceta común (Anas crecca)


En las orillas algún que otro zarapito real se puede diferenciar cuando salen  de entre hierbas altas y encharcadas, ya que con ese plumaje de tonos pardos se camufla de lujo.


Zarapito real (Numenius arquata)

 Es diferenciado sin problema por el largo pico que curva hacia abajo, dándole una gran capacidad de alcance para la ingesta de moluscos, crustáceos o incluso algún pececillo.


Zarapito real(Numenius arquata)

Las orillas están continuamente correteadas por pequeñas limícolas que pocas veces paran quietas. La más destacada del día fue este andarrios chico, más propio de épocas calurosas como la primavera o el verano. 


Andarríos chico (Actitis hypoleucos)


Que entre voloteos y saltitos, llegó a una roca en la que tuvo que permanecer quieto, por lo menos el rato justo para hacer una foto antes de que eche a volar.

Anadarríos chico (Actitis hypoleucos)


Un pequeño chorlito dorado pasa desapercibido con quietud, pero es captado y conseguimos plasmar su imagen al borde del agua.


Chorlito dorado (Pluvialis dominica)


Por último, los cormoranes que como siempre usan grandes troncos secos para posarse en marismas, playas, ríos... donde aprovechan para secar sus plumas.


Cormorán grande (Phalacrocorax carbo)


Hace unos días, observamos un ejemplar de cormorán grande volando río arriba el Pisuerga con el plumaje nupcial. Durante el periodo de celo lucen unas plumas blancas cerca de las patas y el color negro se aclarará en las zonas próximas del pico y el cuello.


Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) con plumaje nupcial


 Con este vuelo tan característico del cormorán, de silueta negra y cuello plegado nos despedimos hasta nueva entrada.
Un saludo a todos nuestros visitantes.

domingo, 16 de enero de 2011

Descubriendo la Alcarria

Durante las vacaciones de navidad, estuvimos pasando unos días en los extensos campos de cultivo mezclados con las características encinas de la comarca de la Alcarria, situada en la provincia de Guadalajara. Decidimos investigar algunos sitios clave como La boca del infierno (cortados situados en una isla del embalse Entrepeñas en Sacedón) y un antiguo convento en Loranca de tajuña.
En el primer lugar, nos encontramos con el celo de los buitres en su máximo explendor. Varias parejas se encontraban anidadas y cortejadas en los cortados de dicho embalse, donde se protegian de los duros y fríos vientos del norte.
Para encotrar los buitres tuvimos que llegar a la zona indicada en una barca a remo, ya que no había otra manera posible de poder acceder al lugar. Las fotografías fueron tomadas desde el bote, la verdad es que resulta bastante complicado intentar enfocar a los buitres mientras la embarcación no para de realizar movimientos oscilatorios debido a las pequeñas olas que producía las corrientes de aire. Con esta nueva y divertida experiencia os mostramos el resultado obtenido.


Pareja de buitre leonado (Gyps fulvus)


Pareja de buitre leonado (Gyps fulvus)



Pareja de buitre leonado (Gyps fulvus)



Sin necesidad de acercarse, se podía observar desde la lejanía, los vuelos emparejados de este gran carroñero.

Vuelo de buitres (Gyps fulvus)


El segundo lugar  a visitar eran unas ruinas, en las que quedaban algunos restos de cuevas dónde antes había bodegas. Allí varias especies diferentes de murciélagos solitarios pasan el letargo invernal escondidos de la luz.


Antiguo convento de Loranca de Tajuña


Entrada a la cueva de los murciélagos


La primera especie que encontramos es un murciélago ratonero, una característica que los diferencia de otros quirópteros es que no se cubre con el patagio ni se cuelga con las patas de esa forma tan característica, sino que aprovechan ranuras para encajarse ahí.


Murciélago ratonero (Myotis sp.)

Más cerca de la entrada encontramos dos especies más, una a cada lado de la entrada. El primero de ellos se trata de un murciélago mediterráneo de herradura. Es fácilmente reconocible y distinguible de otrros individuos del mismo género por la peculiar forma que tiene de taparse con el patagio, cubriéndose parcialmente y no totalmente. De esta forma que se puede observar la forma de herradura que tiene sobre la nariz, haciéndo alusión a su nombre.

Murciélago mediterráneo de herradura (Rhinolophus euryale)


Murciélago mediterráneo de herradura (Rhinolophus euryale)


El murciélago pequeño de herradura, de unos 4 o 5 cm, se cubre completamente con el patagio, diferenciándose así del murciélago mediterranéo de herradura.


Murciélago pequeño de herradura (Rhinolophus hipposideros)


Con esta colección de quiropteros nos despedimos de esta comarca tan especial, en la que aún nos faltan por descubrir alguna de sus maravillas que no se dejaron ver, como un búho real del que tenemos constancia de que frecuenta una cantera abandonada donde puede observarse en los atardeceres invernales.
Pero siempre está bien dejar algo para volver con más ganas.
Gracias por los comentarios y un saludo a todos.

miércoles, 5 de enero de 2011

La parada nupcial del águila real

Antes de nada, queremos felicitaros el año y desearos lo mejor a todos los que os pasáis por aquí de vez en cuando, ya que sin vuestras visitas y comentarios todo esto no sería posible. Parece que el 2011 empieza con fuerza para nosotros en cuanto a "bicherio" se refiere, son varias las salidas que hemos realizado durante estos días de navidad y que poco a poco os iremos mostrando el resultado de algunas de ellas.
Aprovechando, que en el día de año nuevo la gran mayoría de la gente está en casa durmiendo la resaca, decidimos realizar una salida a los Picos de Europa, concretamente cerca del Naranjo de Bulnes. El objetivo de la visita era poder observar algunas de las poblaciones de rebecos que viven por la zona.
Nada más llegar al lugar, sacamos los prismáticos y nos pusimos a buscar rebecos desde lo alto de un cortado. Después de un rato intentando localizar algún bóvido en las cimas de las peñas, mi hermano Dani, en una de sus habituales pasadas que realiza con el telescopio por el terreno, localizó a más de un kilómetro de distancia un hermoso ejemplar de águila real. Debido a la gran distancia (con prismáticos no se podía diferenciar del fondo, dados sus tonos semejantes a los del águila) y a la escasez de luz, las imágenes tomadas no son de buena calidad. A parte, esta entrada  no tiene como objetivo mostrar unas fotografías de gran resolución, ya que para nosotros el verdadero valor es poder observar esos grandes momentos que ofrece la naturaleza sin interferir en el ciclo de vida de una especie tan emblemática y en un momento tan delicado.


Águila real (Aquila chrysaetos).


Hasta que no transcurrió un cierto tiempo, coincidiendo con la aparición de otro ejemplar más, no nos dimos cuenta que estábamos asistiendo al gran espectáculo de la parada nupcial (comportamiento específico desarrollado por el macho de algunas especies animales, durante la época de reproducción, hasta conseguir la fecundación de la hembra) del águila real.


Pareja de águila real (Aquila chrysaetos).


Para que de lugar el comienzo de la parada nupcial, tienen que darse una serie de factores como la disponibilidad de alimento o una climatología adecuada. Normalmente en inviernos fríos las crías salen del huevo por abril, mientras que si el invierno es templado los pollos pueden ver la luz a finales de febrero o principios de marzo. Por lo que según el calendario que marca la naturaleza, este invierno no parece que sea tan frío como muchos medios de comunicación intentan hacernos creer ya que la parada nupcial de esta especie ha comenzado antes de lo previsto.
El cortejo se basa en una serie de vuelos que realiza el macho para impresionar a la hembra, una vez dado el visto bueno por la fémina, tiene lugar la cópula.

Vuelo del macho del águila real (Aquila chrysaetos).


Cópula del águila real (Aquila chrysaetos).


Una vez finalizada la cópula, la pareja se mantuvo en su atalaya deleitándonos con diferentes posees mientras la luz se iba disipando poco a poco.


 Pareja de águila real (Aquila chrysaetos).


 Pareja de águila real (Aquila chrysaetos).


Pareja de águila real (Aquila chrysaetos).


Cuando ya es de noche, la temperatura baja con creces y es hora de marchar. Es entonces, durante el camino de vuelta, cuando uno lleno de satisfacción recuerda con más ímpetu los momentos más intensos del día. Esa noche ambos teníamos solo una cosa en mente, el águila real con sus vuelos, sus poses y su encanto natural. Y es que, días como este en los que se disfrutan especies diferentes o especiales sin intervenir nada, pasando desapercibido ante ellos, dan gusto.
Esperamos que este año siga bueno tal y como ha empezado.
Gracias por la visita, un saludo