Bienvenidos a Cobijo camijanes, un blog que intenta mostrar la diversidad de fauna en su estado y hábitat natural

martes, 21 de junio de 2011

Simplemente enemigos

En la naturaleza muchas veces para poder sobrevivir, diferentes especies del mundo animal deben cooperar entre sí, formando una simbiosis en la que cada uno aporta y recibe algún beneficio. En esta entrada queremos mostrar el ejemplo contrario,  una relación antagónica, dándose simultáneamente procesos de competencia y depredación entre dos de los habitantes que nos podemos encontrar en ríos y charcas de corriente tranquila.
En estas aguas estancadas o de poco movimiento, se localiza un pequeño depredador de la fauna acuática. Se suele encontrar con la cabeza sobre el agua y el cuerpo hundido, pudiendo así controlar los alrededores con la vista y los estímulos químicos con la lengua. O soleándose en la orilla.


Culebra viperina (Natrix maura) pose habitual


Culebra viperina (Natrix maura)


Otra especie que se encuentra también en el mismo ecosistema, con su característico cuerpo rechoncho, grande y de tonalidad oscura, es el gallipato. Habitualmente se encuentra cobijado entre pequeñas rocas y el fango, en el fondo acuático.


Gallipato (Pleurodeles waltl) en su hábitat habitual


Ambas especies conviven con muchas más, pero su relación es diferente al resto.
Mientras es inmaduro, el gallipato es presa fácil de la culebra viperina. Cuando el ofidio encuentra a su presa, principalmente larvas y juveniles de anfibios, se acerca con sigilo buceando hasta que se abalanza sobre ella con la boca bien abierta. En diferentes ocasiones hemos podido ver cómo aprovechaba el celo de las ranitas meridionales para comérselas o cómo disfrutaba de larvas de gallipato.


Culebra viperina (Natrix maura) pasando desapercibida


Culebra viperina (Natrix maura)


La culebra viperina posee una técnica especial que suele utilizar para atraer peces, aunque puede captar algún que otro ejemplar juvenil como el pequeño gallipato inexperto que no mide entonces más de 8cm de longitud. Una vez escondida, saca su lengua a modo de cebo intentando atraer la comida.


Culebra viperina (Natrix maura) al acecho


Culebra viperina (Natrix maura)


El gallipato (presa fácil de la viperina en su estado de larva) crece hasta crear una cierta competencia en la depredación de invertebrados y algún que otro anfibio. Llega a medir 30cm de longitud y ha desarrollado un mecanismo defensivo particular. Ante la amenaza de un posible depredador, arquea su cuerpo y saca las costillas con una sustancia tóxica por unas protuberancias que tiene en ambos costados, con esto, consigue dañar a su agresor.
Especies como las culebras de agua poco pueden hacer contra un gallipato cuando alcanza la madurez, y es que, conviviendo en el mismo lugar se puede observar como la viperina no intenta siquiera el ataque contra este anfibio adulto que con el tiempo ha podido demostrar quién manda en el lugar.


Gallipato (Pleurodeles waltl)


Gallipato (Pleurodeles waltl)


Después de todo, aún habiendo competitividad y depredación entre estas dos especies, mantienen enemigos comunes. Aves rapaces, culebras más grandes, algún que otro mamífero y todo tipo de garzas buscan en las aguas tranquilas y sus alrededores alimento. Si alguno de nuestros protagonistas anda por la zona serán deborados sin ningún reparo. Quizás, uno de los más temidos en estos casos sea la garza real ya que posee todas las cualidades necesarias: Largas patas para moverse por cualquier terreno sin preocuparse por la profundidad, un largo cuello para llegar a cualquier rincón, la agilidad y grandeza de su pico y su amplia distribución.

Garza real (Ardea cinerea)


 Siempre observando aunque sea desde lo alto de unas cárcavas con una gran pose triunfal. Y es que en la vida todo es competencia y si no tienes la suerte de estar en lo alto, hay que pelear, luchar y apañárselas bien para conseguir las metas. En el mundo animal esta meta es, sobrevivir.
Un saludo a todos y gracias por esa visita que nos hacéis de vez en cuando.

sábado, 4 de junio de 2011

Rapaces y atalayas

Muchas veces los amantes de la naturaleza cometemos el error de distraernos con frecuencia del volante mientras vamos conduciendo, ya que vamos fijándonos en los diferentes medios naturales por los que circulamos. Una práctica bastante habitual en este aspecto, es la localización y posterior observación de rapaces que tienen por costumbre utilizar como posaderos las torres o postes que conducen la electricidad. Esta actividad se vuelve más frenética en las denominadas Tierras de Campos, donde las carreteras atraviesan las extensas llanuras. En este ecosistema, las rapaces encuentran su atalaya perfecta en las diferentes torretas que recorren las carreteras y campos, desde las cuales consiguen controlar un espacio muy amplio y rico en pequeños mamíferos (principal fuente de alimentación de estas aves).
Las intersecciones entre las infraestructuras lineales y las amplias tierras de cultivo son el sitio ideal  para la localización de milanos. Tanto el milano negro como el real son principalmente carroñeros, y el asfalto es uno de los lugares donde se concentran más cadáveres animales y ellos lo saben bien. Mamíferos, aves y algún que otro reptil son presa de este tipo de aves una vez que estos han sufrido el accidente. Muchas veces, en el intento de arrebatar la carne a la brea de las carreteras estos mueren también atropellados.


Milano negro (Milvus migrans)


Más frecuente es verlos sobrevolando la zona que sobre sus posaderos, aunque a veces toca descansar y si va a llover con más razón usan los postes de electricidad.


Milano real (Milvus milvus)


El cernícalo comparte normalmente hábitat con estas dos grandes rapaces, siempre posado en cables y postes ya sean metálicos o de madera, o haciendo gala de su característico vuelo estático. Una vez localizada la comida (micromamíferos, pequeños reptiles, insectos...) se avalanza sobre ella con sus pequeñas pero potentes garras.


Hembra de cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)


Macho de cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)


Otro de los protagonistas, quizás menos común en este tipo de atalaya, es el halcón peregrino. Muchas veces se posan cerca de los bandos de palomas, esperando la oportunidad para abalanzarse sobre ellas con sus majestuosos y rápidos vuelos de persecución. Utilizarán el fuerte impacto ejercido por la quilla para batir a la presa y llevárselas a las garras.


Halcón peregrino (Falco peregrinus)


Como ya sabéis, para observar la mayoría de rapaces diurnas basta con buscar en todas las torres conductoras de electricidad, ya que son sitios bastante frecuentados por diversas especies.
Teniendo en cuenta el apartado anterior, dimos con una torreta donde se encontraba un ejemplar de águila culebrera. A diferencia del halcón peregrino (al que no hemos vuelto a localizar en el lugar donde le fotografiamos), la culebrera solía utilizar con asiduidad la misma debido a la frecuente presencia de ofidios en una pradera cercana . Es más característica en climas mediterráneos con un termotipo mesomediterráneo y termomediterráneo, o incluso en ecosistemas montañosos del norte peninsular, pero no de estas tierras de campo. Pero aún así, vemos como comparten costumbres.


Águila culebrera (Circaetus gallicus)


Águila culebrera (Circaetus gallicus)


Águila culebrera (Circaetus gallicus)


No todas las rapaces aprovechan como observatorio las torres o postes eléctricos, las aves más forestales como el águila calzada utilizan de posadero grandes ramas de pinos altos. Estas suelen encontrarse junto a pequeños claros desde donde pueden cazar. Principalmente se alimenta de conejos y estas atalayas son el mejor sitio para disfrutarlos.


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Águila calzada (Hieraaetus pennatus)


Águila calzada (Hieraaetus pennatus) con su presa


Como vemos, cantidad de aves utilizan posaderos metálicos. Lugares en los que la observación de estas se facilita, pero la fotografía natural se empobrece.
Gracias a todos por las visitas y comentarios, un saludo