Bienvenidos a Cobijo camijanes, un blog que intenta mostrar la diversidad de fauna en su estado y hábitat natural

sábado, 22 de junio de 2013

Herpetos de temporada

Los días primaverales de buena temperatura, junto con los primeros del verano, son una fantástica ocasión para salir a buscar anfibios y reptiles en el norte de la península.


Juvenil de lución (Anguis fragilis)


Dependiendo de lo que queramos observar o fotografiar, deberemos ceñirnos siempre a un hábitat y a un momento concreto, unido a unas condiciones meteorológicas y épocas determinadas. Para ello, como ocurre siempre con la fauna en general, el conocimiento de las costumbres y biología del animal se hace necesario si no se quiere ir dando palos de ciego. Por ejemplo, si queremos disfrutar de las culebrillas ciegas, no tenemos más remedio que mirar debajo de las piedras ya que estas desarrollan la mayor parte de su actividad bajo tierra. Son más típicas por el sur peninsular, encontrándose prácticamente en el territorio del país donde no hay luciones. Al finalizar la observación hay que volver a dejar todo como estaba en un principio, es decir, colocar la roca tal y como la encontramos y evitar que el animal huya a sitios desprotegidos por el acoso. Hay veces que los animales sufren verdadero estrés por una manipulación innecesaria para conseguir una composición de cuadro, desprestigiando la situación natural del bicho.


Culebrilla ciega (Blanus cinereus)


Los muros de piedra, unidos a la densa vegetación rastrera proporcionan seguridad y alimento necesario para el lagarto verdinegro. Aunque también pueden ser fácilmente localizables en lugares húmedos y umbríos como los bosques de ribera. Los primeros días del año en que calienta el sol son recibidos por los lagartos que aparecen desprotegidos allí donde den sus rayos.


Lagarto verdinegro (Lacerta Schreiberi)


Durante la época nupcial, los machos exhiben unos espectaculares tonos azulados en los laterales de la cabeza con los que intentarán impresionar y atraer a las féminas.

Se podría decir a modo de regla general, que la observación de reptiles se centra durante las horas de luz. Cuando los días no son muy calurosos pueden estar activos durante gran parte del día, termorregulando su cuerpo y alimentándose. Mientras que en jornadas con temperaturas muy elevadas, como ocurre en pleno verano, su actividad se centra más en las mañanas y las tardes, evitando las horas centrales del día.

Sin embargo, para la observación de anfibios, la noche se convierte en el mejor aliado del naturalista. La necesidad constante de mantener su piel húmeda, hace que su patrón de actividad sea principalmente nocturno. Una vez que la luna asoma por el horizonte, los sapos corredores salen de sus aguardos para comenzar su jornada. Durante la época nupcial, los machos intentarán atraer a las hembras con sus característicos cantos.


Sapo corredor (Epidalea calamita) en las proximidades de las charcas.


Un paseo por el campo, en busca de charcas o pequeños remansos de agua, bajo la luz de las estrellas en una jornada con cierta humedad y una temperatura suave es sinónimo de grandes posibilidades de éxito, herpetológicamente hablando.

Sin embargo, hay algunas ocasiones en que se dejan ver bajo la luz del día. En jornadas de temperaturas frescas con cierta humedad, algunos sapos comunes se animan a salir a primeras horas del día de sus charcas o remansos de agua aledaños para ir en buscar de algunos saltamontes o escarabajos, los cuales están menos activos durante las primeras horas de la mañana.


Sapo común (Bufo bufo).


Estos pequeños animales de pieles húmedas o escamadas no son los más admirados ni buscados, pero son parte de nuestra fauna e igual de interesantes y admirables. Un saludo a todos

miércoles, 5 de junio de 2013

Infinita Tierra de Campos

Al igual que muchos otros parajes inhóspitos, sigue siendo increíble contemplar el desarrollo de la fauna por las largas mesetas castellanas. Si bien encontrar un animal por los ricos bosques del norte es difícil, deleitarse con la presencia de cualquier bicho en estas abiertas tierras es para darse con un canto en los dientes. Prácticamente estas comarcas están formadas por llanuras aprovechadas por el cultivo y algún que otro pinar ahí donde no entran los tractores. 

Con un clima de extremos, denominado mediterráneo continental, los inviernos soportan fríos vientos norteños y nevadas, mientras el verano se hace pesado con un calor seco y constante. Por lo tanto, para encontrar alguna sorpresa hay que recurrir a las cercanías de masas de agua y a los días de explendor primaveral. 


 Cigüeñuela común (Himantopus himantopus)

 
Avefría (Vallenus vallenus) en su ambiente

Esta temporada del año ha sido especialmente lluviosa, lo que ha favorecido la formación de grandes masas de agua en los sustratos menos permeables. Muchas de las aves acuáticas y no tan acuáticas han aprovechado esta enorme oportunidad para obtener el sustento de alimento necesario para abordar las diferentes necesidades biológicas, como la parada nupcial y la consiguiente cría y cuidado de la prole.


Pareja de tarro blanco (Tadorna tadorna)


Archibebe común (Tringa totanus) sobre los campos inundados

 
En cuanto cambia el terreno, los charcos y lagunas van disminuyendo, dando paso a enormes campos de cultivo en el cual otras especies obtienen su fuente de alimento. En el caso de los cernícalo primilla, los ortópteros son su presa favorita, los cuales abundan en las cercanías de los pueblos y en los campos en barbecho.


Cernícalo primilla (Falco naumanni)


Las diferentes elevaciones del terreno ofrecen posaderos para algunas rapaces. Esta calzada, eligió un antiguo muro de barro como atalaya, desde la cual podía controlar los conejos que se movían al otro lado.


Águila calzada (Hieraaetus pennatus)

 
Por estas zonas hay dos grupos de animales predominantes. Los pequeños mamíferos como los conejos o los roedores, encuentran en estos campos refugio y alimento para desarrollarse y vivir. Los segundos, las aves rapaces, son atraídos por la abundancia de los primeros, necesarios para su subsistencia. Donde hay cultivos, hay roedores y donde hay roedores, ahí están las aves de grandes garras a la rapiña de cualquier despiste de los lugareños, los micromamíferos.
Gracias por pasar, un saludo.